El estadio Juan Ramón Loubriel de Bayamón se llenó a capacidad en el séptimo juego. (Suministrada) (horizontal-x3)
El estadio Juan Ramón Loubriel de Bayamón se llenó a capacidad en el séptimo juego. (Suministrada)

De entrada la pregunta lo puso a pensar y a repensar. A buscar en el ‘disco duro’ de su memoria lo ocurrido aquel mes de julio de 1994 cuando sus Azucareros de Yabucoa se enfrentaron a los Toritos de Cayey en una serie final de la pelota Doble A, catalogada para la historia de esta liga como la que más fanaticada ha llevado a los estadios.

La final duró siete partidos, Cayey jugó como local en el estadio Paquito Montaner, en Ponce, y Yabucoa  hizo lo propio en el estadio Juan Ramón Loubriel, en Bayamón. Y en un séptimo y decisivo choque celebrado el 17 de julio de 1994 en el Loubriel ante más de 15 mil fanáticos (se reportaron 12,400 en boletería), Yabucoa doblegó a Cayey 6-2 y se proclamó campeón de Puerto Rico.

“Wow… la final del 94”, dijo rápidamente el exlanzador zurdo de los Azucareros, Wilfredo  “Cano” Vélez, cuando se le preguntó sobre el tema.

En este 2018 se cumplieron 24 años de esa final que arrastró sobre 80 mil fanáticos en siete partidos. Yabucoa buscaba su segundo cetro en su historia en la Doble A.

Y ya al minuto, Vélez estaba recordando detalles de la misma.

“Fue una final tremenda, balanceada. Dos equipos muy parejos, ambos con buena defensa, buen bateo y buen pitcheo. Bueno, se fue a un séptimo y decisivo partido”, sostuvo.

Entre los jugadores que formaban parte de la plantilla azucarera se destacaban Efraín “Cano” García, Wilfredo 'Cano' Vélez, Heity Fonseca, Edward Alvarado, Carlos “Puruco” Márquez, Jaime “Tato” Roque, Luis “Buzo” Cintrón, Mario Fonseca y Felo Ríos. Por Cayey, estaban Abimael Rosario, “Papote” Mendoza, Pedro Nazario, Francisco Caratini, Gerald Alvarado, Joe Rodríguez, Joel Pérez y Ramón Lora.  El mentor de los  Toritos era Carlos Ferrer.

Vélez ganó el primer y tercer choque de la serie. Cayey salió airoso en el segundo y cuarto juego. Entonces Yabucoa picó al frente en el quinto partido y nuevamente Vélez fue a la loma en el sexto partido en Ponce buscando asegurar el campeonato.

“Y me los estaba ganando 2-0 hasta la octava. Aquí un error del difunto segunda base de nosotros, Puruco Márquez, en un batazo de doble jugada les dio vida a ellos. Con dos en base me enfrenté a Luis Ernesto Berríos y le partí el bate, pero me bateó ‘un podrido’ por encima de la primera base y anotaron las carreras del empate”, recordó Vélez.

Su dirigente y exmentor del Equipo Nacional, José “Chemane” Carradero, fue a la loma a pedirle la bola, para traer un relevista.

“Y yo le dije que no, que me diera una oportunidad, que me tenían que matar. Lancé hasta la entrada 11 y el juego siguió empate. En esa entrada ponché a un bateador y al siguiente le di base por bolas. Ya había hecho sobre 140 lanzamientos y Chemane fue a la loma y trajo a nuestro relevista Luis “Buzo” Cintrón, quien permitió el hit de oro y el corredor que dejé en primera anotó la carrera del gane para ellos”, recordó Vélez sobre el sexto partido.

Ya para el decisivo en el Loubriel, con Mario Fonseca en la lomita y Cintrón en el relevo en la parte final, Yabucoa se proclamó campeón. Los Azucareros se despegaron decisivamente en la quinta entrada del partido cuando su primera base “Cano” García pegó un fuerte roletín de hit por el lado de la tercera base, que más tarde pifió el jardinero izquierdo, y Yabucoa marcó dos veces para asegurar el triunfo.

Yabucoa dominó el juego decisivo 6-2.

“Fue una serie de esas que jamás se han vuelto a ver. Jugar ante estadios llenos era una cosa muy grande para nosotros. Fue y será inolvidable”, dijo Vélez.

Yabucoa ganó tres títulos seguidos en el 94 (Cayey), 95 (Cidra) y 96 (Cabo Rojo).


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