Cake & Roll vende una variedad de brazos gitanos y otros postres.

Orlando, Florida - Minerva Pérez ha vivido en carne propia eso de que no hay mal que por bien no venga, la filosofía que predica que todas las cosas -buenas y malas- tienen un buen propósito.

Ella y su esposo tenían buenos empleos en la isla en la industria farmacéutica, y llevaban una vida tranquila y cómoda.

Pero él desarrolló una seria enfermedad pulmonar que le ocasionó un catálogo de hospitalizaciones hasta que un médico lanzó un crítico diagnóstico: “Si quieres que tu esposo siga con vida, tienes que irte de Puerto Rico y buscar un sitio donde no haya problemas de contaminación de aire, como el polvo del Sahara, las esporas y hongos”.

En su peregrinación por un nuevo lugar donde vivir, llegaron a Colorado. Pero el frío era demasiado intenso. Luego, pasaron a Carolina del Norte, pero fue en Orlando, Florida, donde ofrecieron a Pérez un empleo en el que podía ejercer sus conocimientos como química. Y allí se mudaron en 2016.

Minerva contó que, cuando vivía en Puerto Rico, combinaba la vida en ese mundo aséptico, altamente controlado y regulado de la industria farmacéutica, con la pasión por la repostería. Al final, no son tareas tan desvinculadas pues en ambos hay procesos, mediciones y cálculos que seguir. De hecho, en Ponce llegó a tener junto a su esposo una panadería exitosa.

Pero al llegar a estas tierras, se tropezó con su recetario un día que rebuscaba entre libros y papeles. Lo desempolvó y decidió revivir su pasión por la pastelería. Abrió la pastelería “Cake and Roll Sweet Shop” en el 11455 South Orange Blosson Trail de Orlando. Es un lugar pequeño y muy acogedor. Allí exhibe vistosos bizcochos confeccionados al estilo boricua, es decir, mojaditos con ron, brandi o sabor de almendra.

“Son realmente hermosos y con un sabor único, pues usamos la mejor vainilla, la más sabrosa almendra y productos frescos y de calidad”, expresó la ponceña.

Sin embargo, Minerva quería tener un producto emblemático que la distinguiera y encontró entre sus notas culinarias la fórmula secreta de un brazo gitano de calabaza relleno de queso crema que fue un éxito entre sus clientes en Puerto Rico.

Este brazo gitano es diferente. Su masa parece bizcocho. Es esponjosa, suave y su mezcla de especies, como jengibre, nuez moscada, canela, entre otras, combina perfectamente con su relleno de crema de queso.

“Todo lo producimos aquí y mi plan es confeccionarlo y distribuirlo de forma masiva. Este es nuestro producto estrella”, anunció.

“Una de las cosas que me enseñó la industria farmacéutica es lo que se llama el sostenimiento de la calidad”, agregó. Este concepto es el que suele fallar cuando un cliente, al comentar sobre un producto favorito, suelta la frase “ya no sabe como antes”.

Por eso, Minerva es muy estricta cuando está desarrollando alguna receta, y cuando logra la combinación perfecta de ingredientes, sella la fórmula para que nada se pueda cambiar, y no degradar la calidad y sabor alcanzado.

El brazo gitano -que en otros países se le llama “niño envuelto- se hace también de guayaba, limón, pistacho, guayaba y queso, dulce de lecha y fresa. Los planes son crear un portal web para venderlo por correo, y distribuirlo en diversos establecimientos en toda Florida y Texas.

Además, en el establecimiento le pueden preparar un aromático café preparado con granos recién molidos que el cliente puede degustar con un sabroso tornillo o pastelillo relleno.

“Mudarnos de Puerto Rico no fue opcional. Era algo que tuvimos que hacer, pues la vida de mi esposo estaba en juego. Estábamos solos, en una tierra diferente, donde todo era nuevo y desconocido. Pero han pasado poco más de dos años, y tengo que decir que todo ha obrado para bien”, afirmó.


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