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Blackmon obtuvo la corona de bateo en la Liga Nacional con .331 de porcentaje. (AP)

Denver— Empapado en champaña la noche en que los Rockies de Colorado aseguraron su boleto a la postemporada, el gerente general Jeff Bridich se tomó su tiempo para contemplar la escena. 

No son comunes las celebraciones de este tipo en la historia de los Rockies. Pronosticado por muchos para tener una temporada mediocre, el equipo obtuvo su primer viaje a la postemporada desde 2009 de la mano del barbudo campeón de bateo de la Liga Nacional, Charlie Blackmon, el potente cañonero Nolan Arenado y una joven rotación de abridores. 

Cuando se le preguntó si el equipo se había adelantado a los planes, Bridich meditó un momento mientras se limpiaba los ojos de espumoso vino. 

“¿Los planes de quién?”, dijo Bridich. “Sentíamos que podíamos estar jugando partidos importantes y de postemporada este año. Y eso fue precisamente lo que los muchachos consiguieron. No me importa ningún plan. Habernos unido este año como grupo es una sensación grandiosa”. 

Su camino hacia los playoffs se truncó de manera abrupta el miércoles en Arizona, al caer 11-8 ante los Diamondbacks en el juego de comodines de la Liga Nacional. 

Ahora, hay importantes decisiones por tomar en el panorama, incluyendo si traer o no de regreso al líder emocional del equipo, el venezolano Carlos González, quien es el único miembro que permanece en el equipo de su viaje previo a playoffs en 2009. O qué sucederá con el taponero Greg Holland, cuyo acuerdo incluye una opción del jugador por 15 millones de dólares para 2018. 

En caso de que esta sea la última campaña de González en Colorado, sus números con el equipo incluyen un porcentaje de .292 con 211 cuadrangulares. También obtuvo el título de bateo de la Liga Nacional en 2010. 

“Sé que sus compañeros respetan muchísimo a Carlos”, dijo el manager de primer año de los Rockies, Bud Black. “Realmente disfrutan de tener a Carlos como compañero y respetan lo que ha hecho aquí”. 

Otros agentes libres incluyen a los relevistas Jake McGee y Pat Neshek, el abridor Tyler Chatwood, el receptor Jonathan Lucroy y el inicialista Mark Reynolds. Son peloteros costosos para un equipo que viene de una campaña de 87-75, el tercer mejor registro en la historia de la franquicia. 

Los Rockies iniciaron con un ritmo imparable y mantuvieron el liderato de la División Oeste de la Liga Nacional hasta finales de junio. Sortearon un bache en agosto y se aferraron a su lugar en postemporada durante la recta final para asegurar la cuarta aparición del equipo en playoffs en el penúltimo día de campaña regular. 

“Fue un buen año para nuestro grupo. Sucedieron muchas cosas que creo que nos ayudarán en el futuro”, reconoció Black. “Hablamos de ética de trabajo y de nuestra determinación para llegar a donde queremos, y fue sumamente admirable lo que hizo nuestro grupo”. 

Blackmon obtuvo la corona de bateo en la Liga Nacional con .331 de porcentaje, mientras que Arenado realizó espectaculares jugadas en la antesala además de ser un toletero confiable en el plato, al encabezar Grandes Ligas con 22 carreras remolcadas para ganar partidos. Reynolds cargó con el peso de la ofensiva con su bate al inicio de la campaña, cuando Ian Desmond estuvo ausente con una fractura en la mano. Emergió una joven rotación con los venezolanos Germán Márquez y Antonio Senzatela y el nativo de Denver Kyle Freeland, quienes ganaron al menos 10 partidos cada uno en su temporada de novatos.


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