Carlos Correa y su padre del mismo nombre posan luciendo camisetas en apoyo a Puerto Rico. Las camisetas se las regaló un amigo y fanático del jugador en su cumpleaños, 22 de septiembre, dos días después del paso del huracán por la isla. (vertical-x1)
Carlos Correa y su padre muestran camisetas en apoyo a Puerto Rico, obsequio de un amigo del jugador en su cumpleaños el 22 de septiembre. (Fotos suministradas / Sandybel Oppenheimer)

Inmerso en la última parte de la temporada regular con los Astros a finales de septiembre, y tratando de recuperar el terreno perdido por el mes y medio de acción que estuvo fuera por su lesión en un pulgar, el puertorriqueño Carlos Correa tenía otra preocupación en su mente: su familia en Santa Isabel tras el paso del huracán María por Puerto Rico.

La imposibilidad de hablar con sus familiares en la isla, intranquilizó un poco al novel campocorto, a medida que Houston se preparaba para concluir la fase regular y entrar a la crucial e importante etapa de playoffs, donde la concentración y el enfoque en el juego cobran mayor importancia en esta etapa.

Pero la manera en que el boricua respondió con su actuación en el terreno de juego desde la pasada semana hasta este pasado lunes durante la Serie Divsional de la Liga Americana ante los Medias Rojas de Boston, fue el mejor indicio de que ya no había preocupación.

"Al principio fue bien difícil cuando no sabía de mi familia (abuelos y tíos), para concentrarme y jugar. Pero tan pronto supe que estaban bien y bajo control, pues nada, me enfoqué otra vez en béisbol y busqué la forma de poder enviar cosas  para Puerto Rico", dijo Correa en conversación telefónica con El Nuevo Día el martes, un día después de que Houston eliminara a Boston al derrotarlo 5-4 en Fenway Park, para concluir 3-1 la Serie Divisional.

"Enviamos para Puerto Rico un avión con más de 100,000 libras de agua y comida a Santa Isabel, y pues, las fotos que me enviaron me pusieron más contento que la victoria de ayer (lunes) cuando todo llegó (a la isla). Que todo haya salido bien por allá, y que la gente tenga agua y comida me hace muy feliz".

De no haber sido por la labor fuera del terreno de su otro 'equipo', encabezado por la familia de Correa, tal vez la ayuda no habría llegado aún a su destino. O la preocupación del jugador, que cumplió 23 años dos días después del paso del huracán, se hubiera prolongado.

Diversas organizaciones se unieron al jugador y sus padres -residen en Houston durante la temporada- para recaudar toda la ayuda que se destinó para los damnificados de Santa Isabel. Entre esas organizaciones estuvieron los Astros de Houston y otras más.

De acuerdo a Sandybel Oppenheimer, madre del torpedero, la ayuda llegó a Santa Isabel este pasado domingo, 9 de octubre.

"Todo llegó en avión a Aguadilla. Allá lo recibieron las personas a cargo y el alcalde de Santa Isabel. Lo llevaron a Santa Isabel, donde todo se iba a dividir entre la Iglesia Bíblica Emanuel, la Iglesia Evangélica y el Municipio de Santa Isabel. Esos tres grupos se encargaron de repartirlo al pueblo", detalló la madre de Carlos, quien compartió fotos, tanto del acopio de artículos en Houston, como del recibimiento de la mercancía en la isla por parte de familiares, amigos y conocidos que se hicieron cargo de llevarla a su destino.

Oppenheimer también compartió fotos de las comunidades Playita Cortada y Velázquez, algunas de las afectadas en Santa Isabel. En el caso de Velázquez, donde vivieron los Correa, hubo que desalojar familias por las inundaciones, según detalló.

La logística para el acopio y envío de suministros fue toda una demostración de labor en equipo que trascendió los mares. Por un lado, en Houston se unieron las varias organizaciones que ayudaron a Carlos Correa en el acopio y envío de la mercancía. En la isla, también hubo todo un batallón de gente aguardando los suministros para su repartición.

Mientras tanto, el jugador hacía su trabajo en el terreno con dos cuadrangulares y seis carreras remolcadas en la serie que sus Astros dominaron a los Medias Rojas de Boston.

"Cuando Carlos dijo que quería un avión, inmediatamente el dueño de los Astros, Jim Craine, puso a su disposición un avión de 105,000 libras", reconoció Oppenheimer.

"John Hood (empresario aficionado de los Astros), HEB (tienda de comestibles), Academy (empresa deportiva), Adidas, varias iglesias en Houston y la escuela de la nena, Wharton Elementary Schoool, se desbordaron en donaciones para enviar a Puerto Rico. Y a través del NACC (Asociación Nacional de Iglesias Cristianas, por sus siglas en inglés) terminamos de llenar el avión. Ellos hicieron la logística. El encargado de la NACC es el Pastor José Ortega. Carlos padre y yo nos dimos a la tarea de recoger las donaciones de las iglesias y la escuela, y estuvimos en el almacén cinco días acomodando y velando que todo estuviera bien".

Labor de equipo también en el municipio

Entonces, en Puerto Rico, un grupo de choferes esperó la carga en el Aeropuerto de Aguadilla, a donde llegó la aeronave que la transportó desde Estados Unidos. De acuerdo a Oppenheimer, el municipio santaisabelino contrató una compañía de transporte con tres camiones, y la familia inmediata de Correa envió un camión de 53 pies perteneciente a Frank Rivera, un amigo de la comunidad Velázquez (en Santa Isabel), donde se crió el pelotero boricua. Según su madre, algunos de los choferes fueron voluntarios.

Entre el personal de apoyo estuvo el hermano de ella, Alexis Oppenheimer, tío de Carlos. "Él nos sirvió también de escolta con unos compañeros de trabajo, junto a policías estatales".

Para la familia, sin embargo, aún queda trabajo por hacer y esperan el momento en que puedan pisar suelo boricua.

"Santa Isabel fue bien afectado también. Estábamos en Houston (durante el huracán), pero nuestro corazón en Puerto Rico. Allá tenemos nuestra familia y nuestra casa. Pero hubo mucho daño. Esperamos el mes que viene (noviembre)  poder ir a Santa Isabel con la ayuda de Dios".


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