El exbaloncelista fue exaltado al Salón de la Fama de la Fiba en el Mundial de baloncesto en China.

Pekín - El argentino Fabricio Oberto subió a la tarima en su presentación como nuevo integrante del Salón de la Fama de la Federación de Baloncesto (FIBA) y hubo un momento durante su mensaje que dirigió su mirada hacia al boricua José “Piculín” Ortiz y pronunció las siguientes palabras: “Yo te veía jugar e imitaba tus movimientos. Quería jugar así”. Fue un mensaje de un inmortal a otro inmortal.

Así de significativo fue el impacto de Piculín Ortiz en el baloncesto de la región e internacional que le mereció ayer ser exaltado al Salón de Inmortales de la FIBA, junto a otras nueve figuras de este deporte.

El exjugador nacional se convirtió en el segundo puertorriqueño en ser elevado a este recinto, luego de la exaltación de Teo Cruz hace 12 años.

La Federación de Baloncesto de Puerto Rico sometió la nominación de Ortiz en 2018 y ya al año siguiente era seleccionado como miembro de la Clase 2019. Unos visuales de algunos momentos de su carrera de dos décadas con el seleccionado dieron paso a su presentación. Y en el evento efectuado en un hotel de esta ciudad, Ortiz fue uno de los más aplaudidos ante la presencia de directivos de más de 100 federaciones. El expresidente de FIBA, el argentino Horacio Muratore, le hizo entrega de una placa y Piculín, visiblemente, emocionado tomó la misma antes de dirigirse a los presentes.

“En los pasados años en Puerto Rico, he recibido múltiples reconocimientos por mi trayectoria profesional y les repito mi agradecimiento. Me toca ser embajador de mi nación, de mi patria, de mi país Puerto Rico, que logra las mayores victorias cuando se trata de unirse por las injusticias y por el deporte”, pronunció Ortiz.

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“Fue un orgullo grande competir con mi bandera en el pecho contra todos los países soberanos en el mundo, y los puertorriqueños únicamente celebramos la soberanía a través del deporte”, prosiguió Ortiz, quien también hizo una exhortación para visitar a Puerto Rico como destino turístico.

Allí, fue evidente el respeto y la admiración del mundo del baloncesto hacia a Piculín. La leyenda brasileña Oscar Schmidt elogió la carrera del puertorriqueño y el secretario general de FIBA, el griego Andreas Zagklis, recordó su paso por la liga de Grecia.

Piculín fue un pilar del seleccionado desde el 1983 hasta el 2004. Jugó en cuatro Campeonatos Mundiales y en cuatro Juegos Olímpicos, dejando una huella en el baloncesto internacional.

Una huella que permanecerá en la historia de la FIBA.

“Me siento muy honrado y agradecido. Este es un momento para la historia. Un momento importante para Puerto Rico”, declaró Ortiz a la conclusión de la actividad.

“Si ser inmortal representa que todo el mundo se acuerde de ti, bienvenido sea. Es la parte bonita de tantos años dedicados a este deporte”, dijo Ortiz, quien estuvo acompañado de su esposa Sylvia.

Otras figuras fueron homenajeadas en el evento. Ellos fueron Janeth Arcain (Brasil), Margo Dydek (Polonia), Atanas Golomeev (Bulgaria), Natalia Hejkova (Eslovaquia), Alonzo Mourning (Estados Unidos), Fabricio Oberto (Argentina), Bogdan Tanjevic (Montenegro), Mohsen Medhat Warda (Egipto) y Jiri Zidek (República Checa).

Con Mourning y Oberto, el boricua tuvo sus batallas en la pintura. Mourning fue reconocido por su participación con Estados Unidos como jugador universitario y de la NBA. Participó en dos Mundiales (1990 y 1994) y en unos Juegos Olímpicos en Sydney 2000. Oberto, por su lado, fue parte de la 'Generación Dorada' que alcanzó un subcampeonato en el Mundial de Indianápolis y una medalla de oro en las Olimpiadas de Atenas 2004. Con Mourning, específicamente, Ortiz tuvo fuertes encontronazos dentro de la duela.

“Con Mourning, las batallas siempre fueron duras. Hablamos un rato de todas las cosas que aportamos al baloncesto de América y mundial, y ahora tuvimos la suerte de juntarnos para este momento a pesar de haber sido rivales en la cancha. Son las cosas bonitas de este deporte”, dijo Ortiz.

En la actividad, Schmidt tuvo una breve participación y habló de su orgullo de haber vestido el uniforme de Brasil. Lo cierto es que la nueva generación de canasteros ya no proyecta esa misma pasión y entrega. Piculín lamenta que sea así. "El compromiso no se ve. Y exhorto a los jóvenes que se sientan orgullosos de sus raíces, ya que son pocos los escogidos".


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