Ian Kinsler, de los Medias Rojas de Boston, se desliza con seguridad hacia el tercera cuando Justin Turner de los Dodgers de Los Ángeles espera el lanzamiento durante la décima entrada en el Juego 3 del juego de béisbol de la Serie Mundial el viernes 26 d (horizontal-x3)
Ian Kinsler, de los Medias Rojas de Boston, se desliza con seguridad hacia el tercera cuando Justin Turner de los Dodgers de Los Ángeles espera el lanzamiento durante la décima entrada en el Juego 3 del juego de béisbol de la Serie Mundial el viernes 26 d

Los Ángeles – A unas seis millas del Dodger Stadium se encuentra la famosa “meca del cine”, pero ni en el mejor de los libretos de Hollywood hubiera aparecido el nombre de Max Muncy como el individuo que terminaría con un jonrón el partido de más larga duración en la historia de la Serie Mundial.

Muncy, el mismo jugador que fue botado por los vecinos Atléticos de Oakland el 31 de marzo al concluir los entrenamientos primaverales, desapareció un envío de Nathan Eovaldi en la parte baja de la decimoctava entrada, para darle un dramático triunfo 3-2 a los Dodgers de LosÁngeles sobre los Medias Rojas de Boston, que no solo los acerca 2-1 en el Clásico de Otoño, sino que los llena de renovada energía.

El batazo de Muncy, quien también había anotado antes la carrera del segundo empate, a 2-2 en la decimotercera entrada, detuvo el partido a las 7:20 horas de haber comenzado.

“Pasa en este sueño ahora mismo”, dijo Muncy en la conferencia de prensa posterior al juego, cuando un periodista le preguntó en qué tipo de sueño podía verse a sí mismo pasando de quedar desempleado antes de comenzar la campaña 2018, a convertirse en el héroe con un jonrón para acabar un partido de Serie Mundial.

“No, es como dijiste, ha sido un sueño. El año entero ha sido una experiencia surreal que es difícil explicar con palabras. Pero el solo hecho de tener la oportunidad de jugar en la Serie Mundial ha sido el remate”, añadió Muncy, de 28 años. “Y entonces tener la oportunidad de pegar un cuadrangular para acabar el juego, obviamente no hay muchas palabras que pueda utilizar para describirlo. El sentimiento fue simplemente de puro gozo y de una increíble emoción”.

El dirigente de los Dodgers, Dave Roberts, le dio crédito, por supuesto, a Muncy y también a su abridor, Walker Buehler, aunque sus siete entradas manteniendo en cero a los Medias Rojas, el equipo más ofensivo de todas las Mayores en 2018, al fin y al cabo no estuvieron en la decisión del encuentro.

Pero Roberts hizo especial énfasis en el aporte de los 53,114 aficionados que llenaron el Dodger Stadium, en su mayoría de Los Ángeles.

“Estamos abajo 2-1, pero pienso que la multitud esta noche estuvo extraordinaria. Estuvo ruidosa desde antes del primer lanzamiento, y nosotros anticipábamos eso”, destacó Roberts.

“Todo lo que sé es que nos estamos sintiendo muy bien acerca de nosotros mismos, al tener dos juegos más en casa, pero ahora mismo nuestro enfoque está en mañana... u hoy. Más tarde hoy”, agregó en obvia alusión a que el partido se terminó a las 12:29, hora de Los Ángeles, y el cuarto juego comenzará menos de 17 horas después este sábado.

Ambos dirigentes se vieron forzados a utilizar nueve lanzadores cada uno, y a todos sus jugadores de posición. En el caso de Boston, el dirigente puertorriqueño Alex Cora quedó sin utilizar a solo dos de los que tiene en nómina para la Serie Mundial: Chris Sale y Drew Pomeranz. Dijo que estaba aún por decidir quién abrirá esta noche.

Descartó, a preguntas de la prensa, que una derrota en un tipo de partido como el de anoche, vaya a tener un efecto desalentador en su equipo.

“El esfuerzo fue asombroso”, dijo Cora destacando la labor de Nathan Eovaldi, quien tiró un relevo de seis entradas, aunque fue el castigado por el batazo de Muncy. “Fue un gran juego de béisbol. Siete horas, lo que sea. La gente probablemente en sus casas estuvo despierta hasta el final. Pero es probablemente uno de los mejores, si no el mejor de los partidos del que yo haya sido parte... por el esfuerzo de ambos bandos”.


💬Ver 0 comentarios