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Los Vaqueros jugaron el viernes su primer juego en el coliseo Rubén Rodríguez ante Quebradillas. (david.villafane@gfrmedia.com) (horizontal-x3)
Los Vaqueros jugaron el viernes su primer juego en el coliseo Rubén Rodríguez ante Quebradillas. ([email protected])

BAYAMÓN. – Las expresiones de agradecimiento a la ciudad de Guaynabo por parte de los fanáticos y jugadores de los Vaqueros de Bayamón no faltaron en la noche del viernes, reconociendo todo el tiempo que el coliseo Mario “Quijote” Morales estuvo disponible como hogar sustituto desde el inicio de la temporada 2018 del BSN, el 6 de mayo.

Y luego de 15 partidos en Guaynabo, los Vaqueros finalmente pisaron el tabloncillo del coliseo Rubén Rodríguez para enfrentar a los Piratas de Quebradillas en la jornada del viernes del BSN.

Los estragos causados por el huracán María impidieron que la instalación bayamonesa se pudiera utilizar por los daños sufridos.

Pero el cierre forzoso solo duró hasta el viernes. Nada mejor que regresar a casa, al llamado “Rancho Vaquero”, en un momento en que el equipo se encontraba sumido en una racha de tres fracasos al hilo en la carretera.

“Después de todos los meses que estuvimos allí (en el Quijote Morales) uno se acostumbra a la cancha. Eso se vio. Es una cancha donde metíamos más triples… pero esta es nuestra cancha y vinimos aquí a practicar y estuvimos tirando repeticiones en los tiros. Eso va a llegar (la puntería)”, dijo el escolta Javier Mojica, quien sabe muy bien lo que es jugar en el Rubén Rodríguez, pues antes de regresar a los Vaqueros esta temporada, jugó cinco temporadas en Bayamón entre 2009 y 2013.

“Me siento bien pompea'o, emocionado de poder regresar a esta cancha como local. Llegando a la cancha en mi guagua, cuando venía bajando por la (carretera) número 2, comencé a activiar los recuerdos, a revivirlos, y ahí dije, ‘diablo, esto se siente bien’. Estamos preparados y sabemos lo importante que es ganar en casa.

Si bien había expectación en la fanaticada por ver a sus Vaqueros en su propio hogar, el público comenzó a llegar en mayor cantidad a partir de las 8:00. Pero Millie Pintor, una abonada del equipo por 19 años, estuvo desde bien temprano en el recinto, vestida con su sombrero de vaquera y su camiseta distintiva.

“Ay, esto es una belleza. Nos sentimos como si nos hubiéramos sacado la lotería. No es por nada, yo le agradezco a Guaynabo, pero nothing’s like home (nada como la casa)”, dijo riendo.

Pintor reconoció que muchos fanáticos no se animaron a ir a los partidos en Guaynabo mientras los Vaqueros jugaron allá. En su caso, la historia fue otra.

“Seguro, si soy abonada hace 19 años”, contestó cuando se le preguntó si había ido a los encuentros en el Quijote Morales. “La gente como que se enojó porque en vez de adelantar esto (el regreso a Bayamón). Pero así son las cosas. Yo, aunque jueguen en Cataño, ahí voy”.

Para el armador de los Vaqueros, Javier González, la llegada al Rubén Rodríguez le proporciona otro beneficio al equipo aparte de tener más fanáticos en cancha.

“Ya sabemos que vamos a estar aquí el resto de la temporada y eso nos da una estabilidad”, expresó González antes de arrancar el encuentro entre los líderes del torneo, Vaqueros, quienes a pesar de llegar con tres reveses en ristra, seguían de líderes del torneo con récord de 19-9.

Su regreso a casa se dio con un crucial partido ante los Piratas, que llegaron a Bayamón en el segundo lugar con 17-10, a solo 1.5 juegos y buscaban cerrar la brecha pues todavía los campeones defensores aspiran al primer lugar.

“Hace la diferencia por la fanaticada. A cualquier equipo le da ventaja, que vamos a necesitar especialmente en los playoffs”, agregó González.

En efecto a Bayamón solo le restan dos partidos más como local, pero tendrá el beneficio de jugar toda la postemporada en el Rubén Rodríguez.

“Esta es la casa de nosotros, es el pueblo de nosotros. Jugar aquí después de todo lo que pasó, por el huracán, es algo bien grande”, dijo, por su lado, el gerente general de la franquicia y exjugador de los Vaqueros, Franklyn Western.

“Yo me sentí como local en Guaynabo, y tenemos que dar las gracias. Era la única cancha que estaba disponible para nosotros… pero esta (el Rubén Rodríguez) es nuestra cancha”, concluyó Western.


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