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El coliseo de Humacao volverá a albergar una franquicia del BSN, tras aprobarse el traslado de Guayama para esta próxima temporada. (horizontal-x3)
El coliseo de Humacao volverá a albergar una franquicia del BSN, tras aprobarse el traslado de Guayama para esta próxima temporada. (Juan Luis Martínez Pérez)

Antes del comienzo de la pasada temporada, los apoderados del Baloncesto Superior Nacional (BSN) impulsaron una reducción en el tope salarial de los canasteros.

¿El propósito? Tratar de bajar los gastos operacionales de las franquicias y así alcanzar una estabilidad económica en los equipos participantes. En negociaciones con la Asociación de Jugadores, el BSN estableció un nuevo tope de $80,000 por jugador, cuando el anterior era de $120,000.

¿Cuál fue el impacto de esta medida? Al parecer muy poco, por no decir ninguno.

El pasado sábado, la junta de directores del BSN se reunió para definir la cantidad de franquicias participantes en el próximo torneo y el resultado fue el mismo en comparación a otros años: varios apoderados llegaron al cónclave con brazos caídos y con cartas en mano.

Esta vez, Isabela y Mayagüez, con deudas en la liga, recesaron, mientras que Guayama, otro equipo con deudas, solicitó un traslado a Humacao, la misma plaza que vio a los Caciques mudarse a Isabela en medio de la pasada campaña. También jugadores de cuatro franquicias han radicado querellas por incumplimiento de contratos.

Esta ha sido la realidad de la liga a través de los años. Por ejemplo, en la pasada década han sido aprobadas por los directivos de la liga un total de 15 peticiones de dispensa, 10 de mudanza de franquicias y la eliminación de las franquicias de Fajardo y Carolina.

Al parecer, nadie ha encontrado la fórmula para darle una estabilidad a la cantidad de franquicias que participan en cada temporada. Así que esta problemática no es nueva y Fernando Quiñones, de cara a su tercer año como mandamás, sueña con alcanzarla.

En un año de grandes retos tras el paso del huracán María, el BSN presentará su torneo con nueve equipos participantes y más de 30 partidos por franquicia en la fase regular, que arranca el 5 de mayo. El Nuevo Día entrevistó a Quiñones sobre la falta de estabilidad en la liga y otros temas relacionados.

Estas peticiones de traslados y recesos de equipos parecen ser el pan nuestro de cada día en la liga. ¿Crees que es imposible lograr una estabilidad de franquicias en la liga?

—Hemos tenido franquicias estables y otras más inestables debido a la situación económica del país. El 90% de los equipos que se mueven lo hacen por problemas económicos. Son franquicias que desean competir y elevan los gastos operacionales sin tener el dinero. Hemos tratado de manejar el asunto para dar estabilidad. Hay que seguir trabajando para que los equipos presenten un gasto operacional acorde a su realidad económica, pero sin dejar de ser competitivos.

Pero la realidad es que solo tres franquicias (San Germán, Bayamón y Arecibo) han participado ininterrumpidamente en el BSN desde el 2000.

—No creo que sea un problema exclusivo del BSN. En todas las ligas del país se da esta situación. Un equipo no puede empezar la temporada conociendo que va a perder dinero. Hay que cambiar esa mentalidad y pienso que vamos en la dirección correcta con las últimas decisiones tomadas (topes salariales).

Para la temporada pasada redujeron el tope salarial por jugador a $80,000, y se proyectó una estabilidad económica en las franquicias. No obstante, habrá receso de dos franquicias, un equipo se trasladará y presisten deudas de jugadores.

—Entendemos el impacto de las querellas, pero la cantidad ha sido menor en comparación a otros años. Mayagüez estaba a la espera de un dinero del Municipio y tengo entendido que ya lo recibió y comenzó a pagarle a los jugadores. Fajardo tenía una situación similar y va a estar pagando. Guayama tenía dos querellas y era una situación de que la cantidad de dinero de las deudas no cuadraban. Por último, Isabela solo debe una fracción de las deudas que venía arrastrando desde Humacao. Hay que reconocer que la situación económica empeoró este pasado año.

