Jóvenes peloteros, promesas del deporte, no se quitaron por el huracán María y decidieron luchar por sus sueños

Apenas un mes después del devastador paso de los huracanes Irma y María por Puerto Rico, el joven Yomil Maysonet fue uno de los puertorriqueños que logró la difícil encomienda de viajar fuera de la isla.

El objetivo del pelotero era trasladarse a Jupiter, Florida, para ver acción en uno de los importantes torneos para prospectos de cara al próximo sorteo de Novatos de Major League Baseball (MLB) en junio.

El lanzador carolinense, de seis pies, dos pulgadas de estatura y de 18 años, se subió a la lomita y dio su mejor esfuerzo ante cientos de escuchas de las 30 organizaciones de las Grandes Ligas. Sin embargo, admite que no se sintió cómodo con su rendimiento.

Y es que Maysonet, parte del grupo de prospectos que son candidatos a ser seleccionados en el draft, podría ser uno de los perjudicados por un efecto colateral de los huracanes: la falta de exposición y de preparación adecuada debido a la paralización del país tras el paso de Irma y María, que destrozaron muchos parques a lo largo y ancho de la isla y trastocaron las rutinas de los peloteros.

“De verdad que en ese torneo no me sentí a gusto con lo que hice”, dijo Maysonet al conversar con El Nuevo Día en el parque de Buenaventura de Carolina, donde entrena.

“Luego de María, corría por los alrededores de mi casa, de mi urbanización, y aquí en Carolina hay un ‘inball’ (jaulas de bateo bajo techo) y allí fue que nos mantuvimos practicando los pitcheos”.

Maysonet es alumno de la National Baseball Academy y de PJ Education, y tiene la esperanza de seguirle los pasos a los exalumnos Delvin Pérez (primera ronda, turno 23 por San Luis, 2016) y Nelson Velázquez (quinta ronda, turno 165, Cachorros de Chicago, 2017). Junto a él, de esa academia son elegibles para el sorteo de este año el infielder Robert Salcedo, y los receptores Roberto Andino y Ángel Cruz.

Para Rafael París, presidente de esa escuela beisbolera, el periodo de inactividad tras los huracanes no solo afectó el entrenamiento de los jóvenes del sorteo del 2018, sino que el alcance podría extenderse hasta los que serán elegibles en el 2019.

“Se afectaron en condición física, en que los lanzadores vieran bateadores y los bateadores vieran lanzadores, al igual que a los fildeadores les faltó trabajo en el terreno. Y cuando no entrenas, merma un poco la habilidad”, dijo París, quien aseguró que “hubo torneos en Estados Unidos a los que no pudimos asistir porque no estaban en condición”.

“La mayoría de ellos son atletas y se mantuvieron haciendo sus cositas fuera del ritmo normal de trabajo, por lo que no tardaron mucho en caer en tiempo. Pero, llegaron unos torneos como el de Jupiter (Florida, a fines de octubre), que es como el Torneo de Excelencia de Puerto Rico, para el que sabíamos que los muchachos no iban a estar a un 100% en ese torneo tan esencial”, sostuvo.

“Ya están cayendo donde deben estar. Los hemos vistos en varios torneos y varios workouts y se han visto mejor. Como ya los parques y las academias están abiertas, han podido mejorar. Lo que les queda es el Torneo de Excelencia (mayo). Ya no queda mucho exposición afuera, al menos que algún equipo se interese y quieran ver al pelotero privadamente y eso sucede entre abril y mayo, y el draft es en junio”, agregó.

Todo fue más complicado

Mientras, en Vega Alta, el receptor Francisco Ruiz, alumno de la Carlos Beltrán Baseball Academy y elegible para el draft de este año, también confrontó problemas similares.

“Se ha hecho todo un poco complicado luego del paso del huracán”, dijo Ruiz. “Los escuchas no pudieron venir de noviembre a enero y solo nos pudieron ver en Jupiter, pero definitivamente se puso un poco complicado lo del draft”, dijo Ruiz.

“Cuando pasó el huracán estuve como dos días sin hacer nada y luego fui a batear a un cage (jaula de bateo) y estaba malo, pero tenía que seguir trabajando porque se acercaba el torneo de Jupiter. Entrené en una pista, porque el gimnasio donde entreno se afectó por la falta de electricidad. Pude viajar a Jupiter, pero los vuelos estaban difíciles de encontrar y me tuve que ir como dos o tres semanas antes para estar a tiempo. Gracias a Dios nos fue bien. Me sentí bien, pero sentí la diferencia cuando me enfrenté a los pitchers allá porque llevaba tiempo sin ver pitcheos en juegos”, relató.

Algunos de los torneos locales que se celebran de septiembre a mayo, y que sirven como exposición y como taller para mejorar, son el Torneo de Colores que organiza Jorge Posada, padre; el de Jupiter, Florida (Perfect Games); el torneo que realiza el scout de los Mets de Nueva York, Robinson Rivera; y el que organiza el también veterano escucha Frankie Thon.

Según París, el de Rivera fue cancelado y el de Thon se celebró en enero.

Para el escucha Edgar Pérez, de la organización de los Medias Rojas de Boston, el impacto por la falta de entrenamiento adecuado y de trabajo regular de juego sobre un diamante se nota en la actualidad. “Definitivamente. No por la inactividad, sino por el schedule de lo que son prácticas y entrenamientos. Yo esperaba que estuviesen más adelantados al momento”, manifestó Pérez, quien este semana realizaría en la isla una evaluación privada de su organización.

“En el workout grande que hubo (a fines de octubre en Jupiter), en condiciones normales, se hubiesen preparado mejor, pero no fue así, y el performance no estuvo a la altura”, opinó Pérez. “Aquí no había hoteles disponibles. La mayoría de las organizaciones vieron a los muchachos en Jupiter y lo demás fue difícil”.

“Con la falta de electricidad en vez de practicar de 5:00 a 9:00 p.m., tienen que hacerlo de 4:00 a 6:00 p.m. El timing de los bateadores y los innings de los lanzadores, todo debería ir mejorando subsecuentemente, pero eso no lo vamos a ver a mediados de abril, cuando tengan 35 o 40 turnos en sus torneos, porque el timing se pierde y los brazos se debilitan por la inactividad”, manifestó Pérez.

La otra cara de la moneda

Uno que no estuvo totalmente de acuerdo con el planteamiento fue el presidente de la Asociación de Escuchas de Puerto Rico y scout de los Astros de Houston, Joey Solá.

Este argumentó que las organizaciones y los equipos de los candidatos, debieron ser más proactivos a la hora de darle seguimiento a los jugadores, además de que, según dijo, en noviembre ya se estaba jugando pelota otra vez, aun con limitaciones.

“Si la persona tiene el talento no le debe afectar”, manifestó Sola.

“Nos vimos afectados, pero por unos meses. Ya en noviembre estábamos jugando pelota, aunque con ajustes. La rutina diaria de cómo entrenar se afectó, pero creo que ya estamos cayendo en lo más normal posible pese a las limitaciones en los parques de algunos pueblos”, sostuvo.

“Si va a tener algún efecto negativo no puedo decir que sea correcto. Porque todavía estamos a tiempo y los muchachos han podido seguir entrenando aun con las limitaciones. El draft va a tener el mismo resultado con el daño del huracán o sin él”, finalizó Solá.


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