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Carlos Delgado acompañó a los Azulejos de Toronto durante la serie que se celebró en el estadio Hiram Bithorn en el partido inaugural del 2001 ante los Vigilantes de Texas. (vertical-x1)
Carlos Delgado acompañó a los Azulejos de Toronto durante la serie que se celebró en el estadio Hiram Bithorn en el partido inaugural del 2001 ante los Vigilantes de Texas. (Xavier J. Araújo Berríos)

Cuando los Indios de Cleveland se enfrenten mañana a los Mellizos de Minnesota en el Estadio Hiram Bithorn, se escribirá otro capítulo en la histórica relación entre el béisbol de Grandes Ligas y Puerto Rico, que iniciaron los promotores Luisín Rosario y Ernesto Reyes en el pasado siglo al traer a la isla al primer equipo de las Mayores.

De acuerdo al historiador deportivo Jorge Colón Delgado, fueron estos dos visionarios los responsables en 1936 del montaje de los partidos de exhibición que hicieron de los Rojos de Cincinnati la primera novena del Circo Grande en pisar suelo boricua y celebrar un fogueo en la etapa dcarle entrenamiento primaveral, hace 82 años.

Fue la primera de 23 temporadas en las que uno o más equipos de MLB viajaron a Puerto Rico para actuar en juegos de exhibición en un periodo de 56 años entre 1936 y 1992, según se desprende del libro Puerto Rico and Baseball: 60 Biographies, de Mark Souder, y de acuerdo a data suministrada por Colón Delgado.

Tras una ausencia de nueve años, el 1 de abril de 2001 los Azulejos de Toronto y los Vigilantes de Texas hicieron historia como los primeros en protagonizar un duelo oficial de temporada regular en suelo borincano. En la víspera se enfrentaron en un juego de fogueo, y al día siguiente inauguraron la campaña en el Bithorn.

Con los dos desafíos entre Cleveland y Minnesota esta semana, el total de encuentros oficiales de MLB en la isla aumentará a 50, divididos en cinco temporadas (2001, 2003, 2004, 2010 y 2018).

“Creo que por la evidencia, que es el número de veces que han venido acá a jugar los equipos, hay una fuerte relación con San Juan y un gran afecto por la isla como una comunidad importante para nosotros”, dijo a El Nuevo Día el vicepresidente de MLB en eventos internacionales, James Pearce, durante un breve recorrido por el estadio de la capital el viernes.

“Lo hace emocionante volver otra vez y tomar una pequeña parte en la ayuda a la isla para que se pueda poner de pie de nuevo y enseñarle al mundo que Puerto Rico está listo para hacer negocios”, agregó el ejecutivo haciendo alusión a los estragos que causó en el país el huracán María en 2017.

Tras el ‘experimento’ de 2001, en el que los fanáticos boricuas pudieron ver en uniforme en su mejor momento a estrellas como Iván “Pudge” Rodríguez, por los Vigilantes, y a CarlosDelgado y José “Cheíto” Cruz por los Azulejos, las puertas se abrieron de par en par.

Dos temporadas después la isla fue elprimer país –el único hasta la fecha– fuera de los Estados Unidos continentales y de Canadá, en albergar un equipo como sede alterna por más de una simple jornada. Los entonces Expos de Montreal tuvieron en San Juan su segunda casa en series contra siete equipos y un total de 22 partidos, tanto en 2003 como en 2004.

“Puedes ver por la relación que hay con la isla, que no hay duda que Major League Baseball tiene una fuerte relación”, dijo Pearce.

Si bien hubo que esperar seis años antes de volverse a presenciar en Puerto Rico el talento de la mejor liga del mundo, la experiencia previa de MLB en la isla abrió también las puertas a otros grandes eventos como fueron las rondas del Clásico Mundial que se celebraron igualmente en San Juan en 2006, 2009 y 2013.

“Mirando atrás al 2001, la experiencia aquí, la energía dentro del estadio y la pasión de los fanáticos, fue algo especial para nosotros y creo que todos están emocionados por ser parte de esa energía otra vez en los próximos días”, agregó Pearce, quien piensa que esta visita en 2018 de los equipos de MLB, tiene una mayor relevancia que en el pasado, por el contexto que está viviendo el país.

Pero la historia en la relación entre MLB y Borinquen ha tenido importantes capítulos, como fue por ejemplo la visita de la legendaria franquicia de los Yankees de Nueva York por primera vez en 1947. Durante su estadía en el Estadio Sixto Escobar los Mulos derrotaron por margen combinado de 22-4 a San Juan y a Caguas, pero cayeron 12-8 ante los Leones de Ponce. “Estábamos ganando pero el juego se puso 12-8 con dos carreras que nos hicieron (los Yankees). Estaban dos hombres en base y yo vine y le pitchée a los últimos seis hombres (en dos entradas) y ponché a cuatro”, narró a este diario José Guillermo “Pantalones” Santiago, de 89 años, y quien debutó hace 64 en las Grandes Ligas con Cleveland.

Jackie Robinson jugó aquí

También la afición local vio jugar aquí en 1948 a los Dodgers de Brooklyn con Jackie Robinson, quien venía de hacer historia un año antes como el primer pelotero negro en debutar en las Mayores.

“Todo lo que había ocurrido antes de los dos juegos de esta semana, fue por iniciativa de Bud Selig, el anterior comisionado de Major League Baseball”, reconoció el puertorriqueño Lou Meléndez, quien por 30 años laboró para MLB y quien explicó que desde la entrada de Selig al mando del organismo, fue su interés de internacionalizar el béisbol.

Fue así como logró que por primera vez se celebraran partidos oficiales de Grandes Ligas fuera de Estados Unidos y Canadá, con las series celebradas en México en 1996 y 1999, y en Japón en 2000. Fue el preámbulo al choque Toronto-Texas en San Juan en 2001.

Lo de Puerto Rico (el interés de MLB) tiene que ver mucho con su historia y los jugadores puertorriqueños… la posición que han ocupado en Grandes Ligas. Antes del dominicano y del venezolano, lo más (extranjeros) que habían eran boricuas”, resaltó Meléndez, actual asesor de la unión de peloteros.

Por su parte Sara Loarte, quien también es puertorriqueña y laboró con MLB como directora en asuntos para Latinoamerica, señaló que en esa longeva relación Grandes Ligas también ha sacado provecho. “Con relación a los Expos, ese era un equipo en bancarrota. Como yo manejaba los negocios de Latinoamérica, querían saber si había alguien en Puerto Rico que pudiera organizar esos juegos. Ahí llamé a Antonio Muñoz”, recordó Loarte sobre el fundador de MB Sports, la firma promotora encargada del montaje local de las series de los Expos y de todos los demás partidos de las Mayores que se han celebrado desde entonces.

“Eso ayudó al béisbol. Después de eso los Expos se vendieron en $400 millones (a un grupo de Washington). Eso no hubiera pasado si se hubieran quedado en Montreal (las dos campañas que jugaron parcialmente en la isla)”.


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