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En el 2016, el partido estelar se celebró en la ciudad canadiense de Toronto. (AP) (AP)

Al parecer, la NBA no necesita cambiar el formato del tradicional Juego de Estrellas para llenar las arcas del organismo.

Pese a las múltiples críticas acerca de la escasa intensidad exhibida por los integrantes de ambos conjuntos (Oeste y Este) en los desafíos -con abultados marcadores- el evento de tres días continúa generando una cantidad sustancial de millones a la NBA y a la ciudad anfitriona.

Y los números no mienten.

En el 2015, por ejemplo, el clásico de estrellas se efectuó en Nueva York, y el impacto económico en la ciudad fue de $195 millones durante el fin de semana, según reportes de prensa.

El pasado año, Toronto albergó el desafío, y también proyectaba generar más de $100 millones en la ciudad, con una cifra aproximada de 50,000 visitantes.

Este año, Nueva Orleans será la sede del magno evento a partir de hoy hasta el domingo con una serie de actividades. Originalmente, el partido estaba pautado para celebrarse en Charlotte.

Y para la NBA, el Juego de Estrellas es un negocio redondo. En cada una de las actividades presenta un auspiciador en particular.

Este año, la compañía Verizon auspiciará la competencia de donqueos, JBL la de tiros de tres puntos, y Taco Bell la de destrezas en la jornada del sábado.

BBVA, en tanto, patrocinará el juego entre los canasteros novatos y de segundo año entre el Mundo y Estados Unidos a jugarse el viernes en la noche en el Smoothie King Center.

La televisión también suma varios millones en el fin de semana. La cadena TNT anunció que vendió todas las pautas de anuncios por tercer año seguido. El pasado año, TNT vendió cerca de $26 millones en este evento.

Hace cinco años, la ciudad de Orlando presentó el clásico de estrellas y el exjugador boricua Ramón Rivas fue testigo de la euforia que generó el evento en los tres días en el Amway Center pese al espectáculo “monótono” de los jugadores sobre el tabloncillo, específicamente en el partido del domingo.

“El Juego de Estrellas llamó la atención en la ciudad y vino mucha gente de otras ciudades. Fue todo un evento, aunque el juego fue aburrido. Nadie defiende y si quieren hacer una marca de 200 puntos lo van a lograr. No hay ningún deseo de defender”, dijo Rivas a endi.com desde Orlando.

“Para el fanático que le gusta el baloncesto de verdad, puede resultar un poco monótono, pero el fanático de vitrina lo disfruta más por el espectáculo que ofrece. Es un evento que puedo compararlo con un Super Bowl con los mejores jugadores de la liga, pero sin emplearse para nada”, abundó el excentro del Equipo Nacional al señalar que la pasada competencia de donqueos entre Zach Levine y Aaron Gordon, al menos, “le dio un segundo aire” a un concurso que también había color en los últimos años.

Lo cierto es que el juego se ha convertido en un ‘show’ ofensivo en los últimos años. En la pasada edición, el equipo del Oeste estableció una marca de puntos con 196 ante 173 del Este. En el 2015, el Oeste sumó 163 puntos, igual cantidad de 2015 con el Este. Así que no sería extraño ver a un conjunto este domingo alcanzar la cifra de los 200 puntos.

Esa poca intensidad en el choque ha generado críticas de un sector de la fanaticada al solicitar un cambio de formato en el mismo. Ha surgido la idea de imitar el partido de ‘rising star’ que enfrenta a los jugadores del extranjero ante los estadounidenses en un intento de subir un poco la intensidad de los jugadores.

Y también ha trascendido imitar la idea pasada de las Grandes Ligas de que la conferencia ganadora tenga ventaja de cancha local en la Serie Final. Ese formato cambiará en las Mayores para este año como parte del nuevo convenio colectivo entre Major League Baseball (MLB) y la Asociación de Jugadores. Ya el ganador del clásico no tendrá ventaja parque local en la lucha por el campeonato.

No habrá cambio

Rivas, quien trabajó varios años en la transmisión radial y televisiva del Magic de Orlando, no cree que el formato vaya a sufrir un cambio. “Aquí, hay mucho en juego y nada va a cambiar. Son jugadores que le pertenecen a los equipos y no van a arriesgarse a sufrir una lesión con esos contratos millonarios. Y si la liga (NBA) continúa generando dinero en cada evento, mucho menos pensará en un cambio de formato”, apuntó Rivas.

Y el Comisionado de la NBA, Adam Silver, rechazó la idea de enfrentar a un seleccionado de jugadores internacionales contra estadounidenses en el juego principal. “Queremos asegurarnos que los mejores jugadores sean nombrados al Juego de Estrellas”, dijo Silver.


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