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Su fina puntería a distancia redondeó el trabuco campeón de Canóvanas de 1983, y tras 15 años en la liga, fue otro de tantos niuyorricans que echaron raíces en la Isla. (Archivo/ GFR Media)

Como todos los canasteros de su época, en especial los de la generación de niuyorricans que impactaron el Baloncesto Superior Nacional desde la década de 1970, su tiro a distancia fue su sello particular desde su debut en 1974 con los Criollos de Caguas.


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