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A la izquierda, Stender Sweeney y su hijo Andrew. Arriba, Norberto Luperón. (Antolín Maldonado Ríos)

Los Ángeles– A pesar de que esta Serie Mundial llegó al Dodger Stadium con el equipo local abajo 0-2 ante los Medias Rojas de Boston, la afición de esta ciudad nunca perdió el ánimo ni la esperanza de ver a su novena levantarse.

Y después de ver a los Dodgers obtener su primer triunfo en un maratónico e histórico partido que comenzó el viernes y concluyó la madrugada de ayer, las sensaciones comenzaron a tornarse más intensas desde temprano en la jornada sabatina de cara al cuarto choque de la serie que se jugaba anoche.

Ni el cansancio para los que estuvieron hasta la madrugada viendo el partido número tres, apagó el ánimo.

Tal fue el caso de Stender Sweeney, quien llegó al parque en la tarde de ayer solo horas después de haberlo abandonado luego del tercer partido, aunque en su caso, admitió que se marchó sin ver la conclusión.

“Estamos tan emocionados por los Dodgers. Ayer había un ambiente de urgencia para ganar. Estamos realmente emocionados por los Dodgers esta noche (anoche). Toda la ciudad está detrás de ellos y siento que todo el mundo está aquí en espíritu”, comentó Sweeney a este medio.

Es que la sensación que se respiraba ayer al ver los fanáticos hacer su entrada para el juego, es que el panorama cambió al trasladarse el clásico otoñal a Los Ángeles.

Mejora el entusiasmo

“La Serie Mundial acaba de empezar”, dijo con emoción en la voz y casi gritando Norberto Luperón, un dominicano que hace siete años reside en Los Ángeles.

“El ánimo de la ciudad está perfecto. Cuando salí anoche del play, que me fui al hotel, pude ver a la gente en la calle tocando bocina, que eso casi nunca se ve en la ciudad. Y la gente gritando “Go Dodgers”. Hay un ánimo que realmente se espera que hoy empaten la serie y ganemos allá en Boston (el campeonato)”, dijo Luperón en uno de los pasillos del histórico estadio.

Para que eso ocurra, los Dodgers estaban obligados a ganar anoche o al menos hoy, para forzar cuando menos un sexto partido que sería en el Fenway Park de Boston.

En compañía de su hijo, Stender dijo que los aficionados de la ciudad no se apagaron necesariamente tras caer abajo los Dodgers, 0-2 en la serie, cuando fracasaron en ganar en los compromisos iniciales en el Fenway Park.

“Los Ángeles es una ciudad fuerte. Estamos acostumbrados a los campeonatos. Tenemos grandes equipos deportivos, pero nadie se rinde con los Dodgers. Todo el mundo allá afuera tiene sangre azul de los Dodgers. Realmente te digo que se siente como si todo Los Ángeles estuviera aquí esta noche para que el equipo gane”, dijo el seguidor.

El viernes el partido fue histórico pues tuvo una duración de 7:20 horas, el más largo en la historia de la Serie Mundial.

Se perdió el batazo

Sweeney se perdió la manera en que concluyó, con un jonrón solitario de Max Muncy en la parte baja del decimoctavo inning, porque se había ido en la entrada anterior.

Los Dodgers ganaron 3-2.

Ayer, Sweeney dijo que no estaba dispuesto a irse hasta que se terminara el cuarto juego.

Luperón, en tanto, anhela el campeonato de los Dodgers, cuando no alcanzan un título de la Serie Mundial desde el 1988.

Hace 20 años, vencieron a los Atléticos de Oakland.

“El ánimo de la gente, el brío, y el deseo de que los Dodgers van a ser campeones nuevamente, eso no tiene límite”, concluyó Luperón.


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