Sarah Domenech nos habla de su experiencia trabajando en "el lugar más feliz del mundo"

Orlando, Florida - El rostro de Walt Disney Resort para el mercado hispano tiene sonrisa amplia, y sus ojos se achinan por las carcajadas que le que provocan los comentarios de quienes descubren que es puertorriqueña.

“Cuando leen mi nombre y ven que debajo dice ‘San Juan, Puerto Rico’ a veces me dicen: ‘¡Wepa boricua!’”, narró con ese particular acento boricua, Sarah Domenech, quien se asoma en la prensa, la televisión, radio y redes sociales cuando los medios hispanos se acercan a la capital del entretenimiento, en el corazón de Florida Central para alguna cobertura noticiosa especial.

En Puerto Rico, Domenech fue periodista especializada en el mundo del entretenimiento en la desaparecida revista Vea y luego en GFR Media, donde colaboró un tiempo. Gracias a su trabajo como periodista en Orlando, se dio a conocer entre la división de relaciones públicas de Walt Disney Resort. De esa relación, surgió la oportunidad laboral que no desaprovechó, y que le llevó a ocupar la posición de gerente de relaciones públicas de esa empresa para el mercado hispano.

Pero su interés por esta compañía viene de mucho antes. Su padre, que siempre fue fanático de esta empresa, le contagió con todo lo que tuviera la marca del famoso ratón. “Sin embargo, aunque era fanática de Disney y hasta mi cuarto estaba decorado con cosas de Blanca Nieves, fui una ‘late bloomer’ pues mi primera visita a los parques fue cuando tenía 19 años”, contó Domenech, quien es egresada de la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico.

“Ya era universitaria, pero cuando entré al parque esa primera vez y vi el castillo, lloré de la emoción. Todavía lloro cuando veo a Mickey Mouse”, dijo Domenech, al contar que trabajar en esta empresa es un sueño hecho realidad.

Pero que nadie se equivoque: trabajar en “el lugar más feliz del mundo”, exige mucha disciplina y esfuerzo, confesó. “Siento mucho orgullo de ser puertorriqueña y trabajar aquí. Pero no estoy aquí por suerte. Ha requerido mucho trabajo y esfuerzo. Tenía dos sueños, escribir de temas de artistas y trabajar en Disney. Cuando vine a Orlando en el 2003, llegué sola, dejando a mi familia en la isla y fue por lograr este sueño”, contó.

Una vez dentro de la empresa, tuvo que esforzarse más para pulir su manejo del inglés. “Sé que tengo acento y a veces me equivoco con los verbos y meto la pata a pesar de que ya llevo 15 años aquí”, cuenta como quien narra un chiste.

Los acentos son bonitos, ¿no crees?, se le preguntó. “¡Sí, son hermosos! Son espectaculares y en esta empresa la gente los aprecia, pues Disney es una empresa que valora la diversidad. En nuestro equipo, hay personas de Cuba, Venezuela, Brasil. Además, entre los que hablan inglés, también hay muchos acentos”, respondió.

Mientras conversa, Domenech se pasea por los perfectamente mantenidos jardines del Reino Mágico, el parque estrella del complejo de entretenimientos en Florida Central. Camina como si estuviera por el patio de su casa, con pleno dominio del terreno por donde se desplazaba.

Cuenta que uno de sus mayores retos ocurre durante eventos especiales, como cuando se inauguran atracciones, pues ello requiere que tenga que trabajar con periodistas hispanos de distintos lugares. Algunos requieren más formalidad, otras son más flexibles. Para algunos, debe tener cuidado con las palabras que utiliza ya que la riqueza del idioma español es tal que la frase que suena a poema en un país, podría ser un insulto en otro.

Pero Domenech se mueve como pez en el agua y, de cara al futuro, no se ve en otro sitio que no sea aquí, construyendo parte de esa magia que todos necesitamos para endulzar la dura jornada de vivir.


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