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Ramón Clemente es uno de los jugadores en el listado para Barranquilla. (semisquare-x3)
Ramón Clemente es uno de los jugadores en el listado para Barranquilla. (André Kang)

Como un riesgo calculado describió el presidente de la Federación deBaloncesto de Puerto Rico (FBPR), Yum Ramos, el plan original de llevar 12 canasteros colegiales al torneo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Barranquilla 2018, una decisión que finalmente fue revertida.

Ramos ahora presentará en Barranquilla una plantilla formada por jugadores del Baloncesto Superior Nacional (BSN) debido a diversos factores esbozados hoy en una conferencia de prensa en la Casa Olímpica junto a la presidenta del Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur), Sara Rosario. 

Ahora, la liga del BSN tiene la bola en su cancha, pues los apoderados de los equipos se oponen a que sus jugadores se marchen en medio del torneo para participar en los Juegos. Este viernes, los apoderados celebrarán una reunión extraordinaria para, en palabras de su presidente, Fernando Quiñones, determinar los pasos a seguir.

Entretanto, la Federación confirmó hoy los 12 nombres de los jugadores convocados para Barranquilla, prácticamente los mismos que participarán este jueves y el domingo en los dos juegos de la tercera ventana clasificatoria de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) al Mundial 2019.

Los armadores Gary Browne y Javier González; los escoltas Javier Mojica y David Huertas; los aleros Gian Clavell y Ángel Daniel Vassallo; los delanteros Ramón Clemente, Chris Gastón, Chris Ortiz y Ricky Sánchez; y los centros Jorge Bryan Díaz y Carlos “Yao” López, fueron los 12 convocados para Barranquilla.

Ramos aceptó que su objetivo inicial era enviar a Colombia a canasteros del baloncesto colegial de Estados Unidos, unos de ascendencia puertorriqueña y otros que son producto del programa nacional de la Federación, pero que igualmente se marcharon a estudiar afuera.

Rosario, la líder del Copur, aprovechó el momento para asegurar que los Juegos Centroamericanos y del Caribe no pueden verse como una liga de desarrollo para el baloncesto y que es importante llevar el mejor talento disponible por una razón. “Porque en el baloncesto centroamericano hay buen nivel también; no podemos subestimar ya la calidad del baloncesto en nuestra región”.

Esa fue su respuesta cuando este diario le preguntó si no existe entonces una filosofía de desarrollo que permita a esos jugadores tener un escenario de exposición.

“Como federación tengo que cumplir con dos requisitos: el desarrollo  y la competencia internacional. Si le presento al Copur un equipo que sea de desarrollo pero cumpla el criterio de que sea competitivo, no tenemos problemas. Que ese era el plan con los 14 colegiales, pero ya saben las razones por las que no se pudo dar”, dijo Ramos, quien aseguró que su intención de llevar colegiales se vio afectada por diversos factores. 

“¿Qué sucedió? Lo que sucede en la vida. Hay cambios e imprevistos. Jugadores que nunca sacaron el pasaporte, jugadores que no le dieron el permiso en su universidad, jugadores que no sometieron los papeles nunca, otros que sus coaches no les dieron permiso y otro que se fue al profesionalismo (Tyler Davis)”, procedió a explicar Ramos. 

El líder federativo aceptó que los canasteros reclutados inicialmente aún no tenían definida su ciudadanía deportiva, requisito necesario en el caso de los baloncelistas de segunda y tercera generación.

De acuerdo a Ramos, estos jugadores debían someter a la Federación documentos como acta de nacimiento para validar su parentesco con un padre, madre o abuelos puertorriqueños, pero algunos no cumplieron a pesar de los intentos que hizo la Federación con ellos y sus parientes. También aseguró que el requisito más importante era el permiso de las universidades, aunque se supone que estos jugadores tengan la protección y el aval para representar sus respectivas selecciones.

Al preguntarle al presidente federativo si no temían de antemano que algo así pudiera suceder, Ramos contestó que “fue un riesgo calculado”, pues le hubiera encantado comenzar a darle exposición al talento joven.

“Eso (el incumplimiento de algunos y la indisponibilidad de otros) nos llevó a que en las últimas semanas tuviésemos solo a seis jugadores (colegiales), de la calidad que se requiere para participar en los Juegos Centroamericanos. Debido a eso, nos sentamos con Jaime Lamboy (director del Departamento de Alto Rendimiento del Copur) y el licenciado Fernando Quiñones, y les dijimos que lamentablemente necesitábamos jugadores del BSN”, agregó Ramos.

Incluso, Ramos reveló que al momento de entregar la lista de 14 colegiales para la convocatoria de Barranquilla, también le consultó a Quiñones la posibilidad de llevar canasteros del BSN, en caso de ser necesario. Ramos aseguró que la respuesta de entonces fue que la Selección se completaría con canasteros del BSN, de ser necesario. 

No obstante, Ramos reconoció que formar una Selección con seis canasteros del BSN y otros seis universitarios, sin conocerse y sin experiencia previa, no era factible. 

Lamboy justificó el razonamiento de Ramos en ese sentido, indicando que el Copur hubiera certificado una Selección de 12 colegiales si estos hubieran cumplido con su intención de representar a Puerto Rico y completar la documentación requerida, además de haber  tenido tiempo suficiente de practicar desde principios de junio, como era el plan original.

Ramos achacó mucho del cambio de planes a la decisión de última hora del pívot Tyler Davis de probar suerte en el sorteo de novatos de la NBA en lugar de cumplir su acuerdo de representar a Puerto Rico.  La idea era confeccionar dicho equipo joven en torno a la figura del cotizado centro, que luego de no ser escogido por ningún equipo en el sorteo, recibió una invitación a la Liga de Verano de la NBA, por parte de los Nets de Brooklyn, en un intento por ganarse una oportunidad en la organización como agente libre.


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