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Si "Canelo" Álvarez gana el encuentro estirará su estela de campeón para convertirse en leyenda. (AP)

"Las veo después de la pelea. Las observo cinco o seis veces, máximo diez. Las veo para ver los errores que cometí. Para analizarme", declara 'Canelo' Álvarez sobre un ring de boxeo. Sentado, con la mirada fija a la cámara y la barba crecida, el púgil de 28 años confiesa algo inverosímil: dedica entre 216 y 360 horas para estudiar sus aciertos y fallas. Tan trabajador y exhaustivo como cuando empezó su camino en el difícil sendero del noble arte de los puños.

"Las veo después de la pelea. Las observo cinco o seis veces, máximo diez. Las veo para ver los errores que cometí. Para analizarme", declara 'Canelo' Álvarez sobre un ring de boxeo. Sentado, con la mirada fija a la cámara y la barba crecida, el púgil de 28 años confiesa algo inverosímil: dedica entre 216 y 360 horas para estudiar sus aciertos y fallas. Tan trabajador y exhaustivo como cuando empezó su camino en el difícil sendero del noble arte de los puños.

La niñez del 'Canelo Álvarez estuvo marcada por el bullying. Al igual que Muhammad Ali, quien vivió en una época en que la segregación racial era muy marcada. Baños para blancos y otros para negros. Tiendas para blancos y otras para negros. Blancos en el bus sentados y negros de pie. En ese ámbito creció Muhammad Ali. Aunque para ser más precisos fue Cassius Clay, nombre de pila del boxeador estadounidense hasta que se declaró hijo del islam y se rebautizó como Muhammad Ali.

Cassius Clay llegó de Italia a Estados Unidos tras consagrarse campeón en los Juegos Olímpicos de Roma 1960. Con la medalla de oro brillante sobre su pecho, 18 años y la mente diferente, pensando que con los logros para su país sería tratado como igual ante los blancos, ingresó junto a su hermano a un café de su natal Louisville. En el local sólo se le servía bebidas a blancos. Alí lo sabía, pero creía que su mérito internacional le daría la compensación que tanto pedía. No fue así, y todo terminó muy mal. Fue perseguido por un grupo de motociclistas que buscaba robarle su medalla y arrojó una réplica al Río Ohio.

El destino del boxeador mexicano Julio César Chávez, considerado por muchos como el mejor púgil azteca de todos los tiempos, también estuvo marcado por el destino. El 'César' del boxeo es uno de los hijos del matrimonio entre Don Rodolfo Chávez con Doña Isabel González. La pareja tuvo tres mujeres y ocho hombres, aunque el nacimiento de Julio César Chávez, el cuarto, fue todo un acontecimiento.

El 12 de julio de 1962 en Ciudad Obregón - Sonora, Doña Isabel González estaba realizando el trabajo de parto para dar a luz a Julio César Chávez, pero un acto intempestivo apresuró el alumbramiento. Estando en el viente el bebé rompió de un golpe la fuente. "Nació cuando quiso", recuerda. Una enfermera vaticinó que el niño "iba a ser un futbolista o boxeador, pero de los buenos", rememora la mamá del 'César' del boxeo.

Como Muhammad Ali o Julio César Chávez, la carrera del 'Canelo' Álvarez también estuvo marcada por el rechazo y el destino. Nacido en Guadalajara, Jalisco - México, una versión pequeña de Saúl se paseaba por los salones del colegio. Blanco, pelirrojo y con pecas, sus rasgos eran poco común para alguien en el distrito de Juanacatlán. Heredando las facciones de su madre Ana María Barragán Fernández y de su padre Santos Álvarez Barragán, 'Canelo' sufrió el bullying a diario. Apodos, mofas y burlas constantes se volvían en habitual. Un día no soportó más el abuso y soltó un derechazo. Aquella mañana dos cosas cambiaron: nunca más fue molestado, y se puso a entrenar para ser boxeador.

A la edad de diez años su hermano Rigoberto le regaló sus primeros guantes, y a los 15 debutó como profesional. 'Canelo', apodo que le puso su primer y único entrenador José 'El Chepo' Reynoso, mostraba unas cualidades impresionantes para alguien de su edad. Conocedor de los movimientos de manera empírica y trabajador inagotable, Saúl reunía las dos principales fuentes del éxito: talento y constancia.

'Canelo' tenía tanto talento que a los 15 años dejó la escuela y se dedicó 100% al boxeo. Ganó en su debut (29 de octubre del 2005), noqueó a rivales y no perdió hasta el 14 de noviembre del 2013. Ese sábado fatal cayó ante el múltiple campeón, invicto y Salón de la Fama del boxeo mundial Floyd Mayweather Jr.

Aquel sábado un joven 'Canelo' no pudo tocar a un experimentado Mayweather. No logró realizar ningún golpe de poder. Así se producía la primera mancha en la carrera del mexicano. Pero, el tiempo, sabio y paciente, esperó el momento adecuado para darle una nueva oportunidad a Saúl. La pelea fue ante Gennady Golovkin, la pesadilla de los boxeadores y el temor, afirmaban algunos, de 'Canelo'. El mexicano batalló con maestría y elegancia. Estilista desde el primer round, contragolpeó y aguantó cada arremetida del kazajo. Fue un empate. Sabor amargo y revancha asegurada.

Pero en la segunda pelea 'Canelo' Álvarez venció a Gennady Golovkin. El rival pesadilla se convirtió en sueño. A partir de ahí el mexicano golpearía round a round la puerta del Olimpo del Boxeo.

Como Cassius Clay o Julio César Chávez, Saúl 'Canelo' Álvarez no sólo quiere compartir historia, también mérito y reconocimiento. Grandeza y posteridad. Prolongación de la estela del campeón y un puesto en los mejores del boxeo mundial.


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