José Juan Barea, a la izquierda, fue reconocido junto a Tina Charles y Boris Diaw, a la derecha, en una actividad celebrada el jueves. (Instagram/ JJ Barea) (horizontal-x3)
José Juan Barea, a la izquierda, fue reconocido junto a Tina Charles y Boris Diaw, a la derecha, en una actividad celebrada el jueves. (Instagram/ JJ Barea)

Hay más de una manera para llegar al evento más esperado en el Salón de la Fama del baloncesto estadounidense. 

José Juan Barea lo puede confirmar.

El armador puertorriqueño de los Mavericks de Dallas vivió unos días de ensueño esta semana como parte de las actividades de la ceremonia de exaltación de 13 figuras de baloncesto al salón de inmortales en Springfield, Massachusetts.

El pasado jueves, Barea recibió el prestigioso premio Mannie Jackson Human Spirit en reconocimiento a su labor humanitaria, tras el paso del huracán María por la isla, el pasado 20 de septiembre, como preámbulo a la ceremonia.

Y el viernes en medio del principal evento, el presentador Ahmad Rashad también resaltó los esfuerzos de la fundación del canastero boricua al organizar cinco viajes para traer suministros y otras ayudas al país, al tiempo que impulsó la celebración de otras actividades para recaudar más de $500,000.

“Fue un momento espectacular”, reaccionó ayer Barea a El Nuevo Día. “Fue bien especial haber ganado el premio por ayudar a Puerto Rico. Fue una tremenda experiencia”.

Durante dos días, Barea caminó al lado de diversas leyendas del baloncesto. Jamás imaginó compartir el mismo escenario con inmortales como Larry Bird, Isaiah Thomas, Reggie Miller, Gary Payton, Alonzo Mourning y los técnicos Mike Krzyzewski y John Thompson.  También fue testigo de la exaltación de su excompañero en Dallas, Jason Kidd, junto a Grant Hill, Steve Nash y Ray Allen, entre otros.

Barea dijo que el tema de la recuperación de Puerto Rico estuvo presente en todas las conversaciones.

“Danny Ainge (gerente de los Celtics de Boston) estuvo sentado a mi lado en la ceremonia y me preguntó de Puerto Rico y de los esfuerzos de recuperación. Ray Allen también me habló, ya que él viajó a Puerto Rico con Carlos Arroyo para llevar ayuda. Grant Hill también me preguntó. Todos sabían que yo estaba allí por el premio y me preguntaban por Puerto Rico. Fue una experiencia bien chévere”, dijo.

Y el mayagüezano no perdió la oportunidad para establecer relaciones  con el fin de conseguir más ayuda para la fundación.

“El jueves tuve la oportunidad de hablar de lo que hicimos en Puerto Rico y de lo que queremos seguir haciendo. Hay mucha gente interesada en ayudar en la rehabilitación de canchas y en seguir ayudando a las escuelas. Hicimos muchos contactos y seguiremos llevando más ayuda a Puerto Rico. Hay mucha gente comprometida con la fundación y queremos seguir impactando”, apuntó Barea, quien estuvo acompañado de sus padres Jaime Barea y Marta Mora, y de su esposa Viviana Ortiz.


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