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Héctor “Macho” Camacho y Edwin Rosario son separados por el árbitro Arthur Mercante en el histórico combate que se celebró el 13 de junio del 1986 en el Madison Square Garden. (GFR Media) (horizontal-x3)
Héctor “Macho” Camacho y Edwin Rosario son separados por el árbitro Arthur Mercante en el histórico combate que se celebró el 13 de junio del 1986 en el Madison Square Garden. (GFR Media) (ARCHIVO)

Para muchos, aquel quinto asalto en el que Edwin “Chapo” Rosario le conectó una sólida izquierda al mentón le cambió la vida al entonces campeón Héctor “Macho” Camacho, quien al ver como sus rodillas flaquearon, comenzó a correr y a evitar la fuerte pegada de su compatriota.

El escenario fue el Madison Square Garden en Nueva York, bajo una producción de Don King, que transmitió HBO en consorcio en Puerto Rico con Wapa TV.

El combate titular, el cuarto en que se medían dos boricuas, se llevó a cabo el 13 de junio de 1986, hace 32 años, y enfrentó al monarca de las 135 libras del Consejo Mundial de Boxeo Camacho, contra el retador Rosario, el primero de Bayamón, pero criado en Nueva York, y el segundo de Toa Baja.

Rosario había perdido la faja ante el mexicano José Luis Ramírez y Camacho se hizo del cinturón precisamente derrotando al mexicano, para entonces llegar a este escenario entre ambos boricuas.

Camacho llegó invicto (28-0), nunca lo habían enviado a la lona, y Rosario se presentó con marca de 28-1 y 19 nocauts.

Fue mucha la expectativa que causó este combate en Puerto Rico, en donde Camacho, tenía sus grandes seguidores, pero también sus grandes críticos. De hecho, la noche del combate, Camacho subió con un pantalón con los colores de la bandera de Puerto Rico, donde la estrella quedaba a sus espaldas, a la altura de las nalgas. A muchos fanáticos locales no les gustó esa moda ya que lo vieron como una falta de respeto patriótica.

En el combate, los primeros tres asaltos fueron claramente para Camacho, que impuso su certero y veloz jab, además de que peleó con su estilo favorito, en contragolpeo. Rosario estuvo buscando el ‘timing’. No fue hasta el cuarto giro que Rosario pudo colar varias veces su mano derecha al rostro de Camacho. Y en el quinto asalto, un Rosario, más pegador que Camacho, logró colar una zurda al mentón, seguida por una derecha, sobre la defensa de los guantes de Camacho, quien sintió el golpe, sus rodillas temblaron, y entonces corrió y se desplazó por el ring para terminar el asalto.

Entre el sexto y décimo, Rosario siguió presionando, pero Camacho, ya conociendo la pegada de su rival, siguió peleando en contragolpeo sin arriesgar mucho. Esos asaltos los ganó Camacho, pero ya en el once y doce, Rosario nuevamente metió las manos y le llegó muy bien al rostro de Camacho, quien tuvo que recurrir a correr, esta vez peleando sin riesgos, pensándose que iba al frente cómodamente en las tarjetas.

La decisión fue una dividida para Camacho, con votación de 118-111, 115-114 para el campeón y 114-113 para Rosario.

Unos 10,615 fanáticos se dieron cita en el Madison Square Garden. Camacho ganó una bolsa de $500,000 y Rosario se llevó $150,000. Tras la pelea, Camacho habló de darle una revancha, pero dijo que lo haría si le pagaban un millón de dólares. Nunca se dio la misma.

Para muchos, esa pelea marcó a Camacho para siempre, quien de ahí en adelante cambió drásticamente su estilo de pelea, a uno más conservador con sus rivales, esto tras sentir la pegada de Rosario.

“Sigue pelando como un ángel, pero cuando las pelean aprietan, corre como un demonio. No se quiere jugar ningún chance y si está seguro que está al frente en las tarjetas, rara vez saldrá a acabar la pelea vía nocaut”, escribió el reportero Wallace Matthews sobre las próximas peleas de Camacho tras su victoria sobre Rosario.


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