Lizbeth Colorado explica cómo surgió "Monte Adentro"

Orlando, Florida – Lizbeth agarra cuidadosamente la botella de vidrio llena de un líquido cristalino. En su interior se ven unas semillas de pimienta con algo de aceite y orégano. Poco a poco, introduce con sus manos pimientos anaranjados y rojos. Coloca una tapa y pone el recipiente a un lado.

Las botellas se guardan por dos semanas. “Es en lo que se cura”, dijo la mujer, natural de Salinas.

Al término de ese tiempo, se le colocan las etiquetas y se distribuyen. El pique boricua marca “Monte Adentro” es uno de cinco productos que Lizbeth Colorado y su esposo, el ponceño Héctor Sotomayor, producen en Orlando y que logran distribuir aquí y en estados como Nevada, Massachussets, Texas, y Nueva York. Hasta de Hawái le han llegado pedidos.

Aparte del pique, del cual tienen una versión en botella grande para restaurantes, producen otra salsa picante con sabor a guava-piña, envasan miel pura producida por apicultores de Orlando; chimichurri y giardiniera, una mezcla de hortalizas encurtidas en una solución de vinagre y agua que se puede comer en tapas o usarse como ingrediente en otros platos.

“La producción es totalmente artesanal. No hay ni una sola máquina”, explicó Lizbeth, quien es microbióloga y laboró en una empresa farmacéutica en Puerto Rico hasta que cesó operaciones y quedó sin trabajo.

Héctor era vendedor en la isla de una empresa de golosinas.

“Ya estaba notando que el mercado estaba poniéndose difícil y por la situación económica de la isla, y por el bienestar de nuestros dos hijos, decidimos hace seis años mudarnos a Florida Central”, contó el hombre.

Tras relocalizarse aquí, Héctor trabajó como vendedor en una empresa de carnes y Lizbeth sacó su licencia de corredora de bienes raíces. Un día que Lizbeth se disponía a hacer un viaje a la isla, alguien le pidió que le trajera una botella de pique.

Ese pedido le recordó que sus padres tenían un negocio en la plaza del mercado de Salinas donde vendían la picosa salsa boricua.

Descubrieron que en Orlando era muy difícil conseguir este producto que muchos boricuas utilizan en sus platos y vieron una oportunidad empresarial. Comenzaron el proceso para sacar los permisos y certificaciones para manufacturarlo en masa.

“Le pedí a mami que me dijera cómo ella preparaba el pique que vendía en Salinas y así empezamos. Primero se lo dimos a probar a amistades quienes nos decían qué ajustar y cambiar, hasta que logramos la fórmula con el sabor criollo que queríamos”, relató Lizbeth.

Desde entonces, han pasado dos años y, hoy día, envasan más de 2,000 botellas a la semana que son distribuidas en Florida por la empresa Titán Products. Lo venden en otros estados a través de Ebay, encargos telefónicos o pedidos que reciben a través de las redes sociales.

Y les va bien. “Hace un año que mi esposo dejó su trabajo y podemos decir que vivimos de esto”, afirmó Lizbeth.

“Es bueno por la libertad que me da el ser mi propio jefe y porque puedo llevar a cabo mis ideas sin que nadie me diga nada, aunque es sacrificado por las muchas horas que hay que dedicarle”, agregó el.

Los planes son crear pronto una página web a través de la cual puedan vender sus productos y, más adelante, abrir una sucursal en Puerto Rico.

“Nuestro producto es fresco pues, cada semana compramos todos los ingredientes en Tampa y todos los ingredientes son naturales. No hay nada artificial”, destacó Héctor.


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