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En la foto, el puertorriqueño Alex Cora, manager de los Medias Rojas de Boston, habla en una conferencia de prensa previa a la Serie Mundial, el lunes 22 de octubre de 2018 (AP/Charles Krupa)

Los Ángeles - Los Medias Rojas ya habían dejado claro que siempre que anotaban primero en estos playoffs, salían por la puerta ancha. Anoche demostraron que pueden atacar al final, y salir igualmente con la victoria.

Con nueve carreras entre las últimas tres entradas del partido, los Medias Rojas le dieron vuelta al marcador tras caer abajo 4-0 en la sexta entrada, y hoy saldrán a buscar el jaque mate tras colocar el Clásico de Otoño 3-1 sobre los Dodgers de Los Ángeles.

Con apenas tres reveses en la postemporada, y luego de perder por primera vez en la carretera en octubre en el maratónico partido del viernes, Boston vino decidido ayer a luchar hasta lo último y sobre todo a no dejar que se extendieran mucho las hostilidades por segunda noche.

Tras ser dominados por el pitcheo de los Dodgers el viernes, anoche la mejor ofensiva de las Mayores estse año volvió a aflorar y los Medias Rojas volvieron a ser el equipo agresivo que ataca sin misericordia.

Un ramillete de tres carreras en la séptima entrada gracias a un jonrón de Mitch Moreland con dos compañeros a bordo en la séptima, seguido de otro cuadrangular solitario de Steve Pearce en la octava y un doble con las bases de él mismo en la novena, sepultaron a los Dodgers, que por un momento dieron indicios de que empatarían la Serie Mundial.

“Solo quedan dos equipos en las Grandes Ligas ahora mismo, y ambos equipos van a batallar hasta el final. Nosotros lo hicimos, ellos lo hicieron también, hasta la última entrada. Algunas veces en octubre hablamos sobre mecánica y cómo te sientes en el plato, y todo eso, y algunas veces es voluntad. Y tú quieres hacer grandes cosas. Eso comienza muy simple. Unos pocos buenos turnos al bate, y entonces el gran swing, y nosotros nos mantuvimos atacando y no dejamos de jugar”, dijo el dirigente Alex Cora, quien está a ley de un triunfo más de Boston para hacer historia como el primer piloto puertorriqueño en ganar con su equipo una Serie Mundial.

Esto podría ocurrir tan pronto como esta noche en el quinto partido del clásico otoñal, pero Boston tendrá en total tres oportunidades para obtener la victoria que le falta. Una reacción de los Dodgers hoy, forzaría que la serie se mueva de regreso al Fenway Park para al menos un encuentro más el martes.

“Son grandiosos. Amo mi equipo. Ellos son muy talentosos. Ellos entienden que se necesitan nueve entradas o 18 entradas y 7 horas con 20 minutos para terminar los juegos. Pero ellos aman jugar el béisbol. Han venido haciéndolo desde el entrenamiento primaveral. Han sido muy consistentes todo el camino. Y ahora estamos en esta posición”.

Los Medias Rojas establecieron una marca de franquicia en la temporada regular con 108 victorias para ganar galopando su División Este de la Liga Americana, con ocho juegos de ventaja sobre los Yankees de Nueva York, a pesar de que ganaron también 100 juegos.

Poco después los eliminaron antes del límite de cinco juegos en la serie divisional, que dominaron 3-1. Y en la Serie de Campeonato de la Liga Americana, superaron también antes del límite a los Astros de Houston, concluyendo la serie 4-1 y barriéndole los tres juegos en su casa a los campeones defensores de la pasada Serie Mundial.

Hoy podrían concluir el Clásico de Otoño de la misma manera que las dos series previas, celebrando en la carretera, lejos de su casa.

Y pensar que antes de esa explosión ofensiva del último tercio del juego de anoche, el equipo estaba apagado tras caer abajo 4-0. El crédito por la reacción al parecer se lo acreditaron algunos a la reacción del lanzador zurdo Chris Sale, quien comenzó a gritarles en el dugout antes de la explosión ofensiva de Boston.

Cora bromeó luego en la conferencia postjuego que su inglés es limitado y no entendió lo que Sale les dijo a sus compañeros. El dominicano Rafael Devers, dijo en su turno que no se podía decir públicamente lo que habló.

Si causó efecto o no, lo cierto es que Sale tendrá hoy la encomienda él mismo de tratar de ayudar a su equipo a concluir la serie, cuando comienza el quinto partido desde el montículo.

“Alex nos dice que estemos listo desde la primera entrada porque nunca sabes qué situaciones van a venir, y eso fue lo que hicimos. Tratamos de mantenernos listos para ayudar de la manera que podamos”, dijo el tercera base dominicano Rafael Devers, quien tuvo su manera de ayudar al triunfo de anoche.

Y vaya manera. Entró como bateador emergente por el receptor Sandy León en la novena entrada, con la pizarra empatada aún a 4-4 y Brock Holt en segunda gracias a un doblete después de un out. Entonces Devers ligó indiscutible al bosque central ante el pitcher perdedor, Dylan Floro, para quebrar el empate.

Más tarde sería uno de los tres corredores de Boston que anotaron con el doblete de Pearce que vació las bases. Y como si fuera poco, en la parte baja del noveno, luego de que Los Ángeles añadió dos carreras con jonrón con uno a bordo del boricua Kike Hernández, Devers realizó una gran atrapada por la línea de tercera en batazo de su compatriota Manny Machado, evitando que el rally de los Dodgers continuara.

“Es una derrota muy dura. Cualquier derrota es una Serie Mundial es difícil, obviamente, pero ahora estamos en una situación en donde vivimos o morimos. Para crédito de ellos (Boston) ellos golpearon para atrás, y ganaron un juego. Así que ahora es cuestión de tratar de ganar un juego, y que sea un día a la vez”, declaró por su parte el dirigente de los Dodgers, Dave Roberts, quien ha sido cuestionado varias veces durante la serie por insistir con el relevista Ryan Madson, quien cedió en los dos partidos que perdieron los Dodgers en Boston, y nuevamente anoche permitiendo el cuadrangular de la séptima de Mitch Moreland con dos en base.

“Las 108 victorias (de Boston) obviamente hablan por sí solas en la temporada regular. Ellos son bien balanceados. Lanzan bien. Mezclan buenos turnos al bate, juegan defensa. Pero sabes qué, nosotros todavía tenemos para jugar. No estamos eliminados aún. Tenemos que salir allá afuera y sí, respetar lo que ellos han hecho, pero nuestros muchachos no están acabados. Daremos lo mejor de nosotros mañana y esperamos ganar un partido”, concluyó Roberts.

Los Dodgers abrirán con su mejor carta en casa, el zurdo Clayton Kershaw, aunque viene de perder el juego inicial de la serie el pasado martes en Boston, al permitir cinco carreras en cuatro entradas de labor.


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