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Omar Delgado junto a su mascota de servicio Jediah. (horizontal-x3)
Omar Delgado junto a su mascota de servicio Jediah. ( Especial El Nuevo Día / Carla D. Martínez)

Sanford, Florida – Hace 730 noches que Omar Delgado vive la misma pesadilla: detonaciones, oscuridad, cuerpos ensangrentados. Sus propios gritos lo despiertan cada madrugada luego que aquella noche, hace dos años, cuando fue de los primeros policías en llegar a la discoteca Pulse donde el pistolero Omar Mateen abrió fuego matando a 49 personas y dejando a 58 heridas.


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