Esteban Batista es la principal carta de triunfo de los uruguayos en el clasificatorio al Mundial por su experiencia en la NBA. (semisquare-x3)
Esteban Batista es la principal carta de triunfo de los uruguayos en el clasificatorio al Mundial por su experiencia en la NBA. (Archivo / EFE)

No es un partido más y tampoco es una noche más. Para Uruguay es una jornada de estrenos; así, en plural. Y también de mucha pasión y responsabilidad, porque la selección celeste de básquetbol se juega gran parte de su chance de volver a un Mundial, algo que no ocurre hace 32 años.

El país estrena desde lo deportivo un escenario magnífico, único y con características que lo ponen al más alto nivel del continente. El Antel Arena albergará hoy (7:30 p.m.) por primera vez un partido de baloncesto (en forma oficial) y será nada menos que de la Celeste. Construido a imagen y semejanza de un coliseo de la NBA, los jugadores uruguayos tendrán una motivación extra.

¿La precisan? Por lo que se juegan, no, porque saben que el pasaje al Mundial tiene que ver mucho con lo que ocurra esta noche.

Es especial también la ocasión porque significará el debut de un MVP como técnico: el argentino Rubén Magnano. El entrenador que condujo a su país a la medalla de oro en Atenas 2004 con la "Generación Dorada" llegó, contra todo pronóstico, para tratar de devolver a Uruguay a la máxima cita del básquetbol mundial, esa a la que no concurre desde 1986 en España.

La parada no es sencilla. El rival es Puerto Rico, precisamente el enemigo directo en la pelea por llegar a China 2019.

Ambas selecciones tienen 15 puntos, pero por diferencia de puntos ('goal average') está mejor la boricua. Si bien para Uruguay no es una urgencia ganar (le quedarán tres partidos más), sí es una necesidad. ¿Por qué? Al Mundial clasifican los tres mejores de cada uno de los dos grupos de la fase final que se disputa actualmente y el mejor cuarto. Los celestes marchan en la cuarta posición, la que en el otro grupo ocupa República Dominicana con diferencia de puntos favorable, mientras que el de los celestes es negativo. Por lo tanto, el objetivo es clasificar por puntos y no por goal average, ya que seguramente el mejor cuarto salga del otro grupo.

La cuenta que hace Uruguay es que debe ganar dos de los cuatro partidos que le restan y los más accesibles son los que debe afrontar ante Puerto Rico. Contra Estados Unidos el domingo y luego en febrero es casi imposible y también es muy complicado aspirar a ganar en México. Es por eso que para seguir con chance hay que vencer a los boricuas hoy para quedar a un solo triunfo del Mundial.

Con Esteban Batista como líder, Mathías Calfani en la zona pintada y con el título de campeón argentino bajo el brazo, Luciano Parodi, Bruno Fitipaldo y “Panchi” Barrera en la base y con un señor técnico, a Uruguay nadie le quita el sueño de llegar a China.


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