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Yadier Molina, Carlos Beltrán, Orlando Román y Juan Carlos Romero son un verdadero ejemplo de durabilidad, consistencia y compromiso. (Archivo)

Sus nombres son sinónimo de Clásico Mundial.

Desde el nacimiento de este evento beisbolero en el 2006 han estado presentes en cada una de sus ediciones con el uniforme de Puerto Rico.

Yadier Molina, Carlos Beltrán, Orlando Román y Juan Carlos Romero son un verdadero ejemplo de durabilidad, consistencia y compromiso.

Es por eso que cuando en el futuro se hable de la historia de estos clásicos para Puerto Rico, los nombres de estos ‘Caballos de Hierro’ tendrán un lugar importante en la misma.

“Estoy esperando que llegue ese momento para poder compartir con Yadier, Beltrán y J.C. (Romero). Somos los cuatro boricuas de los cuatro clásicos”, dijo un orgulloso Román a El Nuevo Día.

“Me siento bien orgulloso de estar en todos esos eventos. Mi familia también lo está. Todos han podido ver el trabajo que he hecho. Es un honor representar a Puerto Rico en ese nivel. Ahi estarán los mejores del país y del mundo.”

Román es una historia única.

Contrario a sus otros tres compañeros, el veterano lanzador de 38 años ha estado activo en cada una de las ediciones sin ni siquiera haber tirado una bola en las Grandes Ligas.

Cuando debutó en estos clásicos en el 2006 pertenecía a la organizacíon de los Mets de Nueva York. Solo tenía experiencia de liga menor. Los mismo ocurrió en el 2009 cuando formaba parte de los Azulejos de Toronto.

Cuando se celebró la edición del 2013 estaba activo en las Grandes Ligas de Japón. Actualmente tiene trabajo en el béisbol de Taiwán.

En cada uno de estas ediciones, Román ha tenido participación ya sea como abridor o relevista. Su récord es de 1-1.

Brazo fuerte

“Yo he tirado en todos los Clásicos. En el 2006 tiré contra Holanda. Ese juego lo gané. En el 2009 no gané. En el 2013 lance contra Dominicana, pero no tuve decisión. Después tiré en Miami -segunda ronda-. Lancé cinco entradas y ese lo perdí. Los dos fueron contra los dominicanos”, recordó.

Por su parte, Romero, uno de los mejores relevistas zurdos que ha dado la Isla en las Grandes Ligas, logró este año conseguir un espacio en la plantilla boricua.

Jugó un papel importante en el bullpen puertorriqueño en las pasadas tres ediciones cuando estaba activo en las Grandes Ligas. En esta ocasión es agente libre fuera de Puerto Rico, pero su actuación en el torneo invernal boricua le hicieron merecedor de una nueva oportunidad.

“J.C. es un caballo de hierro. Ha demostrado que esta buen ‘shape’. Lanzadores como él tiran, tiran y tiran y siguen ahí. No se dan por vencidos”, dijo Román sobre su compañero.

Romero jugó un papel importante en el triunfo en el 2013 ante Estados Unidos que le dio el pase a la semifinal. En el 2009, el zurdo falló en salvar el partido ante precisamente los estadounidense para avanzar a la misma fase.

“En un torneo como este la disponibilidad y versatilidad de los lanzadores es crucial. J.C. y Orlando presentan esas dos caracteristicas. J.C. puede salir a lanzar en la 6-7-8 (entradas) sin problemas. Orlando puede relevar o iniciar y puede hacer ajustes de inmediato”, señaló por su parte, el dirigente Edwin Rodríguez.

“Ellos entienden la naturaleza del torneo y aceptan cualquier rol para beneficio del equipo”.

Alma, vida y corazón

Beltrán y Molina han sido practicamente el alma de la novena puertorriqueña desde sus inicios.

El manatieño ha sido titular desde el 2006. En esa primera edición promedió .285 con dos jonrones y cinco carreras remolcadas. En el 2009 bateó horrores y culminó con .421 con un cuadrangular y tres carreras remolcadas. 

“Cuando representas tu país ya eso es un orgullo personal. Estás representando tu cultura, tus raíces, tu patria, tu familia, el lugar donde naciste, tu gente. Para mí eso tiene un valor increíble, es una experiencia única”, dijo recientemente Beltrán al hablar sobre el magno evento.

Por su parte, Molina compartió la posición en la receptoría con Iván Rodríguez -el hoy miembro del Salón de la Fama- durante las primeras dos ediciones.

En el 2006 promedió .600 con tres hits en cinco turnos. En el 2009 bateó apenas .166 con un hit en seis turnos.

Ya en el 2013 fue la figura cimera. Bateó .259, pero fue el genio detrás del plato. Fue el responsable de manejar el cuerpo de lanzadores que solo fue superado en efectividad por el de la República Dominicana

Es altamente probable que Puerto Rico vea por última vez a estos cuatro jugadores en este evento.

“Me gustaría despedirme en grande. Uno nunca sabe. ya ganamos esta última Serie del Caribe y no sé si tendré otra oportunidad”, concluyó Román.


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