La meta de este negocio es refrescar tu paladar y... tu espíritu.

St. Cloud, Florida – Las cajas de cereales cargan una sorpresa, los restaurantes orientales, sus galletas de la fortuna, pero en Abbaletas, sus suculentas golosinas congeladas contienen un mensaje sorpresa de esperanza, aliento y sanación para el alma.

Tiendas donde venden paletas heladas de frutas y sabores cremosos hay muchas. Pero lo que ocurre en este establecimiento es diferente y eso se palpa desde que uno se acerca al lugar que ubica en el 1703 10th Street en St. Cloud, a media hora de Orlando.

Y sí, las paletas son riquísimas, pero en el lugar hay música inspiradora y en diversas esquinas se observan textos bíblicos que motivan y alientan. En el exterior, hay una terraza de madera con bancos, guirnaldas de luces y hasta un área donde se enciende una fogata y los clientes se esparcen.

Pero, la sorpresa más interesante es que, cuando uno termina de degustar la paleta, el palito que sujeta el helado tiene impreso también un mensaje alentador. Cada una es diferente y para leerlo hay que devorar el helado.

La historia del negocio es igual de particular. Sus dueños –Gabriel Martínez y Odalis Martínez- son abogados licenciados, que estudiaron, revalidaron en Puerto Rico y deseaban laborar en la Isla. Pero, en esas vueltas que da la vida, los llamaron a trabajar en Florida en un bufete. La experiencia no fue del todo agradable.

Gabriel cuenta que, mientras estudiaba para tomar la reválida de abogado en Florida, le llegó la idea de abrir una tienda de paletas de helado. “Nos habíamos enfocado en tener un negocio de servicios legales, pero se nos ocurrió este concepto de una paletería boricua y cristiana”, dijo él.

“Sí, fue un ‘shock’ dejar el trabajo de nuestros sueños, pero vimos que, con este proyecto, no sólo podíamos generar un ingreso, sino que podíamos hacer sentir bien a otros y bendecirlos”, explicó Odalis, de 29 años y natural de Morovis.

Convencida de que su trabajo no solo fue el lanzamiento de una empresa, Odalis entiende que llevan un ministerio a través del cual donan el 10% de sus ingresos a instituciones sin fines de lucro y una vez al año visitan algún país para llevar ayuda a países con serias necesidades.

El nombre de la tienda es insignia de lo que creen y viven estos empresarios puertorriqueños: “Abba” es una palabra del arameo que significa “el padre”, en referencia a Dios. Con ésta, crearon el nombre Abbaleta.

“Queríamos desarrollar un concepto que apelara a hispanos y norteamericanos con un nombre único”, contó Gabriel. “Y además de refrescar el paladar, queremos refrescar también el espíritu”, manifestó el hombre de 33 años y natural de Guaynabo.

Ellos confeccionan las paletas. Tienen disponibles una veintena de sabores, pero cargan con más de 1,000 recetas que les permiten lanzar un nuevo sabor cada semana. En estos días, habían sacado una paleta de calabaza y otra de zanahoria que se suman a sabores siempre presentes como las de coco, fresa-crema, maíz, chocolate, Nutella, galletas, dulce de leche y de sabores naturales como mangó, limón, kiwi, tamarindo, piña, guayaba, entre otros.

“Una vez vino un cliente norteamericano que quería probar algo diferente y se decidió por el de guanábana. Traté de explicarle sobre la fruta y su sabor y al final quedó fascinado”, mencionó Odalis.

Abbaletas tiene su página en Facebook, Instagram y Twitter, herramientas a través de las cuales promociona el establecimiento.

Las paletas de frutas se venden a $3.00. Las que tienen crema a $4.00. Las rellenas de Nutella, chocolate o dulce de leche se venden a $4.50. Y si lo desea, por unos centavos adicionales, puede acentuar el sabor de su helado con toppins de almendra, coco, chocolate, piña, maní, entre otros.

A cada paleta le colocan un pequeño pececito de dulce. El pez es también un símbolo de la cristiandad. Algunas paletas se sirven en un vasito de cartón y a otras le colocan una base de papel para que nada se derrame sobre las manos del cliente.

En estos días sacarán una paleta con forma triangular para intentar simular la silueta de un pavo y de un árbol de Navidad. Además, tendrán cantantes interpretando música navideña en la terraza. Y no le sorprenda que en una de estas noches allí caiga nieve.


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