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Ángel S. Urbina, de 47 años, (junto al gobernador de Florida Rick Scott) es el único hispano y puertorriqueño que persigue llenar la silla del Distrito 5. (Suministrada) (horizontal-x3)
Ángel S. Urbina, de 47 años, (junto al gobernador de Florida Rick Scott) es el único hispano y puertorriqueño que persigue llenar la silla del Distrito 5. (Suministrada)

Orlando, Florida – En el condado de Hillsborough, al oeste de Florida y uno de los más grandes de los 67 que existen en este estado, hay un boricua, natural de Guaynabo, que busca convertirse en comisionado de esa subdivisión gubernamental.

Ángel S. Urbina, de 47 años, es el único hispano y puertorriqueño que persigue llenar la silla del Distrito 5, tarea que es similar a la de un legislador que decide los impuestos de venta, de la propiedad, aprueba presupuesto y precisa cómo se usaran los dineros de las escuelas, entre otras tareas que afectan la vida cotidiana de los residentes en Florida.

Enfocado en esa ruta, la semana que viene, Urbina certificará su candidatura para luego, el 28 de agosto enfrentarse en primarias a otros dos contrincantes: uno que lleva ocho años como comisionado y otro que hace 16 ocupa tal posición. La elecciones de medio término son en noviembre.

Urbina es boricua, republicano y judío. Como boricua buscará que servicios que en la actualidad no se están prestando de forma equitativa e inclusiva a comunidades hispanas; como republicano afianzará los valores tradicionales de la familia, el derecho a la vida, los impuestos bajos y la poca intervención del gobierno en la vida de la gente.

Lo de ser judío es otra historia. Sus abuelas, la materna y paterna, vivían en el norte de España y tenían raíces judías,  y en la búsqueda de sus ascendencia, se interesó por la religión judaica. Se convirtió, se educó y hoy vive las tradiciones de esa religión, la cual es la zapata del cristianismo. “Hago mis oraciones varias veces al día, voy a la sinagoga, realizo los ayunos y participo en todas las fiestas judías”, dijo.

“Ser judío se alinea muy bien con las ideas republicanas pues ambas son muy conservadoras”, dijo el hombre quien es un profesional en sistemas de información y quien se mudó al estado de la Florida en el 2005. “Vi que las cosas en la Isla iban de mal en peor y decidí mudarme a Florida buscando mejores oportunidades”, dijo. 

Primero vivió en Orlando,pero otra oferta laboral lo llevó al oeste de Florida. Allí se quedó y allí se motivó a meterse de lleno en la política, asunto que no era algo ajeno a su formación. Era un adolescente cuando en Puerto Rico se convirtió en presidente de la juventud del Partido Nuevo Progresista (PNP) en Guaynabo. También dirigió la organización Young Republicans y estuvo de lleno en las administraciones de los alcaldes de Guaynabo, Alejandro “Junior” Cruz -quien murió en 1993- y en la del exalcalde Héctor O’Neill.

Quería aspirar a una posición en el Congreso, pero le explicaron que en Hillsboroughhabía mucho que hacer a favor de los hispanos y que él era la persona indicada. Así que aceptó el reto de ser aspirante en un condado donde cerca del 30% de la población es hispana. El condado tiene una población de 1.4 millones de habitantes.

En cuanto a la distribución ideológica, datos del Supervisor de Elecciones hasta el 11 de junio, indican que en ese condado hay 320,613 demócratas; 262,059 republicanos y 244,056 no afiliados y de otras ideologías. Las cifras muestran que, al momento de una elección, ese sector no afiliado decidirá el resultado final. La oficina del Supervisor de Elecciones es en Florida lo que la Comisión Estatal de Elecciones (CEE) es en Puerto Rico.

Datos de esa misma entidad, dan cuenta que la mayoría de los boricuas se están registrando como no afiliados. Si bien esto da a pensar que los puertorriqueños podrían decidir las elecciones en un estado pendular (“swing estate”), lo cierto es que los boricuas no parecen estar respondiendo al llamado a inscribirse, según han reconocido republicanos y demócratas. Tanto es así que, la semana pasada las iglesias protestantes anunciaron que desde sus púlpitos pedirán a su feligresía que se registre y vote.

Un estado pendular es aquel cuyos resultados suelen decidir quién será el presidente de Estados Unidos.

Urbina cree que la cantidad de boricuas en ese condado, sumada a los que han llegado tras el huracán María, le darán la oportunidad de ganar y de ponerle sazón boricua al quehacer gubernamental en este Condado. De hecho, Urbina no lo dijo, pero su candidatura tiene el aval del gobernador de Florida, Rick Scott, y quien aspira a una silla en el Congreso también por el Partido Republicano.

“Tengo el potencial de ganar, no solo por la población hispana, sino porque me he ganado el respeto y la confianza de los miembros de partido, de la población de negros y blancos”, afirmó.


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