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Orlando Álvarez (horizontal-x3)
El veterano pelotero Orlando Álvarez falleció hoy, jueves, a los 64 años. Sobre estas líneas, una imagen de cunado trabajó como "coach" de los Criollos de Caguas. (Archivo / GFR Media)

Orlando Álvarez, un otrora jardinero que vio tronchada su carrera en sus principios por un pelotazo en el rostro, falleció hoy, jueves, a los 64 años.

Álvarez, quien en la década de los setenta fue considerado uno de los principales prospectos boricuas en el béisbol, estuvo padeciendo en los últimos años de diabetes.

Nacido en Canóvanas. Álvarez fue firmado por la organización de los Dodgers de Los Ángeles en el 1970 cuando tenía 18 años. Se desempeñaba en los jardines.

En 1973 hizo su debut en las Grandes Ligas participando en cuatro desafíos. Era un jugador habilidoso en la defensiva, con un buen brazo. Fue un bateador promedio con velocidad en las bases.

“Tenía muchas herramientas. Era buen fildeador y bateaba aunque no era de largo metraje”, dijo Carlos Pieve, un ex gerente general en el béisbol invernal.

“Me dolió mucho su muerte. Fue un buen amigo”.

Álvarez llevaba un ritmo ascendente en el béisbol organizado hasta que a principios de su carrera fue alcanzado en el rostro por un lanzamiento mientras jugaba pelota invernal con los Senadores de San Juan.

“Ese bolazo lo sacó de carrera. Pudo haber sido mejor jugador, pero ese pelotazo lo achantó. No fue el mismo jugador desde entonces”, agregó Pieve.

Álvarez se mantuvo jugando luego del accidente. Incluso fue parte de las ediciones campeoniles de los Vaqueros de Bayamón -anteriormente Senadores- en las campañas del 1974-75 y 1975-76.

En los Estados Unidos, fue cambiado a los Angelinos de California y jugó allí hasta el 1976. Posteriormente fue parte de las franquicias de San Luis, Cincinnati y Filadelfia, donde estuvo activo hasta el 1978.

“Yo lo saqué del retiro. Un día lo encontré en Canóvanas y lo vi físicamente bien. Yo era el gerente general de Arecibo y me lo llevé para allá”, dijo Pieve recordando la temporada del 1982-83.

Álvarez fue parte esencial en esa temporada para que los Lobos ganaran su primer campeonato nacional. También conquistaron la Serie del Caribe.

“Desde mi punto de vista le hice un gran favor. Quizás no hubiese dado ese disfrute en la parte final de su carrera. Cuando lo cogí estaba fuera del béisbol. Era una persona muy seria y responsable”, dijo Pieve.

Álvarez trabajó también como evaluador de talentos en la organización de los Filis de Filadelfia.


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