(semisquare-x3)
Raymond Dalmau en el 2016. (GFR Media)

¿Cuál fue la relación de Raymond Dalmau con Phil Jackson en el Guajataca? ¿Qué fue lo que aconteció en la reunión de los jugadores del Equipo Nacional de baloncesto con el entonces secretario del Estado, Pedro Vázquez, previo a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980? ¿Cuál fue su vivencia en las Olimpiadas de Munich 1972, tras el atentado terrorista en una villa? ¿Cuál fue la mejor edición de la Selección Nacional a la cual perteneció?

En el libro “Raymond Dalmau from Harlem a Puerto Rico”, el exjugador de los Piratas de Quebradillas y del seleccionado adulto están las respuestas a estas interrogantes.

Con el prólogo del reconocido actor y ganador de un Oscar, Benicio del Toro, Dalmau cuenta la trayectoria de su carrera desde sus primeros pasos en Harlem, Nueva York; su llegada a Quebradillas con apenas 17 años; sus participaciones en la Liga Superior y en la Selección adulta; su relación con Neftalí Rivera; su etapa de dirigente; y su vida familiar.

El libro, de 438 páginas y casi 200 fotos, se presentará este próximo sábado en la librería Casa Norberto en Plaza las Américas a partir de las 2:00 p.m.

Dalmau ha sido considerado uno de los principales jugadores en la historia del baloncesto puertorriqueño. Dejó su huella como integrante de los Piratas de Quebradillas y del combinado nacional desde su debut en la isla en el 1966. Dalmau conquistó cuatro campeonatos con los Piratas y participó en un sinnúmero de eventos internacionales con el Equipo Nacional, incluyendo Olimpidas y Mundiales. También fue un destacado mentor del seleccionado al guiarlo a un cuarto lugar en el Mundial de Argentina 1990.

En el documento, Dalmau narra lo acontecido previo a los Juegos Olímpicos de Moscú 1980, cuando el presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter boicoteó la justa y el gobernador de Puerto Rico, Carlos Romero Barceló, le pidió al Comité Olímpico de Puerto Rico (Copur) que también se uniera al boicot. Pero el entonces presidente del Copur, don Germán Rieckehoff Sampayo “desafió el boicot reclamando la autonomía deportiva del Copur”, relata Dalmau.

“Fue en medio de toda esa controversia entre los que querían apoyar la posición política de Estados Unidos frente a la autonomía deportiva del Copur, que recibí una llamada del secretario de Estado, Pedro Vázquez, para que me encontrara con él en el hotel La Concha”, narra Dalmau.

“Cuando llegué a la reunión descubrí que Pedro Vázquez había convocado también a Neftalí Rivera y que le había pedido a este que citara a otros jugadores… La reunión se celebró en un cuarto del hotel, pero estábamos en libertad de marcharnos cuando quisiéramos. Es erróneo suponer, como alguien ha querido insinuar, que estábamos secuestrados en un hotel… En ningún momento Pedro Vázquez mencionó que, de nosotros ir (a Moscú), el gobierno de Puerto Rico tomaría alguna represalia contra nosotros. En lo que a mí concierne, no hubo amenazas – ni explícitas ni implícitas- sobre la pérdida de empleos o cancelación de contratos para los que estuviesen en alguna nómina estatal o municipal. Mi percepción era que estábamos atrapados en una lucha ideológica porque don Germán Rieckehoff y Tuto Marchand, dos abogados conocidamente independentistas, querían promover su ideario y veían en la propuesta de boicot de Estados Unidos una oportunidad para desafiar a Estados Unidos… Al final de la reunión con Pedro Vázquez, los miembros del Equipo Nacional de baloncesto –incluso Neftalí y yo- decidimos adherirnos al boicot y no fuimos a Moscú”, cuenta.

Durante su paso como canastero de los Piratas, Dalmau tuvo la oportunidad de jugar bajo la tutela de diversos entrenadores estadounidenses, incluyendo Jackson, quien, posteriormente, se convirtió en una figura legendaria en la NBA al conquistar seis títulos con los Bulls de Chicago y otros cinco cetros con los Lakers de Los Ángeles.

