(semisquare-x3)
Roberto Durán (izq) y Wilfred Benítez durante la victoria más completa de su carrera, en Las Vegas en 1982. (Archivo/AP)

El 23 de mayo de 1981 en Las Vegas, Wilfred Benítez escribió de nuevo su nombre en los libros de historia, al convertirse en el primer triple campeón mundial latinoamericano.

No podía hacerlo de mejor manera.

Esa noche en el desierto, Benítez noqueó al hasta entonces campeón súper welter del Consejo Mundial de Boxeo, Maurice Hope, cuando faltaban 1:19 en el asalto 12 de una pelea a 15 episodios.

Aunque Benítez no era conocido por tener gran pegada, su fulminante nocaut a Hope sigue siendo considerado como uno de los más impresionantes de todos los tiempos.

“Me dio un cabezazo (que le causó una leve cortadura en la parte de afuera del pómulo derecho) y mi papá me dijo que tuviera cuidado. Pero yo me encargué. Lo noqueé”, dijo “El Radar", como le decían a Wilfred, tras la pelea.

Benítez volvió a hacer historia en su próxima salida, el 14 de noviembre de 1981, cuando venció por decisión al invicto zurdo de Santurce, Carlos Santos, en el Showboat Hotel de Las Vegas. Esta fue la primera vez que dos boricuas se enfrentaron en una pelea de título mundial.

En su segunda defensa titular, el 30 de enero de 1982, también en Las Vegas, “El Radar" tuvo los que muchos consideran su mejor presentación como púgil profesional. Esa noche venció por decisión unánime al panameño Roberto “Mano de piedra" Durán.

Benítez mostró todas sus herramientas ante Durán, quizás el mejor púgil latino de todos los tiempos. Lo dominó con comodidad, para retener su título de campeón mundial peso súper welter.

El escenario fue totalmente opuesto en su próxima pelea, cuando fue destronado por Tommy Hearns. El potente pegador de Detroit usó su distancia y su a menudo subestimado boxeo técnico para vencer por decisión mayoritaria.

Esta fue la última pelea de Benítez como boxeador profesional elite, de primera categoría.


💬Ver 0 comentarios