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Mayagüez - Los ‘nenes’ andan sueltos por el Palacio de Deportes.

¿Cuáles nenes?

Los siempre recordados ‘nenes’ de San Germán.

Aquellos mismos que fueron protagonistas de una época dorada en el Baloncesto Superior en la década de 1990 con los Atléticos de San Germán.

El ‘nene’ mayor, Nelson Quiñones, vende sangría en la entrada principal de la instalación; y el menor, Eddie Casiano, es el dirigente de los locales Indios en el BSN.

Sin querer queriendo, el destino los unió nuevamente en donde crecieron y se hicieron conocer como figuras estelares: en una cancha de baloncesto.

“Siempre hemos tenido una linda amistad... el mismo cariño. Y cuando nos vemos, recordamos los mejores momentos de nuestras vidas”, aseguró Casiano al compartir con Quiñones en una entrevista con El Nuevo Día.

Ya no son los ‘nenes’ de antes. Han pasado 22 años desde aquel momento en que saltaron a la fama en la temporada de 1991, y los cambios físicos son evidentes.

“Ahora somos los nenes viejos”, bromeó Casiano, de 40 años. “Ya tenemos pelo blanco, canas, y estamos gordos. Ya no corremos como antes; ahora es vino, cerveza y sangría”, prosiguió Casiano.

“Tenemos barriga de cerveza”, interrumpió Quiñones, estallando de risa.

Casiano y Quiñones firmaron en la liga superior antes de obtener su diploma de cuarto año. Casiano fue fichado con apenas 15 años, y Quiñones con 17. Eran adolescentes y sus respectivas participaciones en los primeros tres años fueron limitadas.

“Lo que hacíamos era comer papitas y empanadillas en el banco”, dijo Casiano, y Quiñones agregó “y bebíamos mucho Gatorade”.

Todo cambió en el 1991. El entonces apoderado Armando Acosta tuvo una disputa con Bobby Ríos y el canastero salió del elenco, a la vez que Ernesto Malcolm no se integró al conjunto en esa temporada.

Salen del anonimato

Fue cuando vino el llamado.

Casiano y Quiñones salieron del banco y fueron titulares de la noche a la mañana con 18 y 20 años, respectivamente.

Y lo inesperado aconteció. Los ‘nenes’ explotaron y guiaron a los Atléticos a la postemporada pese a la ausencia de la estrella José ‘Piculín’ Ortiz en gran parte de la fase regular.

Se combinaron para promediar 33 puntos por juego, bombardeando con sus disparos a larga distancia.

A pesar de la inexperiencia y juventud, ambos ‘nenes’ demostraron sangre fría en las tres series de playoffs –llegando al máximo en cada una– para darles a los Atléticos el primero de tres campeonatos en la década.

“Fue algo bien especial”, recordó Casiano. “Algo positivo para los dos. En el 1991 nadie nos conocía, así que no teníamos ninguna presión. Jugábamos por jugar. Teníamos una sola meta: mejorar como jugadores, pero no sabíamos que íbamos a explotar. Fue la época de oro de nosotros”, agregó el exintegrante de la Selección Nacional.

“Fue un sueño hecho realidad para nosotros”, expresó Quiñones, por su lado.

“No esperábamos ser regulares ni mucho menos ganar un campeonato”, continuó.

“Nosotros salíamos a jugar como si fuera una guerrilla. No teníamos nada que perder. Jugábamos con corazón. Creo que esa entrega fue lo que nos dio el éxito”, apuntó Quiñones.

Casiano y Quiñones sumaron otros dos títulos con los Atléticos con roles primordiales en el quinteto.

Los ‘nenes’ alcanzaron el título en el 1994 junto a otras figuras como Oscar Santiago y Luis Allende, y lo repitieron en el 1997, bajo la tutela del fenecido mentor Miguel Mercado.

“Tuvimos el mejor comienzo de nuestras vidas. Fue algo que nos ayudó mucho en el resto de nuestras vidas dentro y fuera de la cancha”, destacó Casiano.

El ‘matrimonio’ de Casiano con los Atléticos finalizó primero que el de Quiñones.

Fin a la pareja

El binomio se rompió luego de la temporada de 2000, cuando Casiano fue canjeado a los Leones de Ponce.

Casiano, Bobby Joe Hatton y Carlos Cortés pasaron a los Leones a cambio de Carlos Payano, Freddie Martínez, Miguel Alí Berdiel, Elmyr García y Javier Rolón.

Con los Leones, Casiano ganó otros dos títulos, antes de pasar a los Indios, donde terminó su carrera en el 2008.

Quiñones, en tanto, militó en la Ciudad de las Lomas hasta el 2002. Después jugó con otros tres equipos antes de retirarse con Coamo en el 2005.

Casiano, de inmediato, inició una carrera como dirigente con los Indios en el 2009.

Y el pasado año hizo historia al guiar a la franquicia a su primer cetro en la historia.

¿Alguna vez pasó por tu mente que Casiano sería dirigente en la liga?, se le preguntó a Quiñones. “Eddie siempre tuvo mucho liderato en el equipo. Tenía un fuerte carácter y tuvo un gran dirigente en Carlos Morales, quien nos enseñó mucho sobre el baloncesto”, respondió el exarmador.

Quiñones, por su parte, trabajó en la empresa privada hasta que lanzó al mercado la sangría Sangre Boricua hace tres años junto al apoderado de Mayagüez, Luis ‘Ito’ Vargas, y su hermano, el exjugador Joel Quiñones.

Quiñones abrió un espacio para la venta del producto en el Palacio, reencontrándose con su pareja baloncelística de antaño. “Estoy de lleno con esto de la sangría. Mi hermano me está ayudando y nos va muy bien”, dijo Quiñones al señalar que ya abrieron un restaurante en Cabo Rojo.

Y Casiano, en tanto, disfruta a plenitud su faceta como piloto.

“Nadie pensaba que podía dirigir. Y creo que me ha ido bastante bien”, dijo Casiano, quien también posee un campeonato como mentor en México.


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