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Iván Rodríguez logra su espacio en el Salón de la Fama (horizontal-x3)
El boricua jugó por espacio de 21 temporadas en las Mayores. (Archivo / AP)

El otrora receptor vegabajeño Iván Rodríguez, quien por más de dos décadas se convirtió en el referente por excelencia de los jugadores de su posición al punto de trascender como uno de los mejores de toda la historia en las Grandes Ligas, se convirtió hoy en el cuarto puertorriqueño en ser escogido para su exaltación al Salón de la Fama del béisbol de las Mayores.

Junto a Rodríguez, fueron escogidos para ser exaltados y conformar esta Clase 2017, Jeff Bagwell y Tim Raines, al recibir respectivamente el 86.2% y el 86% de los votos de los miembros de la Asociación de Cronistas de Béisbol de Estados Unidos (BBWAA, por sus siglas en inglés).

Rodríguez, que será honrado junto a los anteriores en la ceremonia a efectuarse el domingo, 30 de julio en el Salón de la Fama en Cooperstown, Nueva York, fue favorecido al recibir el 76%, un punto porcentual por encima del mínimo requerido para lograr la exaltación.

De esta manera se unirá a Roberto Clemente, Orlando ‘Peruchín’ Cepeda y Roberto Alomar como los únicos puertorriqueños en el recinto de inmortales del béisbol.

“Significa un montón. Pienso que es un sueño hecho realidad y creo que todo jugador sueña con estar en el Salón de la Fama. Es un  honor. Quiero decirle gracias a los escritores por seleccionarme este año, que es aun más un honor... entrar al Salón de la Fama en mi primer año. Para mí es grandioso”, dijo Rodríguez en entrevista televisiva por MLB Network.

Sin embargo, ‘Pudge’ se convierte en el primer boricua que es seleccionado mediante la votación de la BBWAA en su primer año de elegibilidad.

No corrieron igual suerte en esta ocasión el recordado bateador designado de los Marineros de Seattle, Edgar Martínez, ni el otrora receptor de los Yankees de Nueva York, Jorge Posada, quienes completaban el trío de boricuas en la papeleta para este año junto a Rodríguez.

Ganador de 13 Guantes de Oro, máximo para cualquier receptor en la historia del béisbol, Rodríguez demostró en su trayectoria ser el jugador más completo de su posición entre su generación.

Aunque se le reconoció mayormente como un jugador defensivo, por sus dotes detrás del plato, retirando corredores en las bases con su potente brazo, la realidad es que fue productivo en ambas facetas del juego, al punto de que se ganó siete Bates de Plata, el segundo mayor total de estos premios entre los receptores, solo superado por Mike Piazza, miembro del Salón de la Fama desde el año pasado.

Así mismo, Rodríguez fue en 14 ocasiones al Juego de Estrellas y encima obtuvo un premio de Jugador Más Valioso de la Liga Americana en 1999, galardón individual máximo al que puede aspirar cualquier jugador.

En el plano colectivo, también tuvo éxito yendo a dos Series Mundiales y ganando una de ellas, con los Marlins, en 2003. De hecho, antes de ese Clásico de Otoño, fue pieza clave para que lafranquicia de Florida avanzara a disputar el título contra los Yankees, luego de convertirse en el Jugador Más Valioso en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional frente a los Cachorros de Chicago.

En la ofensiva, con su bateo de por vida de .296 y 2,844 hits, además de sus 311 cuadrangulares y 1,332 carreras impulsadas, Iván demostró tener una combinación perfecta de bateo de contacto y de poder.

En la defensa, su poderío en el brazo quedó demostrado desde el día 1 en Grandes Ligas hasta que jugó por última vez 21 años después, habiendo fusilado al 46% de los corredores que intentaron alguna vez robarle una base, mientras el promedio entre todos los demás receptores en las Mayores fue de apenas un 31%.

“Pienso que fue mi defensa”, contestó Rodríguez cuando le preguntaron de qué logros  se sentía más orgulloso. “Es de lo que más orgullo siento, ya sabes, sacar corredores, bloquear bolas, tratar de llamar un gran juego y hacer que los lanzadores se sintieran cómodos conmigo detrás del plato. Creo que la ofensiva llegó un poquito más tarde en mi carrera, y tuve una buena carrera ofensivamente también. Pero la defensa fue lo mejor de mí, y sacar los corredores en las bases”.

Para Martínez fue su octavo año en la boleta, pero si bien volvió a quedarse con las ganas de recibir el reconocimiento, sí obtuvo el que hasta ahora ha sido su porcentaje más alto en la votación con un 58.6%. Es un buen augurio cuando todavía tendrá dos oportunidades de ser escogido mediante el voto de los cronistas, en 2018 o 2019. Bajo la nueva regla, un candidato puede estar en la boleta un máximo de 10 años, siempre y cuando se mantenga obteniendo 5% o más de los votos. En el pasado podían estar hasta 15 años.

Posada, en cambio, ni siquiera pudo permanecer en la boleta para futuras votaciones de la BBWAA, al no alcanzar el mínimo de 5% de los votos. El poseedor de cinco anillos de campeón en la Serie Mundial, cuatro de ellos como receptor en propiedad de los Yankees, obtuvo solo un 3.8%.

Rodríguez vendrá a ser el segundo boricua exaltado en apenas seis años, luego de Alomar, considerado uno de los mejores intermedistas de la historia. Pero de los cuatro boricuas inmortales del béisbol, Rodríguez es el primero que es escogido en su primer año en la boleta durante el proceso regular de votaciones de los cronistas.

El fenecido astro Roberto Clemente entró al Salón de la Fama en 1973, su primer año, pero no por las votaciones regulares de la BBWAA, sino mediante una elección especial tomando en cuenta la muerte de Clemente. Estos decidieron obviar los cinco años de espera que usualmente se aguardan tras elretiro de un pelotero.

En otras palabras, su elección se dio por una circunstancia especial luego de su trágica muerte al caer al mar el avión en que viajaba el 31 de diciembre de 1972 poco después de despegar de Puerto Rico rumbo a Nicaragua con provisiones para las víctimas del terremoto de Nicaragua.

Su trágico fallecimiento se dio apenas meses luego de convertirse en el primer puertorriqueño, y único hasta ahora, en alcanzar los 3,000 hits de por vida.

El salinense Alomar, por su parte, no recibió el favor de los cronistas en su primer año de elegibilidad en 2010, pero sí fue escogido y exaltado en su segundo año, en 2011, alcanzando el 90% de los votos.

En el caso de Cepeda, este entró al ‘Hall of Fame’ en 1999 gracias a la decisión del comité de veteranos luego de que el exinicialista estuviera el máximo de 15 años en la boleta delos cronistas, sin recibir el 75% de los votos requeridos.


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