Antonio Cruz creó el Cruz Institute, enfocado en la refrigeración, como una opción para el desarrollo de los latinos.

Kissimee, Florida - Antonio Cruz recuerda aquel día cuando un joven estudiante hispano de un colegio técnico -en este estado sureño- le comentó que le hubiese gustado estudiar refrigeración en su idioma.

Ese joven fue víctima de ‘bullying’ de parte de estudiantes norteamericanos, de profesores y de otros hispanos porque no podía hablar bien inglés”, dijo.

A Cruz le conmovió esta historia pues, cuando niño, y debido a los viajes frecuentes que tuvo que hacer con su madre entre Puerto Rico y Estados Unidos, la confusión por navegar en dos idiomas le causó un episodio prolongado de mutismo.

Me tranqué y no hablaba ni inglés ni español”, contó el hombre, natural de Río Grande.

No recibió terapias, pero un día llegó a una iglesia en su comunidad y allí conoció a quien fuera su mentor.

“Él era técnico de refrigeración y me llevaba a trabajar con él. Así fui aprendiendo, poco a poco, hasta que me fui soltando y hablando mejor. También me entusiasmé con la carrera y me fui a estudiar refrigeración”, contó.

Años más tarde, la historia del aquel joven hispano que nunca pudo estudiar en una escuela técnica de habla hispana, le encendió en su cabeza la idea de abrir en la Florida Central un instituto en el que pudiera enseñar en español el oficio que ha ejercido por casi 30 años.

Con la convicción en la mente y la disposición en el corazón, empezó a tocar puertas en busca de orientación y ayuda hasta que llegó a Prospera, una organización sin fines de lucro que se especializa en ofrecer asistencia bilingüe a empresarios hispanos que quieren establecer o expandir sus negocios en Florida.

Contó que allí lo ayudaron a afinar su idea, a crear un plan de trabajo, y cuando analizaron la propuesta a fondo le dijeron que tenía potencial.

Le ayudaron económicamente para el mercadeo y el desarrollo de la marca “Cruz Institute”.

“Abrí la escuela, en el año 2015, ofreciendo adiestramientos técnicos, pero hace una semana que el Departamento de Educación de Florida nos concedió la certificación para operar oficialmente como un instituto educativo y técnico”, anunció el hombre con la sonrisa y los ojos de alivio de quien caminó un largo trecho para llegar aquí.

“Al puertorriqueño que llega aquí hay que hablarle claro y decirle las cosas como son: esto aquí no es Disney. No todo es fácil. Hay que trabajar duro, pero se puede lograr”, afirmó.

El instituto, que ubica en el 1272 S. John Young Parkway en Kissimmee, está en proceso de crecer. Con el inicio del 2019, se abrieron cursos técnicos adicionales en refrigeración y electricidad de manera que los estudiantes interesados tengan la opción de estudiar en la mañana, las tardes o en las noches.

“Aquí en Florida, el mercado de la refrigeración y la electricidad es realmente grande, tanto que aquí hay muchísimas compañías y ninguna compite con la otra. En realidad, quien no sobrevive en este mercado fue porque dio un mal servicio porque es una carrera en la que se puede crecer bien rápido”, afirmó.

En este colegio técnico también se ofrecen cursos de maquillaje y de confección de bisutería.

Y los planes del empresario puertorriqueño son expandir su oferta en cursos técnicos, ofrecer algunos a través de la Internet y ampliar el currículo para que haya opciones también para los norteamericanos que prefieren optar por una carrera corta, explicó.

Cruz contó que en una ocasión un joven cubano que había tomado los adiestramientos en refrigeración llegó al instituto tiempo después de haber completado sus estudios. Se paró en el vestíbulo y preguntó por el dueño.

“Estaba llorando y me dijo: ‘Gracias por haber abierto esta escuela. Llegué a este país y se me hizo muy difícil aprender una carrera porque mi inglés no era bueno hasta que pude estudiar aquí, me gradué y he podido echar hacia adelante’”, contó Cruz.


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