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Iván Rodríguez (AP)

Desde pequeño, Iván Rodríguez demostró unas cualidades únicas para jugar béisbol.

Poseía un poderoso brazo, buen contacto y una pasión por el béisbol. Unida a estas cualidades estaba la sabia visión de quienes lo forjaron en Vega Baja, quienes lo convirtieron de lanzador y tercera base (su posición favorita) a receptor. Hoy día, Rodríguez se ha ganado la distinción de ‘inmortal’ tras ser seleccionado al Salón de la Fama del béisbol, en Cooperstown.

Según la narración de la "Historia de mi vida" que publicó en "The Players Tribune" (TPT), Rodríguez indicó que “comencé a dedicarme de lleno al béisbol a los siete años. Era lanzador y tercera base. Pero mi papá, que fue mi primer dirigente, se dio cuenta bastante rápido que yo tenía un buen brazo. Así que un día se sentó conmigo y me dijo: ‘Ya no vas a pitchear o a jugar tercera base. Vas a ser catcher y creo que vas a ser un buen 'catcher’”.

“Inmediatamente, me eché a llorar. (Y le dije que) no quería ser catcher, yo quería ser un tercera base y batear jonrones. Y él me contestó: ‘Puedes llorar todo lo que quieras, pero desde hoy en adelante vas a catchear’. Para entonces, yo solo tenía ocho años”, contó.

Ocho años más tarde, Rodríguez era parte de una práctica de los principales prospectos de la Isla para los escuchas de las Mayores y, contó en TPT, que había sido relegado al cuarto y último turno de práctica por los organizadores, quienes, alegó, colocaron a sus ‘protegidos’  en los primeros turnos.

“Sandy Johnson era el jefe de escucha de los Vigilantes para ese entonces (1988) y estaba acompañado por Omar Minaya y Manny Batista, que también eran escuchas de Texas. Luis Rosa, quien era el dueño de la academia de béisbol, tenía tres o cuatro receptores que él quería darle una mayor exposición. Yo era el cuarto en la lista de Luis. Para entonces, él (Rosa) estaba más pendiente a los otros receptores”, relató Rodríguez. 

“Pero Sandy me vio calentando en los jardines -simplemente haciendo tiradas- y preguntó por mí. Le dijo a Luis que él quería verme a mí primero antes que a los demás receptores. Así que pasé del último turno al primero y después de mi primer tiro a segunda, Sandy se viró hacia Omar y le dijo ‘Páralo. No necesito ver que haga otro tiro a segunda. No dejes que vuelva a tirar a segunda. Ve y dile a Luis que yo quiero a ese muchacho'. Cuando salí del parque y llegué al 'parking', firmé mi contrato sobre el baúl del carro”, agregó.

Firmó como profesional a los 16 años 

A los 16 años, el 27 de julio de 1988,  comenzó la carrera profesional de Iván Rodríguez, que apenas estuvo dos años y medio en las Menores antes de debutar con los Vigilantes de Texas el 20 de junio de 1991.  Para esa fecha de la temporada fue el jugador más joven activo (19 años y siete meses). Fue bautizado como Pudge a su llegada a las Menores por el coach Chino Cadahia, quien lo vio pequeño y fuerte y comenzó a llamarlo por su actual apodo.

Unos dos años y medio más tarde, estaba realizando su ensayo para su boda con su exesposa Maribel cuando recibió la llamada de Texas. Se tenía que reportar a los Vigilantes en Chicago el día en que se casaría en Tulsa, en el terreno de juego del estadio del equipo de clasificación Doble A donde se encontraba jugando.  Rodríguez suspendió la boda en el parque. Se casó por lo civil y llegó a Chicago donde lo esperaron con su nombre ocupando la novena posición en el orden al bate y recibiéndole a Kevin Brown el 20 de junio de 1991. Desde entonces, comenzó su legendaria carrera que lo colocan entre los mejores receptores de las Mayores.

Ese día -20 de junio de 1991- fusiló a los primeros dos corredores que le salieron a robar: el boricua Joey Cora (quinta entrada) y a Warren Newson. Y en la novena entrada le conectó a Mélido Pérez, relevista de los Medias Blancas, su primer indiscutible en las Mayores: un fuerte roletazo por segunda base con el que trajo al plato a su compueblano Juan ‘Igor’  González y a Steve Buechele para colocar el marcador 7-3 a favor de Texas.

