Nota de archivo: Este contenido fue publicado hace más de 90 días

Joel Piñeiro  prefirió quedarse en los campos de entrenamiento de los Cardenales de San Luis antes de aceptar el rol de relevista que le quería imponer el dirigente Chéito Oquendo. (horizontal-x3)
Joel Piñeiro prefirió quedarse en los campos de entrenamiento de los Cardenales de San Luis antes de aceptar el rol de relevista que le quería imponer el dirigente Chéito Oquendo. (Juan Luis Martínez)

En plena primera semana de los campos de entrenamientos de Grandes Ligas, en el 2009, dos boricuas dieron de que hablar en el Roger Dean Stadium, ubicado en la ciudad de Jupiter, Florida.

El coach de tercera base de San Luis, Jose “Cheíto” Oquendo y el lanzador abridor, Joel Piñeiro, se vieron involucrados en un ‘toma y dame’ de cara a la segunda participación de Puerto Rico en el Clásico Mundial de Béisbol edición del 2009.

Oquendo nuevamente repetía como dirigente del equipo. Estuvo al mando en el 2006.

Un exjugador del cuadro de los Cardenales, Oquendo jugó 12 temporadas en las Grandes Ligas. Jugó con los Mets de Nueva York en 1983 y 84. Y con San Luis desde el 1986 hasta el 1995. Sus números de por vida reflejaron que bateó .256, con 821 hits y 254 carreras empujadas.

Tras su retiro, trabajó como coach de los Cardenales desde el 1999 hasta el 2015, y bajo el mando del dirigente Tony La Russa, se destacó en su labor como coach de tercera base. Tras dos años fuera, este año vuelve como coach de tercera base.

Piñeiro por su parte jugó 12 temporadas en las Mayores.

Su marca de por vida fue de 104-93 con 4.41 de efectividad. Participó en 335 partidos como lanzador y abrió 263 de ellos. Con San Luis en el 2008 dejó marca de 7-7 y en el 2009 su foja fue de 15-12 con 3.49 de efectividad.

Para el 2009, Oquendo y Piñeiro compartían su preparación en los campos de entrenamiento.

El dirigente boricua anunció que sus abridores para la primera ronda del Clásico Mundial, serían los derechos Javier Vázquez y Ian Snell, junto al zurdo Jonathan Sánchez, y que Piñeiro iría como relevista, asunto que no fue del agrado del lanzador derecho.

Así las cosas, temprano en la mañana del 18 de febrero del 2009, Piñeiro convocó una conferencia de prensa en el Roger Dean, y anunció que no lanzaría por el equipo de Puerto Rico ni bajo el mando de Oquendo, en el torneo que se jugaría en marzo. Puerto Rico participaría en esa primera ronda en el Hiram Bithorn, en San Juan.

“Mi rol no es de ser relevista. Estoy muy decepcionado y además siento que me irrespetaron. Todo el mundo sabe que en los últimos ocho o diez años sólo ha habido dos abridores boricuas consistentes, que son Javier Vázquez y yo. Estoy muy decepcionado”, manifestó Piñeiro, según publicó el periódico El Nuevo Herald.

Piñeiro dijo además que prefería mantenerse entrenando en Jupiter con los Cardenales.

“Me siento mal por mi país, por el equipo que tenemos”, dijo. “Hablé con la mayoría de mis compañeros y ellos saben que estoy tomando la decisión correcta. Si no iba a ser abridor, ¿para qué ir?”.

Por su parte Oquendo reaccionó y dijo que esperaba que la decisión de Piñeiro y la de él, no ocasionara mayores problemas.

“El quiere representar a Puerto Rico. Entiendo que se sienta desilusionado. Espero que podamos darle vuelta a la página”, señaló entonces Oquendo.

Snell pudo jugar por Puerto Rico ya que, aunque nació en Estados Unidos, fue adoptado por padres puertorriqueños, y la regla del evento permitió su elegibilidad. El jugador utilizó en su uniforme el apellido Dávila-Snell.

En siete años en las Mayores, Snell dejó marca de 38-53 con efectividad de 4.80. En el 2008 jugando para Pittsburgh, tuvo récord de 7-12 y en el 2009, con los Piratas y Seattle, su palmarés fue de 7-10.

El Clásico de Béisbol del 2009 lo ganó Japón, segundo arribó Corea del Sur, Venezuela fue tercero, Estados Unidos cuarto y Puerto Rico terminó quinto.


💬Ver 0 comentarios