El puertorriqueño Eddie Romero (der.) es el vicepresidente y asistente del director de operaciones de los Medias Rojas. (semisquare-x3)
El puertorriqueño Eddie Romero (der.) es el vicepresidente y asistente del director de operaciones de los Medias Rojas. (Antolín Maldonado Ríos)

Houston – En su decimotercer año con los Medias Rojas de Boston en distintas posiciones, las últimas dos temporadas como vicepresidente senior y asistente del gerente general, el puertorriqueño Eddie Romero conoce ya de la A hasta la Z la operación de una organización de Grandes Ligas, pero todavía hay algo que se le hace difícil contestar.

Y es si estaría dispuesto a dejar atrás todo lo alcanzado en una organización estable, ganadora y con potencial de luchar por un título de Serie Mundial con bastante frecuencia como la de los Medias Rojas, en caso de recibir un ofrecimiento de otro equipo para asumir una posición de mayor envergadura

Con todas las notas positivas que está escribiendo el béisbol puertorriqueño, no sería de extrañar que muy pronto al boricua —con la posición de más alta jerarquía entre las 30 organizaciones de las Mayores— se le ofrezca la oportunidad de asumir el prominente cargo de gerente general.

Después de todo, como asistente del presidente de operaciones de béisbol de los Medias Rojas, Dave Dombrowski, quien, a su vez, funge como gerente general de la organización, Romero ha tenido a su lado una escuela ambulante.

“En verdad estoy muy agradecido de la oportunidad que me ha brindado Boston. Yo empecé con esta organización. Llevo 13 años con ellos, y, de verdad, tendría que ser una oportunidad extraordinaria para irme”, dijo Romero en entrevista con El Nuevo Día en Houston, donde anoche se jugaba el quinto partido de la Serie de Campeonato de la Liga Americana ante los Astros.

“Pero claro, todo el mundo quiere tener un chance de tomar la responsabilidad de alguna organización, implementar los procesos de uno y traer a la gente de uno. Pero sería difícil. Me encanta donde estoy, la ciudad, y el apoyo de la fanaticada. Es un sitio especial”, agregó el hijo del otrora jugador de los Medias Rojas, Edgardo Romero.

Antes de su ascenso a vicepresidente en 2016, Romero trabajó en la división de scouting internacional en la organización, siendo responsable de la firma de prospectos internacionales como el cubano Yoan Moncada y el dominicano Rafael Devers, quien ahora mismo es una de las piezas relevantes en el elenco de los Medias Rojas en los playoffs.

Romero, nacido en Santurce, tiene el perfil de la nueva camada de gerentes generales en las Mayores al estudiar Derecho en la Universidad de Florida.

Su promoción se dio cuando Mike Hazen partió para convertirse en el gerente general de los Diamondbacks deArizona. Dombrowski entonces nombró a Romero al puesto de asistente.

Romero, de paso, estuvo muy involucrado en 2017 en lo que terminó siendo la contratación del también puertorriqueño Alex Cora como dirigente de Boston.

En la mira los boricuas

Y desde esa posición, Romero está consciente que el latino, y, en particular el puertorriqueño, está viviendo un gran momento en el béisbol de las Mayores, pues se le está dando mayorconsideración para posiciones de relevancia tanto dentro del terreno de juego, como en las posiciones ejecutivas. Él es parte de ese moméntum.

“Es algo bien emocionante para nosotros. Por fin se están abriendo las puertas, por fin hay iniciativas para abrirle puertas a los latinos en general, y hasta en las oficinas ejecutivas también”, agregó Romero.

“Lo bueno es que cuando se les están dando oportunidades a los Alex Cora, Josué Espada, Alex Cintrón y Joey Cora, se están viendo los resultados. Cheíto Oquendo lleva años haciéndolo, pero ahora hay chance para gente como Charlie Montoyo. Son gente que se merecen esas oportunidades y los puestos que tienen ahora. Están haciendo tremendo trabajo y están abriendo los ojos de los ejecutivos para darle esas oportunidades”, dijo en referencia a varios coaches de las Mayores.

Tan reciente como la pasada semana trascendió que tanto Josué Espada, coach de banco de los Astros, como el analista de ESPN, Eduardo Pérez y el coach de primera base de Cleveland, Sandy Alomar, Jr. están siendo considerados para dirigir equipos como Texas, Minnesota, Cincinnati y los Angelinos de Los Ángeles.

Ese interés hacia los técnicos boricuas, es para Romero un mensaje contundente en el mundo del béisbol, que antes apenas se veía.

“Cuando tienes una ética de trabajo y deseo de hacerlo, lo que hay que hacer es josear para buscar la oportunidad, ya sea por un ‘internship’, una práctica, usando los contactos de uno y meter el pie por esa puerta. Y cuando entras, hay que josear más todavía, para demostrar que sabes de lo que hablas, que trabajas fuerte, que das un producto bueno, y que, a la misma vez, te puedes destacar sobre otros”.

En la historia, pocos latinos han fungido como gerentes generales en el mejor béisbol del mundo.

El dominicano Omar Minaya fue el primero con los Expos de Montreal. Otros como el cubano Al Ávila (Detroit) y Rubén Amaro (Filadelfia), de ascendencia mexicana, también han ocupado esta importante posición.

Antes de Romero, otros puertorriqueños como Tony Bernazard, Josué Espada y Rafy Chávez trabajaron como asistentes de gerentes con los Mets, los Yankees y los Filis, respectivamente.

Hambre de aprender

Romero, quien no fue jugador profesional, advirtió que es importante, para aspirar a dichas posiciones en el cuerpo técnico y en la gerencia, demostrar un interés continuo por aprender cosas nuevas ante la enorme evolución de este deporte.

No cree que la generación anterior de coaches boricuas de los 80 y los 90 en las Mayores carecieran de ese deseo. Más bien cree que no se abrieron antes las puertas, debido a la realidad del mercado.

“Creo que era un mercado diferente. A los coaches latinos se le veía como el que se iba a mantener con el grupo de jugadores latinos, que no necesitaba ser manager, porque iba a ocuparse de los latinos”, mencionó.

“Pero los de ahora demuestran que saben de analítica, del futuro del juego, que es usando la informática, y a la vez comunicándose no solo con los latinos, sino con cada jugador del equipo. Ahora los ejecutivos están pensando que (los entrenadores puertorriqueños) pueden hacer más”.


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