En la campaña del 1984, Jackson, sin embargo, no tuvo éxito con los Piratas al registrar una pobre arrancada de 5-9 en sus primeros 14 partidos. Y el apoderado de entonces, Pedro Hernández decidió despedirlo. En uno de sus libros, Jackson narró parte de su experiencia en la isla y contó que fue despedido debido a presiones de la “superestrella” en referencia a Dalmau.

Dalmau le dedica algunas páginas a su relación con Jackson, a quien recomendó para dirigir a los Piratas, tras conocerlo como técnico en la Continental Basketball Association (CBA).

 “En el juego siguiente en que los Coquís enfrentaron a los Patroons en Puerto Rico le pregunté a Phil si estaría interesadoen dirigir en el torneo superior de la isla, con los Piratas. ‘Sound interesting’, me dijo y me dio su número de teléfono personal para que Pedri lo llamara”, relata Dalmau al señalar que el sistema ofensivo de Jackson conocido como “flex offense” no beneficiaba al equipo ni su estilo de juego. “Mi juego se afectó notablemente. Personalmente sentía que no estaba aportando al equipo los puntos que necesitaba el equipo para ganar. Ese inicio de temporada fue desastroso”, agrega.

Fue entonces que Hernández lo llamó para hablar de Jackson.

“Pedri me llamó a su oficina y me dijo: “Raymond, este coach no sirve”. Abogué por él con renuencia, sin mucho convencimiento, porque yo había recomendado a Phil y no me sentía cómodo aceptando tácitamente que mi recomendación había resultado ser un fiasco. Pero Pedri sabía de baloncesto… y sabía que la única opción viable para cambiar el humor derrotista de los jugadores por uno victorioso en ese momento sería sustituir al timonel. Era una decisión profesional, no era nada personal contra Phil. Entonces, Pedri llamó a Art Loche para ofrecerle la posición de coach y este aceptó. De inmediato, Pedri dio el paso inevitable. Cuando Pedri le comunicó la decisión a Phil, este solo le pidió la oportunidad de despedirse de nosotros en la práctica de esa noche. Fue una despedida cordial, aunque un poco tensa, en la que nos deseó mucho éxito en la continuación de la campaña. No tuvo palabras de reproche para nadie y menos para mí”.

Otro episodio relevante en la carrera de Dalmau fue lo que vivió en las Olimpiadas de Munich 1972 junto a sus compañeros. Allí, en la villa olímpica, un total de 11 atletas y entrenadores israelíes fueron asesinados por el grupo terrorista palestino ‘Septiembre Negro’ en el suceso más lamentable en la historia del olimpismo.

“Tan pronto se formó el revolú, pudimos observar  desde nuestros apartamentos lo que estaba sucediendo, ya que el edificio de la delegación puertorriqueña quedaba casi al frente del edificio donde tenían secuestrados a los israelíes. Nuestra edificio servía de lugar de observación, incluso, de los miembros de la prensa que se dedicaban a fotografiar la escena. Y no solo de los miembros de la prensa, sino de jugadores de otras selecciones que venían a asomarse a nuestros balcones para echarle una mirada a aquel penoso incidente”, recuerda.

Y en ese mismo capítulo, Dalmau establece que aquella edición del seleccionado fue la mejor con la cual él participó en su carrera. “A veces me han preguntado que cuál fue el mejor Equipo Nacional con el cual participé como jugador en mis años activos en el baloncesto internacional. Siempre he respondido que el de Munich 1972”, dijo en referencia a jugadores como Héctor Blondet, Rickie Calzada, Rubén Rodríguez, Tito Ortiz, Jimmy Thordsen, Joe Hatton, Neftalí Rivera, Earl Brown, Billy Baum, Mickey Coll, y Teo Cruz, bajo la dirección de Gene Bartow.


💬Ver 0 comentarios