El armador de los Capitanes de Arecibo regresó a la cancha tras su arresto, en mayo, por una alegada violación a la Ley 54

El armador de los subcampeones del Baloncesto Superior Nacional (BSN), Capitanes de Arecibo, Walter Hodge, Jr. dijo este jueves previo al partido ante los Vaqueros de Bayamón en el Coliseo Mario “Quijote” Morales de Guaynabo, que la experiencia de su arresto al llegar a la isla el pasado sábado, 26 de mayo no fue algo que le sorprendió pues el mismo avisó que ese día viajaría a la isla.

El jugador, quien enfrentaba una orden de arresto tras acusársele en ausencia en septiembre pasado por cargos de violencia de género en presencia de un menor, se integró finalmente a la plantilla de los Capitanes, luego de que la semana pasada la gerencia del quinteto sometiera al BSN su contrato, y el organismo no lo aprobara por estar inmiscuido en un pleito judicial, cuya vista preliminar será el 11 de junio en Aguadilla.

Pero este mismo jueves el Comité de Apelaciones de la Federación de Baloncesto de Puerto Rico (FBPUR) emitió una resolución ordenando al BSN permitir la participación de Hodge en el torneo, amparados en el hecho de que la liga no tiene al momento una política expresa ni un protocolo a seguir en casos en que uno de sus canasteros se vea involucrado en un acto de violencia doméstica.

Hodge se presentó al tabloncillo de Guaynabo entonces cerca de las 6:15 p.m. a tiempo para calentar con el equipo y hacer una práctica de tiro previo al desafío ante los líderes del torneo, Vaqueros de Bayamón.

“Yo no tengo control de nada de eso. Yo solo vine aquí a hacer mi trabajo, a participar con mi equipo. Obviamente la Federación tiene que hacer su trabajo y los demás tienen que hacer su trabajo. Yo no estoy ni molesto ni contento con nada de esto. Es un proceso y respeto todo lo que está pasando”, dijo a preguntas de este medio en el medio de la cancha.

“Sí, claro, yo vine aquí a trabajar y obviamente a hacer dinero para sustentar a mi familia”.

Hodge dijo no temer a la opinión pública por el hecho de que estará en cancha cuando todo el país sabe que enfrenta cargos por presuntamente agredir a su esposa en presencia de uno de sus hijos, lo que constituye, para efectos de la justicia, un agravante. Hodge insistió que cuando se sometieron los cargos en ausencia, él se encontraba fuera del país, descartando que estuviera huyendo de la justicia.

En ese sentido, el jugador de 31 años dejó ver que hizo los arreglos por medio de su abogado para entregarse a las autoridades a su regreso a Puerto Rico tras jugar varios meses en la liga profesional del Líbano.

El canastero fue arrestado el 26 de mayo al pisar suelo boricua, pero quedó libre al pagar una fianza de $10,000. Posteriormente la magistrado que atendió el caso aceptó que le quitaran la supervisión electrónica (grillete).

“Yo organicé todo. La gente no sabe nada. Pero yo organicé todo. Yo dije, ‘llego tal día’. Yo llamé y ‘setée’ todo para cuando llegara hacer todo el proceso. No fue que yo llegué de sorpresa”, aseguró el armador.

Hodge dijo, además, no temer que se pueda convertir en una distracción para sus compañeros de equipo ahora que se le permitió jugar, aunque en contra de la posición del presidente del BSN, Fernando Quiñones.

Pues mira no, si soy una distracción, he sido distracción desde que empezó el torneo, porque siempre se ha hablado de todo. Pero estamos aquí para aportar y ayudar al equipo”, agregó. “He practicado toda esta semana con el equipo. Siempre es bueno estar en casa y compartir con tus compañeros de equipo, que ya llevamos cuatro o cinco años con el mismo grupo. Ya ellos están jugando a su ritmo, un buen baloncesto, y yo lo que vengo es a aportar y a ayudar al equipo”.

Hodge se manifestó tranquilo con el proceso legal que encara ahora. Cuando se le preguntó si no cree que dejó mala impresión por abandonar la isla tras el incidente por el que se le acusa, aseguró que ya estaba fuera de Puerto Rico.

“Yo estaba fuera de Puerto Rico. En verdad no tengo control de eso. Estoy aquí dando la cara para ver a mis hijos y compartir con mi familia. No puedo controlar nada de lo que la gente escriba y ponga”.

“La opinión pública puede decir lo que quiera. Pero nadie me da de comer. Quienes necesitan darme a mí, es mi equipo, la fanaticada y mi familia. La opinión pública sí es algo que puede ser importante para muchos, pero para mí no lo es”.


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