José Juan Barea, a la izquierda, fue compañero de equipo de Dirk Nowitzki durante diez temporadas con los Mavericks de Dallas. (GFR Media) (semisquare-x3)
José Juan Barea, a la izquierda, fue compañero de equipo de Dirk Nowitzki durante diez temporadas con los Mavericks de Dallas. (GFR Media)

Ver en primera fila la despedida de su compañero y amigo, Dirk Nowitzki, como jugador de la NBA tras una exitosa carrera de 21 campañas fue un momento muy emocional para el boricua José Juan Barea.

“No llegué a llorar, pero fue fuerte”, describió el base de Dallas sobre lo acontecido hace una semana en el último juego local de los Mavericks en el American Airlines Center.

Verlo a él llorar y despedirse luego de 21 años fue fuerte. El baloncesto es su vida. Fue un día fuerte para todo el mundo en Dallas. Los fanáticos, los trainers y los coaches estaban llorando. Todos saben lo grande que él es en la ciudad por lo que hace en la comunidad. Será muy difícil llenar esos zapatos. Es imposible. En la manera que Dirk manejó la prensa y en la manera que trató a sus compañeros y a los fanáticos fue increíble. Pienso que es algo que no veremos jamás”.

Barea jugó al lado de Nowitzki por espacio de 10 campañas. Su amistad con él inició en el 2006 al debutar como novato con los Mavs. Y en la temporada 2010-11 aportó su granito de arena para que Nowitzki alcanzara su primer y único título de la liga en 21 campañas.

Y previo al partido del pasado martes, la organización de los Mavericks le solicitó a Barea que le expresara un mensaje de agradecimiento a nombre de los canasteros del equipo. Y el mayagüezano así lo hizo y no perdió la oportunidad para bromear con su amigo. “Le tiré un chistecito al principio de que lo había cargado para ganar el campeonato, antes de darle las gracias por todo lo que hizo por nosotros. Fue un honor”, recordó.

Durante la campaña, Barea ya conocía que esta era la última de Nowitzki. A diferencia de Dwyane Wade, del Heat de Miami, el veterano jugador europeo no lo confirmó hasta el penúltimo juego ante su fanaticada. Esa noche, la franquicia organizó una despedida por todo lo alto. Y hasta exjugadores que Nowitzki admiró durante su carrera estuvieron presentes en la ceremonia, incluyendo a Larry Bird, Charles Barkley, Scottie Pippen y su compatriota Detlef Schrempf.

“Fue la despedidaperfecta para él y lo vi muy contento por todo lo que pasó. A él no le gusta la atención. Salió como él quería hacerlo: decirlo al final de la temporada. El homenaje fue muy merecido y bien emotivo”, apuntó Barea.

"Cambió el juego"

Nowitzki se retiró como uno de los anotadores más prolíficos de la liga. Ocupa la sexta posición entre los mejores anotadores en la historia con 31,560 puntos. También es el líder de puntos entre los canasteros extranjeros en la liga. Con 7’0” de estatura, Nowitzki revolucionó la posición de delantero con su tiro a larga distancia.

Barea siente que fue un privilegio haber jugado al lado de una leyenda como Nowitzki.

“Fue lo máximo que vi en mi vida. Él cambió el juego tirando de tres puntos para un jugador de 7’0”, a la vez que le abrió las puertas a más jugadores europeos. A mí personalmente me ayudó mucho dentro y fuera dela cancha. Cuando llegué al equipo por primera vez me recibió con los brazos abiertos. Siempre me trató de la misma manera. Y luego del campeonato, la amistad creció a otro nivel”, indicó Barea.

“Fue increíble jugar con una estrella como él por tantos años. Fue muy especial y sé que seguiremos viéndonos porque él va a seguir aquí en Dallas y va a seguir ligado al equipo”, dijo Barea al añadir que el alemán mantiene una estrecha relación con su familia. “Cuando él ve a mis padres los abraza y cuando Sebastián llega a la cancha, juega con él y trata de hablarle en español. Es muy querido en nuestra familia”.


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