Al día siguiente, le correspondió recibirle al legendario Nolan Ryan, quien lanzó cinco entradas y solo permitió un indiscutible. Sin embargo, Chicago se alzó con la victoria 6-5 cuando el relevo de los Vigilantes no aguantó la artillería de los Medias Blancas.

“Cuando se acabó el juego (Ryan) vino donde mí y me dijo ‘Chiquito, buen juego. Me llevaste bien’. Una de las cosas por las que estuve en Grandes Ligas es gracias a él (Ryan) porque rápido que se acabó ese juego le dijo a la gerencia de los Vigilantes de Texas que quería que yo fuera el catcher de él”, contó Rodríguez en TPT.

Su carrera siguió en ascenso. Llegó a los 100 hits cuando le conectó un sencillo por la línea de tercera base a Tood Frohwirth, de Baltimore,  el 5 de mayo de 1992.

En el 1994, Pudge le recibió el juego perfecto que tiró Kenny Rogers con los Vigilantes.

“Recibirle a Kenny Rogers ese juego perfecto el 28 de julio de 1994 significó mucho para mí. Prefiero ayudar a un lanzador a alcanzar una hazaña como esa que batear mil jonrones. Para mí, pedir los lanzamientos en un gran juego y ayudar a que un lanzador tire su mejor juego es lo que significa ser catcher”.

El 23 de julio de 1995 llegó al medio millar de indiscutibles con sencillo dentro del cuadro conectado a Jack McDowell (Yankees) y por primera vez llegó a los cuatro dígitos en imparables el 11 de mayo de 1998 cuando le conectó un sencillo al bosque de la derecha a John Wosdin, de Boston.

En el 1999, Rodríguez, aún jugando para los Vigilantes de Texas,  bateó para .332, conectó 35 jonrones, se robó 25 bases (el primer catcher con esos números), remolcó 113 carreras y anotó en 116 ocasiones y fue galardonado como el Jugador Más Valioso de la Liga Americana.

“Esa temporada fue, probablemente, donde más me haya divertido jugando béisbol. La fanaticada recuerda los 35 jonrones y mi alto promedio de bateo. Pero se olvidan  de las bases robadas. La gente cree que porque mi apodo es Pudge  soy un corredor lento. No digo que soy el más rápido, pero ese año me robé 25 bases y eso fue divertido”, comentó Rodríguez.

El 30 de mayo de 2001 le conectó un sencillo al bosque de la derecha a Dan Reichert, de los Reales de Kansas City, para alcanzar los 1,500 indiscutibles.

Campeón con los Marlins

Dos años después, luego de que los Vigilantes lo dejaran ir en el mercado de agentes libres, Rodríguez ganó su única sortija de Serie Mundial cuando los Marlins de Florida derrotaron a los Yankees de Nueva York.

“En el último juego de la Serie Mundial del 2003, el sexto partido, Josh Beckett estaba en la loma con solo tres días de descanso y tiró el juego completo. Fue increíble ser parte de eso y el poder celebrar en Nueva York fue maravilloso. Para mí no hay un escenario más importante en el mundo que el Yankee Stadium”, le dijo Rodríguez a TPT. “Ese año ni nervios nos dio ya que nadie nos daba oportunidades. Fuimos los ‘underdogs’  durante todos los playoffs. Nadie esperaba que ganáramos una serie. Simplemente nos divertimos, estábamos relajados y estoy seguro de que esa fue la clave para que lo ganáramos todo”.

En el 2004 y jugando para los Tigres de Detroit, Rodríguez alcanzó los 2,000 hits, un sencillo al bosque de la derecha que le bateó a Esteban Loaiza, de los Medias Blancas, el 23 de julio. El 9 de abril de 2008, jugando para los Tigres le conectó un sencillo al bosque de la derecha a Julián Tavarez, lanzador de los Medias Rojas, para alcanzar la cifra de 2,500 hits. Un sencillo, también al bosque derecho, a Chris Volstad, de los Marlins, el 28 de septiembre de 2011 fue el 2,844 y el último de su carrera el 13 veces ganador del Guante de Oro y lo colocaron en ruta al Salón de la Fama.

Solo uno de los 14 receptores que moran en Cooperstown fue escogido en su primer año. Este fue Bench, considerado por un sector de la prensa norteamericana como el más completo de su posición. El exreceptor de los Rojos de Cincinnati recibió un 96% de los votos de los Escritores Deportivos en el 1989.

Entre los receptores inmortales se encuentran Yogi Berra, Roy Campanella, Gary Carter, Carlton Fisk y Bill Dickey


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