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Fernando Quiñones, presidente del BSN. (GFR Media)

El presidente del Baloncesto Superior Nacional (BSN), Fernando Quiñones, asumió el papel de vendedor de la liga y saldrá a la caza de compradores que puedan rescatar las franquicias de Santurce, Mayagüez e Isabela, con la esperanza  de que se sumen a la matrícula que participará en la  temporada 2019.

En la reunión de la junta directiva del BSN el miércoles, solo siete equipos quedaron confirmados para participar en el próximo torneo, mientras a las tres franquicias en cuestión se les aplicó el reglamento para denegar una nueva petición de receso. Esta decisión hizo que los anteriores apoderados perdieran sus derechos sobre los equipos, por lo que el BSN tuvo que asumirlos, pero saldrá a buscar compradores y socios que puedan garantizar la permanencia o mudanza de algunas de estas franquicias.

Una cuarta organización, la de los Atléticos de San Germán, se acogió como se esperaba a un receso, que se le otorgó por ser el primero.

Quiñones dijo que entablará comunicación con el Municipio de San Juan y que ya está en conversaciones con el de Morovis, que ha expresado interés.

  Quiñones informó además que se pautó una reunión extraordinaria para el 18 de diciembre, en un intento de aprobar algunas medidas que hagan más factible la operación de equipos. Entre esas medidas podría estar la reducción del presupuesto operacional, que a su vez implicaría un tope salarial más bajo, y la celebración de menos juegos, adelantó Quiñones como posibles alternativas.

“En cuanto a la operación de todas las franquicias que jueguen el próximo año, sean siete, ocho, nueve o 10, y para hacer más fácil también que las que no jueguen no tengan problemas en regresar el año que viene (2020), nosotros el día 18 nos vamos a reunir y vamos a atender una serie de medidas que se van a estar presentando durante los próximos días, a los fines de volver a atemperar nuestro reglamento, nuestros contratos y la operación de cada una de las franquicias a la realidad económica que está atravesando el país”, señaló.

“El problema es que se está gastando más del dinero que hay en este momento en la calle. En este momento vamos a tomar una serie de medidas, que no son solamente en cuanto a contratos, pero van a incluir también la cantidad de juegos, de días de descanso, cuántas veces se juega en semana... va a ser un paquete de medidas para de cierta manera reorganizar el torneo a algo que entendamos sea un modelo económico más sostenible. Eso es para buscar que no solamente Fajardo pueda cumplir, sino que todas las franquicias que salgan (a competir) este año (2019), cuando se acabe esta temporada no estén el año que viene pidiendo receso”.

Quiñones mencionó a preguntas de este diario el caso de Fajardo, una de las siete franquicias que están en pie para participar, pues actualmente según se supo su apoderado Felo Rivera tiene deudas con jugadores ascendentes a $100,000, sin contar varios miles de dólares que también le deberían a la liga correspondientes al fondo de garantía salarial.

“La intención es que los Cariduros de Fajardo jueguen, y antes de empezar a jugar atender todas esas deudas. Él está trabajando activamente con eso, y presentó un plan de cómo va a atender todo esto”, dijo confiado Quiñones.

El presidente, a su vez, aseguró que el gasto mínimo para la operación de una franquicia ronda los $750,000 a $800,000 por temporada. “Eso no puede ser. Eso debería ser lo máximo que te gastes en operar una franquicia. El mínimo debería ser de $350,000 a $400,000, que es una cantidad razonable. Así que vamos a trabajar para eso y para permitir que haya mayor flexibilidad, para que la gente pueda llegar, para que puedan llegar los auspicios, para que la gente no se canse con tres juegos locales (por semana), y ese tipo de cosas”.


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