¿Usted vio con buenos ojos que la junta favoreciera el retorno de Ariel Rodríguez, esta vez, como coapoderado de Santurce, cuando la franquicia bajo su administración en 2016 falló en cumplir con los jugadores y hasta el día de hoy aún hay deudas pendientes?

—El nuevo grupo administrador presentó un plan de trabajo para cubrir todas las deudas y ellos (la nueva gerencia) entienden que necesitan la presencia de Ariel para la operación del equipo, ya que el nuevo apoderado (Ricardo García) y el coapoderado (Camilo Domínguez) viven en la ciudad de Orlando. Me parece bien… Ariel tuvo sus dificultades económicas y me consta que ha estado levantando fondos para saldar las deudas pendientes.

Es de conocimiento público que la plaza de Humacao no ha gozado del respaldo de la fanaticada a través de los años. ¿Qué le hace pensar que las cosas serán diferentes bajo la dirección de Rafael Rodríguez con la mudanza desde Guayama?

—Rafa lleva muchos años en la liga y ha cumplido con los compromisos. Cuando Humacao fue competitivo en un momento dado, tuvo más fanaticada que Guayama. Entendemos que la problemática en Humacao no está ligada a la plaza, sino más bien al manejo administrativo.

¿Cómo surgió la decisión de los apoderados de bajar otra vez el tope salarial de los jugadores a $60,000?

—Esta es una medida de emergencia por una sola temporada y nosotros la compartimos con la Asociación de Jugadores antes de la reunión. Este año, los equipos no van a estar recibiendo ayuda municipal que ronda en un millón de dólares. Hemos visto a otras ligas cancelando sus torneos o haciendo algo reducido. Nosotros dimos un paso adelante con nueve equipos participantes. Los jugadores son la única parte del BSN que genera ingreso. Los apoderados pierden dinero. Mientras menos sea la pérdida de ellos, más fácil ellos van a cumplir.

En la última reunión ustedes hablaron de presentar un torneo de 36 juegos, al igual que el pasado año. ¿Es arriesgado para el organismo presentar una temporada de tantos juegos en medio de unas circunstanciasespeciales en la isla por la falta de electricidad en muchos pueblos, por la ola migratoria a Estados Unidos y la crisis económica agravada por el huracán?

—Me gustaría que fuera así (la cantidad de juegos). El BSN es el motor económico en muchos de estos pueblos. El baloncesto aumenta el movimiento económico en los pueblos y queremos aportar a la recuperación del país. En un principio hablamos de 36 juegos, pero en una próxima reunión se tomará una decisión final.

¿Posees algún informe sobre las condiciones de los coliseos de los nueve equipos participantes tras el paso del huracán María?

—Tenemos informes preliminares. En Quebradillas y Aguada, por ejemplo, van a cambiar los tabloncillos. En San Germán, Humacao y en el coliseo Roberto Clemente no hay problemas. En Bayamón hay que arreglar algo de la electricidad y es posible que el equipo comience entrenando en Guaynabo. Entiendo que los problemas no son mayores en la mayoría de las canchas.

En junio se jugará la tercera ventana de FIBA en la isla, ¿el torneo se va a detener en ese momento?

—Sí. Vamos a parar el torneo el 21 de junio. El 22-23 de junio será el Juego de Estrellas. La ventana se jugará el 28 de junio y el 1ro de julio, y luego vamos a reanudar la acción.

Usted ha dicho que como una medida de emergencia se tomó la decisión de reducir el tope salarial de los jugadores. En su caso como presidente, ¿también habrá algún ajuste en su salario?

—Hubo un ajuste. Fue algo que le presenté hace unos meses al comité ejecutivo.


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