George Springer es parte de la camada de jugadores jóvenes que han hecho de los Astros uno de los mejores equipos de las Mayores. (AP / David Dermer) (horizontal-x3)
George Springer es parte de la camada de jugadores jóvenes que han hecho de los Astros uno de los mejores equipos de las Mayores. (AP / David Dermer)

Houston – De las burlas a la admiración, en solo siete años. Esa es la transformación que han experimentado los Astros de Houston desde que fueron adquiridos por el empresario Jim Crane en noviembre de 2011.

Los Astros llegaron a sumar tres campañas seguidas de más de 100 derrotas (2011-2013), pero ese punto bajo, que coincide con la llegada de su nuevo dueño junto a otros nueve inversionistas, fue la base para el éxito que disfrutan hoy. Ahora el club es visto como un modelo a seguir incluso por organizaciones con mayor poder adquisitivo.

En 2017, los Astros consiguieron el primer título de Serie Mundial de su historia y en 2015 comenzaron el primero de tres viajes a los playoffs en las pasadas cuatro campañas, incluida la actual en la que disputan el campeonato de la Liga Americana ante los Medias Rojas de Boston.

Además, ejecutivos de otros equipos han comenzado a mirar a Houston para reclutar talento, como fue el caso del puertorriqueño Alex Cora que el año pasado trabajó como coach de banco de los Astros y hoy es dirigente de Boston.

Por si fuera poco, tras promediar 108 derrotas entre 2011 y 2013, los Astros llevan dos campañas al hilo con 100 victorias o más.

“Cuando llegamos necesitábamos hacer ajustes. El equipo no estaba en buena forma”, dijo Crane en entrevista con El Nuevo Día en el Minute Maid Park de Houston. “Supimos reconstruir nuestro sistema de liga menor, y hacer algunas mejoras en el equipo grande. Este año comencé el séptimo como dueño, y estamos contentos de tener un buen equipo; de haber sido capaces de tener un progreso”.

Crane es un hombre de negocios natural de Houston, Texas, que compró la franquicia en 2011 de manos de Drayton McLane, por $680 millones.

Pero no todo fue miel sobre hojuelas para Crane y su grupo. Los Astros, que ya venían de tres campañas consecutivas con récord perdedor antes de su llegada, tocaron fondo después de la compraventa, perdiendo 107 y 111 partidos en 2012 y 2013, para hundirse en el sótano de la División Central de la Liga Nacional.

En su mudanza a la Liga Americana en 2014, el equipo perdió 92 encuentros. Un año después, en 2015, el equipo clasificó a la postemporada.

“Cuando llegamos aquí el equipo no tenía realmente los jugadores para ganar. Así que empezamos a caer. Sabíamos que íbamos a pasar por momentos duros, pero rápidamente hicimos los ajustes. Cuando miras esos tres años (de 100 derrotas o más), y que en 2015 alcanzamos los playoffs, puedes ver el que el progreso llegó rápido”, recordó Crane.

“Realmente el primer año no pudimos hacer ningún ajuste”, reconoció. “Pasó rápidamente. Ahora la clave es mantener un sistema de liga menor con buena profundidad, y mantenernos construyendo y construyendo la base para mantener un buen equipo”, dijo.

De ese sistema de ligas menores fue que salió el puertorriqueño Carlos Correa, quien hizo historia en 2012 como el primer puertorriqueño que es escogido en el primer turno de un sorteo de novatos en Grandes Ligas. Tres años después sería elegido Novato del Año de la Liga Americana.

Pero para ser ganadores, antes tuvieron que rehacer el equipo completo y construir alrededor del segunda base venezolano José Altuve, la única figura que mantuvieron de aquellos fatídicos tres años.

Crane sabe que el trabajo de su organización y la gerencia, ha sido tan efectivo que ha abierto los ojos de otras franquicias que han reclutado talento del cuerpo de entrenadores.

Tal fue el caso de Cora, que fue nombrado el pasado año dirigente de los Medias Rojas tras ganar la Serie Mundial con Houston como su coach del banco. Igualmente, Alonzo Powell, quien figuró en Houston como asistente del coach de bateo y para esta temporada fue contratado como el jefe del renglón ofensivo por los Gigantes de San Francisco.

“Ellos aprendieron algo aquí, pero las cosas cambian rápidamente. Y tú haces ajustes. Estamos contentos de que Alex está aquí (en la Serie de Campeonato con Boston), haciendo un gran trabajo. Estamos orgullosos que tuvo chance de hacerlo. Así que cada vez que ves a tus muchachos moverse, que los ves subir, eso es un testimonio de cómo hemos estado haciendo las cosas. Estamos contentos por él”, expresó el propietario de los Astros.

El sentimiento es recíproco de parte de Cora, quien agradeció la oportunidad de crecimiento que vivió en Houston en 2017.

“Es una organización excelente, que la gente respeta porque son novedosos. Su departamento de analítica, de la manera que hacen las cosas, es sumamente diferente comparado con otras organizaciones”, reconoció Cora.

El también boricua Eddie Romero, asistente del gerente general y vicepresidente senior de los Medias Rojas, puede dar fe de lo anterior. El ejecutivo admitió que con la llegada de Cora como piloto han implementado la fórmula que le dio éxito a los Astros, en lo que respecta a reforzar la división de informática.

“Gracias a los dueños, que siempre ponen a nuestra disposición los recursos necesarios, hemos podido obtener la tecnología. Eso nos ha ayudado con Alex desde el principio, porque hemos implementado unos procesos que antes no utilizábamos tanto. Y eso nos ha ayudado bastante”, señaló Romero, hijo del otrora jugador de Boston, Edgardo Romero.

Aplicar prácticas que Cora aprendió en los Astros dio resultados inmediatos para Boston, que viene de ganar 108 partidos en la campaña regular, una marca para la franquicia.


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