Ángel “Cholo”  Espada (izquierda) busca acomodar un golpe sobre Clyde Gray durante el choque celebrado en 1975. (GFR Media) (semisquare-x3)
Ángel “Cholo” Espada (izquierda) busca acomodar un golpe sobre Clyde Gray durante el choque celebrado en 1975. (GFR Media)

Tras la pregunta, Ángel “Cholo” Espada dio rienda suelta a su mente, y repasó el tiempo pasado desde que logró su gesta, para entonces, dejar escapar una leve sonrisa y contestar con aire de incredulidad, “wao…ya ha pasado todo ese tiempo, y uno cierra los ojos y parece que fue ayer…Sí, esa fue una pelea dura, muy tosca. Ese tipo estaba fuerte”.

A lo que hizo referencia Espada fue a la noche del 28 de junio de 1975 cuando se convirtió en el cuarto campeón mundial boricua en la historia del boxeo, tras derrotar por decisión unánime tras 15 asaltos al canadiense Clyde Gray.

De su gesta se cumplen 43 años este jueves, 28 de junio.

El escenario fue el coliseo Roberto Clemente, en San Juan, y esa noche, además de Espada, Samuel Serrano, Josué Márquez y Wilfred Benítez fueron parte de la cartelera boxística.

Gray y Espada estaban clasificados número uno, por parte de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y pelearon por el cetro vacante de las 147 libras. Fue el primer combate titular para Espada.

La oportunidad de un cetro llegó cuando la AMB despojó a José “Mantequilla” Nápoles al éste enfrentar en junio de 1975 en una segunda pelea titular a Antonio Muñoz tras ganarle un primer combate, tres meses atrás, por decisión técnica. Nápoles no quiso pelear contra el primer clasificado, así que peleó como campeón del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), y la AMB aprobó la pelea Espada-Gray, que fue una de tú a tú entre el noqueador Gray, de 5’ 7”, y el técnico, Espada, de 5’ 9”.

Al final, Espada ganó por decisión unánime.

“Espada no era un súper pegador, era un buen boxeador y muy técnico, con buena defensa y aguerrido. Y, eso sí, sabía colar sus manos. Fue un buen combate”, dijo el analista y comentarista deportivo del programa radial la Descarga Original, Norman H. Dávila, quien presenció la pelea.

Espada, por su parte, recuerda esa noche de una manera muy especial.

“Aquel tipo era fuerte, y yo lo veía bien grande en el ring. Era un buen peleador, se movía bien y con pegada. Fue una pelea tosca, dura”, dijo inicialmente sobre el combate.

Esa noche, Gray, quien había perdido contra Nápoles una pelea titular en las 147 libras por decisión unánime en 1973, se presentó con marca de 49-3-1 con 34 anestesiados. Espada tenía palmares de 33-7-4 con 19 nocauts.

“Lo presioné desde el principio, con buen boxeo, y pasados algunos asaltos, mi esquina me dice que estábamos al frente. Y seguí con mi estrategia. No era ganar por nocaut, ganar con un golpe, era ganarle boxeándole, con mi técnica. Y eso hice. Él me pegó algunos buenos golpes, pero yo también le pude meter las manos. En los asaltos finales yo atacaba y me iba técnico, cuidándome, sin arriesgarme, sabía que estaba al frente en la pelea”, recordó Espada, de entonces 27 años y Clyde 26.

“Salí un poco hinchado, pero nunca me lastimó, pero fue un combate duro”, dijo Espada, que tiene hoy día 70 años.

El excampeón, que reside en Salinas, recordó que el trayecto para llegar a su casa esa noche fue uno de fiesta.

“No estaba hecho el expreso, creo que le faltaba todavía un tramo, pero ya desde que íbamos por Cayey había una caravana con nosotros y cuando llegamos a Salinas y a la plaza, ya todo era una fiesta. La gente celebró mucho conmigo esa noche”, recordó.


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