Los Capitanes de Arecibo, al momento, juegan su quinta final al hilo en el BSN. Su último campeonato fue en 2016 ante los Vaqueros de Bayamón. (GFR Media) (semisquare-x3)
Los Capitanes de Arecibo, al momento, juegan su quinta final al hilo en el BSN. Su último campeonato fue en 2016 ante los Vaqueros de Bayamón. (GFR Media)

En la historia del Baloncesto Superior Nacional (BSN), grandes equipos han establecido dinastías en distintas épocas.

Los Atléticos de San Germán dominaron el deporte nacional desde el 1932 al 1957 llegando a competir en 13 series finales en un lapso de tres lustros (1938 al 1953) donde ganaron nueve de sus 14 títulos nacionales.

Los Vaqueros de Bayamón han sido una fuerza constante desde el 1967 hasta el presente y ganaron ocho campeonatos en nueve finales que jugaron desde el 1967 al 1982, mientras que los Leones de Ponce, que al igual que Bayamón y San Germán, cuentan con 14 cetros nacionales, cuando compitieron en 10 finales en 15 años (1989-2004) y se coronaron en cinco de estos viajes al baile de coronación.

A este trío se les une ahora los Capitanes de Arecibo, que están en su undécima serie final en las últimas 14 temporadas, desde el 2005 al presente, y han conquistado cinco campeonatos en este lapso provocando un brote de “fiebre amarilla” (en referencia a los colores del equipo) en el país. Es la más reciente dinastía en la liga.

Al momento, el equipo arecibeño juega su quinta final seguida al enfrentar a los Vaqueros. Su último campeonato fue en el 2016 al vencer a los Vaqueros.

Para los Capitanes, la clave de convertirse en uno de los quintetos más dominantes del baloncesto nacional está en la pasión y entrega de todos los componentes de la franquicia.

“Desde el principio, lo que el señor Luis Monrouzeau (apoderado) ha logrado con esta franquicia, es algo digno de admirar. Entiendo que el éxito de la franquicia ha sido el profesionalismo, el trabajo intenso que se hace todos los días y el trato de respeto y profesionalismo que nos da el señor Luis Monrouzeau”, comentó Rafael “Pachy” Cruz, actual dirigente de los Capitanes y exjugador del equipo arecibeño por 20 de sus 21 temporadas.

“Los campeonatos no son algo que un equipo hace desde el principio y ya es un equipo campeón. Los equipos se van formando desde el primer día. Desde el primer día decimos: ‘Vamos a trabajar de esta manera’. Seguimos subiendo escalones, esforzándonos como equipo, uniéndonos como grupo y todo eso se hace con disciplina, con respeto y con profesionalismo”, agregó.

Monrouzeau, quien adquirió la franquicia arecibeña de manos de Reginio Babilonia y Yamil Chade en el 2007, concordó con su dirigente en que el profesionalismo con que se trabaja y la pasión con que se hace el mismo la labor ha rendido el fruto deseado.

“Trabajo esto como trabajo cualquier negocio. Tienes que tener el personal administrativo, el personal que ejecuta, y el personal que dirige. El área de personal que está pendiente a que todo corra como se necesita. Tenemos como 10 departamentos. A veces la gente piensa que esto es para tres meses cuando esto es para el año entero. Hay que meter el corazón”, indicó Monrouzeau, quien agregó que la clave del éxito de los Capitanes son “muchos factores”.

“Es un trabajo grande. Mueve mucha gente y que todo el mundo tiene que estar en la misma línea. Hay muchas personas que vienen al baloncesto a ver cómo esto es y vienen la baloncesto para participar... yo primero que nada soy fanático de los Capitanes antes de ser dueño”, agregó.

Con metas claras

Asimismo, Monrouzeau indicó que todo su personal conoce desde el principio cuáles son los objetivos de la organización.

“En mis negocios tengo como 700 empleados y eso te da un feeling de lo que necesitas, quienes se adaptan y quienes no se van a adaptar. Tienes que tener de todos los colores y no los mismos colores repetidamente porque no se ven los contrastes”, indicó. “Cada jugador que tenemos aquí tiene un rol. Se les explica su rol a cada uno: ‘Nosotros te estamos trayendo para que hagas esto. Si no puedes hacer esto, pues, no puedes estar con nosotros’. Hablamos con claridad con todo el mundo, le das las indicaciones a la gente y le tienes las cartas sobre la mesa. No hay sorpresas”.

“Si haces las cosas con la mejor intención de que las cosas salgan bien tienes la mitad del camino hecho. La vida de uno es 'chavarle' la vida a los demás, pues uno tiene que hacerlo (el proveer las herramientas para que otros ejecuten) bien. Si haces las cosas bien hecha, le metes corazón, le metes energía y toda la dedicación posible tienes derecho a ser exitoso”, añadió.

Sobre la constante exhibición de excelencia en estas pasadas temporadas, Monrouzeau dijo que “eso tiene que ver con dedicación. Los torneos, cuando vamos a jugar, tienen que contar con Arecibo. Eso es lo que ha pasado. Creo que no importa lo que uno haga, si le mete el corazón tienes la oportunidad de ser exitoso”.


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