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Conoce más sobre la trayectoria de este icónico pelotero puertorriqueño

Por primera vez desde que fue hospitalizado hace poco más de una semana, Orlando“Peruchín” Cepeda pudo respirar sin la ayuda de un ventilador artificial.

Pero lo más que llenó de alegría a sus familiares y amigos fue que el legendario pelotero puertorriqueño pudo también comunicarse verbalmente.

Paco Figueroa, amigo cercano de Cepeda y portavoz de la familia en la isla, dijo con emoción que pudo hablar algunas palabras con el ponceño ayer en la tarde.

“La yerna (de Cepeda) me envió un mensaje que si podía recibir una llamada de él porque hacía rato estaba diciendo que me consiguiera”, dijo Figueroa a El Nuevo Día.

“Fue cuestión de unas cuantas palabras, pero con un sentido del humor: ‘Paco, mi hermano, me fui para la luna pero regresé”.

Figueroa, quien admitió que tuvo que estacionar su auto ante la sorpresiva llamada,  indicó que Cepeda tenía voz ronca y habló en tono bajito, pero se dejó entender durante los segundos que estuvo en el auricular desde la habitación del hospital Bay Area de California.

“Yo le dije que el pueblo lo quería mucho y que estaba pendiente  a su salud. Y tus amigos seguimos orando por tí. Ahí su yerna intervino porque no puede hablar mucho”.

Horas antes de la sorpresiva llamada, a Cepeda, quien fue recluido el pasado lunes en la unidad de cuidado intensivo tras golpearse en la cabeza por una caída producida por un infarto cardiaco, le fue retirado el ventilador artificial.

Cepeda también había dado otras señales de mejoría. Por ejemplo, abrió los ojos, estaba atento a lo que le hablaban los médicos e incluso movió manos y pies.

Figueroa indicó que aunque Cepeda permanece en cuidado intensivo, ya fue movido a una habitación. Sigue en constante monitoreo de parte del personal médico.

Se espera que eventualmente se coloque  un ‘bypass’,

“Después que lo restablezcan  le van a hacer un bypass. Obviamente es una operación delicada también. Pero no hay daño cerebral. Ese es un tipo fuerte... una roca. Imagínate a los 80 años seguía yendo a un gimnasio”.

Cepeda es uno de cuatro puertorriqueños exaltados al Salón de la Fama del béisbol en Cooperstown. Los otros son Roberto Clemente, Roberto Alomar e Iván Rodríguez.


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