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El otrora junto a Iván Rodríguez (centro) durante la transmisión de un partido en Texas. (Suministrada)

La carrera del exlanzador santaisabelino José “Chevel” Guzmán es una de esas que llevan a preguntarse, ¿cuánto más hubiese logrado de no haber sufrido tantas lesiones?

Firmado como agente libre por los Vigilantes de Texas en 1981, el derecho debutó en Grandes Ligas en 1985, pero fue en su regreso al béisbol en 1991, tras una lesión del hombro que lo apartó dos temporadas, cuando lució al más alto nivel. En cambio, justo cuando comenzaba a consolidarse como uno de los lanzadores más ganadores en la Liga Americana, de nuevo una lesión lo sacó de paso. Aun así concluyó su carrera como el séptimo pitcher puertorriqueño con más victorias en las Mayores.

En esa campaña de 1991 tuvo marca de 13-7 con 3.08 de efectividad, ganando el premio de Regreso del Año de la Liga Americana. También se convirtió en el primer lanzador en ganar 10 o más partidos en su primera campaña después de una ausencia de dos años.

Un año después tuvo una demostración aun mejor con récord de 16-11 y 3.66 de ERA, siendo esta su última campaña con la novena de Texas. Culminó su carrera jugando para los Cachorros de Chicago -equipo con el que se quedó a un out de un partido sin hits en abril de 1993- por dos temporadas más, hasta 1994.

Tras un tiempo distanciado del ambiente de las Grandes Ligas, Guzmán comenzó una nueva etapa a mediados de la década de 2000 como comentarista radial de los partidos. Sobre esto y más conversamos con el otrora lanzador de 53 años, quien fijó su residencia en Texas.

El derecho debutó en Grandes Ligas en 1985. (Suministrada)

¿A qué te dedicas actualmente?

Estoy con los Rangers haciendo de comentarista radial hace 14 años. Solo trabajo en los juegos de la casa (en el Globe Life Park en Arlington). Trabajo en la transmisión latina.

¿Cómo te sientes en esa faceta?

Es bien diferente a cuando uno está lanzando. Cuando uno está por la radio, la persona no está viendo el partido y hay que explicarle. Tratar de que el mensaje que uno envía (a los oyentes), lo entiendan visualmente.

¿Cómo fue la transición?

Al principio no me salían las palabras. No es tan fácil. Lo primero que hice fue escuchar los juegos en radio y en la televisión, y me ponía a hacer los juegos como si estuviera de locutor. También trataba de recordar, porque cuando yo era chiquito, era bien fanático de Caguas (Criollos) y me pasaba escuchando a Héctor Rafael Vázquez. Era bien fanático de él.

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¿Ves alguna diferencia entre el béisbol de tu época con el de ahora, que se ha vuelto tan científico con el uso de tecnología?

Ha cambiado mucho. En mi época había más respeto al béisbol y al equipo contrario. Cuando un bateador se queda mirando cuán lejos va la bola o un lanzador te poncha y empieza a hacer cosas (gestos) contra ti… Y antes se jugaba más con lesiones, ahora no. Puede que sea por los salarios que pagan ahora.

Eres uno de un puñado de peloteros que llegaron a Grandes Ligas desde Santa Isabel. ¿Cómo te sientes que haya otro ahora como Carlos Correa?

Es tremendo tener otro jugador de nuestro pueblo con tremendo talento, poniendo no solo a nuestro pueblo en alto, sino a todo Puerto Rico.

¿Qué memorias atesoras de tu tiempo de jugador?

En 1986, recuerdo cuando el lanzador de los Rangers, Charlie Hough, se fracturó un dedo dos días antes (del juego inaugural) y el dirigente Bobby Valentine me dijo, ‘Tú vas a ser el iniciador’. Y yo era un novato. Había tirado solo cinco juegos el año anterior. Para mí eso fue increíble. Un juego inaugural con sobre cuarenta mil personas (en el estadio), contra Toronto... En el caso de Puerto Rico, esa era la mejor pelota del mundo cuando yo jugaba. Recuerdo estar con Mayagüez y los años que quedamos campeones… jugar con peloteros como Bobby Bonilla, Andy Van Slyke… y jugar contra Tony Gwynn (Bayamón), Cal Ripken (Caguas)… jugadores que ahora está en el Salón de la Fama.

Iván Rodríguez acaba de ser elegido al Salón de la Fama. Tus dos mejores temporadas coincidieron con sus dos primeros años.

Sabía que iba a ser grande y lo fue. En 1991 fui el Regreso del Año, y saber que la batería conmigo para ese año fue Iván, y luego en 1992, que fue mi mejor año, también fue Iván... para mí es tremenda memoria haber tenido un receptor como él.

¿Aparte de tu trabajo como comentarista te dedicas a otra cosa?

Hago también un torneo de golf benéfico en octubre para recaudar dinero para gente con Alzheimer. Mi mamá murió hace 10 años de Alzheimer y ahora ayudo a personas que viven con Alzheimer en la casa, y que no tienen dinero para pagar la luz o el agua, o los medicamentos. Si necesitan compra, me envían una lista y yo mismo hago la compra y se las llevo. Les envío enfermeras por lo menos tres veces por semana para que la persona que está cuidando el paciente se pueda ir y estar fuera de esa situación, porque es bien difícil. Es algo que he querido hacer también en Puerto Rico. He tenido comunicación con unas cuantas personas pero no se ha podido todavía.


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