José Valentín asegura sentirse orgulloso de que sea Francisco Lindor el que rompa su marca de cuadrangulares. (horizontal-x3)
José Valentín asegura sentirse orgulloso de que sea Francisco Lindor el que rompa su marca de cuadrangulares. (Archivo / GFR Media)

Sentado en su residencia en Manatí, el otrora jugador de Grandes Ligas, José ‘Tony’ Valentín, está disfrutando el histórico momento que vive su compatriota Francisco Lindor.

El carismático jugador de los Indios de Cleveland conectó anoche su jonrón número 30 de la temporada, empatando la marca de cuadrangulares en una campaña para un torpedero boricua. Y Valentín, poseedor del récord por más de una década, se encontraba expectante y listo para celebrar desde la distancia la hazaña de su compatriota.

“Bien orgulloso de que un puertorriqueño tenga esa hazaña. Que esté a punto de romper el récord me hace sentir orgulloso”, dijo Valentín a El Nuevo Día.

A los Indios le restan 17 partidos por concluir la campaña regular, por lo que de seguir su curso actual no debe haber razón para que el jugador de los Indios no conecte al menos un jonrón más para hacerse dueño de la marca para un campocorto boricua.

Valentín, quien jugó durante 16 campañas en las Mayores, implantó la marca de 30 vuelacercas en el 2004 cuando jugaba con los Medias Blancas de Chicago y ocho días antes de que concluyera la temporada regular. El ambidextro bateador rompió su propio récord logrado en el 2001 (lo repitió en 2003) cuando pegó 28 vuelacercas. En 2001 superó la marca de 27 bambinazos de John Valentín lograda en 1995 cuando se desempeñaba como jardinero corto de los Medias Rojas de Boston.

“No estamos hablando de un muchacho que lo está logrando con suerte. Paquito es un pelotero impactante. Lo es ahora mismo. Es el líder de ese equipo”, dijo Valentín, quien fue coach del equipo de Puerto Rico que logró el subcampeonato en el Clásico Mundial de Béisbol en marzo pasado y en el que jugó Lindor.

Fanático de Lindor

Desde que Valentín vio los primeros pasos del cagüeño en el béisbol, sabía que lograría grandes cosas en el béisbol. Por ello, no le sorprende que Lindor esté coqueteando con la historia.

“Yo no tenía dudas de que Francisco iba a ser un pelotero impactante en su carrera en las Grandes Ligas. Desde que lo conocí, en verdad me impresionó. De la manera de cómo se maneja como jugador, bateando y sus conocimientos. Lo inteligente que juega el juego”, destacó.

“Sobre la fuerza de él, no me sorprende tanto ver los jonrones que tiene hasta ahora. Va a dar muchos más que 29, que es lo que tiene ahora, porque queda casi un mes de temporada. Creí al principio que iba a estar en el ‘range’ de 15-20 jonrones por temporada”, comentó Valentín antes de que Lindor depositara un lanzamiento del abridor de los Tigres de Detroit, Matthew Boyd, en las gradas del jardín izquierdo del Progresive Field de Cleveland la noche del martes para su trigésimo cuadrangular de la campaña.

Lindor, quien atraviesa por su tercera temporada en las Mayores, guarda muchas similitudes con el otrora jugador. Es ambidextro como el manatieño. Y sin ser muy fornido y espigado, cuenta con un poder sobre el promedio.

“No es fácil hacerlo, el conectar jonrones con nuestros físicos. Tenías a un Álex Rodríguez que era un hombre corpulento y alto. Daba jonrones donde quiera. Se paraba en ‘home plate’ y era una amenaza para cualquiera lanzador”, agregó.

“Con la estatura de Paquito muchos dirán: ‘ese muchachito tan chiquito’, y él se aprovecha. No solo se ha convertido en un bateador de fuerza, sino también de promedio. Es un pelotero que cambia el juego”,señaló.

Valentín, quien cerró su carrera con 249 jonrones, indicó que a pesar de la poca experiencia de Lindor en el béisbol de las Mayores, posee la madurez y disciplina propia de un jugador más veterano.

“Los peloteros, físicamente, son diferentes a la época mía. Pero en el caso de Paquito, es un muchacho que sabe, estudia al lanzador. Es inteligente. No me sorprende. Físicamente está fuerte. Se esmera en ser mejor día a día. Sabe su trabajo. Va a tener años mejores. Su carrera va a ser de muchos años”, dijo.

Con opciones Correa y Báez

Por otro lado, Valentín reconoce que el récord que habrá de imponer Lindor no se quedará ahí. El propio jugador no debe tener problemas en superar la barrera de los 30 jonrones en venideras campañas.

A su vez, los torpederos Carlos Correa y Javier Báez, miembros de la actual generación dorada del béisbol puertorriqueño, llevan el mismo camino ascendente.

“De Correa, eso va a suceder en algún momento. Este año ya hubiese tenido sus cuarenta jonrones si no se llega a perder todos los partidos por lesión. Yo no tenía dudas de que sería Correa el que pegaría más de 30 jonrones primero. Él va a ser de 30 jonrones por año. Por lo corpulento. Además, juega en un parque que es más para bateadores que los otros dos”, dijo sobre el torpedero de los Astros de Houston, quien perdió casi dos meses de campaña por lesión.

Al momento de la lesión (julio), Correa tenía 20 cuadrangulares. De hecho, el santaisabelino no ha pegado de vuelta completa desde que se reincorporó a los Astros a principios de este mes.

Valentín destacó que Lindor tiene la ventaja de jugar en Cleveland, donde la pelota corre mayores distancias, especialmente por el bosque de la derecha.

Lindor ha pegado 16 de sus 30 jonrones en el Progressive Field, hogar de los Indios.

Sobre Báez, Valentín reconoció que tiene el potencial, pero necesita madurar en el plato.

“Baéz tiene toda la capacidad para hacerlo, pero tiene que mejorar. Javy es un peloterazo, pero están la cuestiones de la immadurez y del ‘swing’. La diferencia entre Correa, Lindor y Báez es que ellos son más conocedores del juego... los estudian un poquito más. Tienen la seriedad al analizar el juego pitcheo a pitcheo, turno a turno”, destacó Valentín.

“Tú ves esos dos jugadores (Correa y Lindor), comparándolos con Javy en todos los turnos, y ellos cambian. Ven como se les lanzó, los ‘swings’ son diferente. Ellos piensan: habrá el momento para hacer el ‘swing’ de cuadrangular, y lo cortan”.

“Javy no. Es el mismo ‘swing’ en todos los pitcheos, en todos los turnos. Es darle duro a la bola. Pero esos otros dos son diferentes. Por eso tienen promedio más alto”, concluyó.


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