Fanáticos del equipo de Puerto Rico se encargaron de hacer sentir la presencia de los boricuas en Pekín. (Carlos Rosa)

Guanzhou, China. – “¡Vamos Puerto Rico!”

Ese fue el grito que resonó en las gradas del Guangzhou Gymnasium justo al inicio del partido entre los boricuas e Irán en la primera jornada de esta Copa Mundial en el Grupo C.

Hoy, sábado, arrancó otro certamen mundialista de baloncesto y el Equipo Nacional no estará solo en la competencia. Más de 30 seguidores boricuas llegaron a esta ciudad para apoyar al seleccionado. Muchos arribaron con banderas de Puerto Rico, las que adornaron distintas áreas de las tribunas.

Seguidores de Aguadilla, San Juan y Caguas viajaron a este país sin importar la distancia. Algunos se identificaron como ‘novatos’ en este tipo de competencia, mientras que otros se han convertido en fieles seguidores del combinado boricua.

Tal es el caso de Rafael Pérez. Llegó a su séptimo Mundial consecutivo con una pancarta que leía: “Somos boricuas y no tenemos miedo”.

“Es una experiencia agradable estar aquí, apoyando a los nuestros para que no se sientan solos en estas batallas. Darle esa energía extra. Que sientan que estamos con ellos y que puedan hacer un mejor papel”, dijo Pérez, testigo de la eliminación del combinado en la primera ronda en los últimos tres certámenes en Japón 2006, Turquía 2010 y España 2014.

Mientras, el sanjuanero Luis Orlando Rivera suma su cuarto Mundial al hilo con la esperanza de ver a Puerto Rico clasificar a la segunda ronda por primera vez desde Indianápolis 2002. “Aquí, estamos de nuevo apoyando al equipo. Siempre es bueno venir respaldar al equipo, mientras sigues conociendo otros países. Esta vez, creo que hay buenas oportunidades de avanzar a la segunda ronda”, dijo Rivera.

Al otro lado de las gradas, el aguadillano Edgar Milán, y el matrimonio cagueño de Roberto Pérez y Rye Nemeth llegaban por primera ocasión a un Mundial. “Estoy muy emocionada y contenta, y esperamos salir más felices (hoy)”, dijo Nemeth.

No todos los boricuas presentes en el coliseo viajaron desde la isla. Rey Cordova, por ejemplo, reside aquí en la ciudad de Sizhou y no lo pensó dos veces en trasladarse a esta ciudad para ver al seleccionado en acción. Llegó con una camiseta de Puerto Rico del Clásico Mundial de Béisbol.

“Cuando Puerto Rico clasificó al Mundial en febrero, ya en marzo había comprado los boletos y le había dicho a mis jefes que no iba a trabajar esta semana. Bueno, espero que sea más si avanzamos a la segunda ronda”, dijo el empleado de una farmacéutica al lucir emocionado con la oportunidad de compartir con otros compatriotas.


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