Brahiam Maldonado, de los Toritos de Cayey, levanta el trofeo de campeones. (Suministrada) (semisquare-x3)
Brahiam Maldonado, de los Toritos de Cayey, levanta el trofeo de campeones. (Suministrada)

Si hay una frase que pudiera resumir el campeonato que los Toritos de Cayey del Béisbol Doble A obtuvieron durante la madrugada de este domingo, sería “El “triunfo de la voluntad”.

Esto es así porque Cayey fue el primer equipo que solicitó una dispensa ante la Federación de Béisbol de Puerto Rico para no participar de la recién concluida temporada debido a los destrozos que el huracán María dejó en su parque, el estadio Pedro Montañez, y fue el último que decidió participar tras reconsiderar esta determinación.

Así lo reconoció el apoderado de la novena, Héctor de Jesús, quien aún celebraba el hecho de que detuvo una sequía de 32 años sin obtener un campeonato luego de derrotar 5-3 a los Cariduros de Fajardo en el quinto partido de la serie final. La última vez que los Toritos se convirtieron en los monarcas del Béisbol Doble A fue en 1986. Anteriormente habían ganado en 1945.

“Las razones para no participar eran obvias. No teníamos estadio. En ese momento (los meses después del paso del huracán María), el deporte no era prioridad para el municipio, sino la ayuda para las comunidades del pueblo de Cayey”, dijo De Jesús al hablar de las razones que lo llevaron a pedir una exención por este año.

“No fue hasta que se estaba acercando la fecha límite para ver cuáles equipos participaban y cuáles no, que entonces hubo un movimiento de un grupo de fanáticos, de los mismos peloteros, que iban a caer en un sorteo de jugadores de equipos bajo dispensa y que hicieron sus ajustes; y del comercio que hizo que nosotros reconsideráramos nuestra decisión”, agregó.

Así las cosas, De Jesús y su equipo de trabajo dieron el sí luego de verificar que podían usar el estadio Hermanos Marrero, de Aibonito, como su parque para los juegos locales durante la temporada regular. Los Toritos pudieron jugar en su parque en la postemporada. De hecho, ganaron el campeonato en su casa, el estadio Pedro Montañez.

Temporada larga

Luego de ese comienzo tan accidentado, en el que también contaron con el apoyo del alcalde cayeyano Rolando Ortiz, tocaba pensar en cómo intentar llegar a la final. De Jesús confiaba en sus jugadores, pero temió que la falta de un plan de mercadeo les jugara en contra. Pero otra vez, la unión de voluntades hizo posible que llegaran a hasta la final nacional. Para este logro también fue decisivo el trabajo del dirigente Edgardo Lebrón.

“El trabajo de Lebrón ha sido instrumental. Yo no dudaba del talento del equipo, pero hay un factor en estos juegos de la Doble A que es importante, y es que tiene que trabajar con la mente de los peloteros. Edgardo Lebrón tiene esa habilidad de sacarle el 110% a los jugadores, que jueguen porun propósito. Él es excelente”, acotó el administrador, que espera contar con los servicios del exjugador para la próxima temporada.

Al hablar del campeonato, De Jesús reconoció que el pasado año se quedaron con la “espinita” de ganar cuando fueron barridos por los Sultanes de Mayagüez en la semifinal nacional.

“Siempre nos quedamos con la espinita de que lo podíamos lograr. En ese momento del año pasado, se nos lesionó (el lanzador derecho) Fernando Cabrera. Pero este año, Fernando estaba recuperado y cerró con marca de 19-0 y fue el jugador más valioso de la final”, compartió De Jesús.

Cabrera, que es un fuerte contendiente para obtener también el premio de ‘Lanzador del Año’, ganó dos de los cuatro juegos de la final y tuvo efectividad de 1.00 en 27 entradas. Asimismo, ponchó a 35 bateadores.

No empece la alegría que lo embargaba, De Jesús ya tiene claro los planes para el próximo año: defender el campeonato. “Nosotros vamos a defender ese campeonato con garras”.


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