Con un estilo muy particular Manny Siaca -a la derecha posando junto a su hijo Manuel Alejandro- tuvo éxito en su desempeño como entrenador por varias décadas. (semisquare-x3)
Con un estilo muy particular Manny Siaca -a la derecha posando junto a su hijo Manuel Alejandro- tuvo éxito en su desempeño como entrenador por varias décadas. (Juan Luis Martínez Pérez)

Su instinto de supervivencia y su capacidad de reaccionar en situaciones adversas, características desarrolladas probablemente como combatiente de guerra, llevaron a Manny Siaca a convertirse en uno de los mejores entrenadores de su generación.

Hoy, el mundo del boxeo puertorriqueño llora la partida del forjador de varios de los campeones mundiales que ha dado la isla.

Siaca falleció ayer en la mañana a los 74 años. El exentrenador murió en su residencia en Toa Baja por un paro respiratorio.

Enérgico, astuto y polémico en muchas ocasiones, Siaca, un exsoldado que tomó parte de la guerra en Vietnam en los años sesenta, trabajó como entrenador de varios campeones mundiales de la talla de Esteban de Jesús, Edwin “Chapo” Rosario, Víctor “Luvi” Calleja, Sammy Serrano, Wilfredo Vázquez, Juan Nazario, el venezolano Leo Gámez y su hijo Manuel Alejandro Siaca, entre otros.

Varias figuras ligadas el boxeo que conocieron la trayectoria de Siaca lo recuerdan como un individuo avezado que defendía con su vida a sus boxeadores.

“Él siempre estaba pendiente a su esquina y a la del otro. No sé si tenía otro ojo en la espalda. Decían que estaba loco, pero ese loco te defendía hasta lo último con uñas y dientes. Si no estaba de acuerdo con el vendaje, iba a la esquina y decía ese no es y no es”, recordó Calleja, un excampeón mundial y actual presidente de la Comisión de Boxeo de Puerto Rico.

Calleja, quien fue titular supergallo a mediados de la década de los ochenta, tuvo la oportunidad de tener a Siaca en su esquina cuando perdió en Sídney, Australia, con el favorito local Jeff Fenech por el título vacante del peso pluma del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Siaca, como era habitual en él, defendió a su protegido cuando, según el propio Calleja, hubo irregularidades durante el pesaje.

“Recuerdo que en mi pelea con Fenech (1988) él (Siaca) peleó hasta la muerte. Yo me trepé en la báscula e hice las 126 libras. Fenech se subió y la báscula no había llegado a su nivel cuando lo bajaron. Manny formó una garata allí. Discutió y peleó pero estábamos en Australia. Esa la perdimos”.

Versatilidad en la esquina

El funcionario boxístico destacó, además, la versatilidad de Siaca. No solo era una persona talentosa como entrenador, sino que tenía habilidad para trabajar con cortaduras. Además era un ‘sicólogo’.

“Lo consideré de los dos mejores entrenadores en el mundo. El primero es él y el segundo es él”, dijo riendo Calleja.

“Con todo el respeto que se merecen los entrenadores de ahora que son muy buenos, pero Siaca era un atípico entrenador: era 3-1. Era entrenador, cutman y sicólogo. Él estaba pendiente a todo. Tenía una malicia que no sé si la aprendió en el ejército, pero era el tipo más astuto y malicioso en todo. Estaba brutal”.

Siaca, quien en los últimos años estuvo alejado de los gimnasios, era una persona recia, de hablar acelerado. Pero Calleja asegura que se hacía entender mientras estaba dialogando con sus boxeadores en la esquina.

“Con el enredo que él tenía de palabras, pero en la esquina tú lo entendías. Todo el mundo me preguntaba: ¿cómo tú lo entiendes?, pero en la esquina lo entendías. Yo, en el gimnasio, muchas veces no”.

“Le puedes preguntar a otros boxeadores. Serrano me decía que también lo entendía. Excelente como entrenador”.

Por otro lado, Freddie Trinidad, veterano entrenador y encargado del reconocido gimnasio de Caimito, coincidió con Calleja al señalar que Siaca era muy difícil de engañar.

“Le sacaba el extra a sus boxeadores. Era chavón. Tenía muchos conocimientos. Había que estar vivo con él. Era dominante. Tremenda persona pero no era fácil. No podías meterle gato por liebre”, recordó.

Trinidad aprovechó para contar una simpática anécdota en la que puso en manifiesto el comportamiento sobreprotector del hoy fenecido entrenador con sus boxeadores.

“Tengo una anécdota. Yo le eché a un boxeador mío que se llamaba Danny “Popeye” García. Peleó con su hijo, y me lo noqueó. Luego de noqueármelo, va a la esquina mía a chequear los guantes del mío. Yo le dije que en todo caso había que chequear el de su hijo porque me noqueó a Danny. Y todo fue porque su hijo se había pintado el pelo de rubio y entonces se quejó de que le ardía los ojos. Eso fue a chequear para ver si había untado algo en los guantes, pero era el tinte del pelo”, agregó riendo.

“Él era así. Una vez hicieron una encuesta y yo lo escogí entre los mejores en Puerto Rico y en el mundo entero. Lo admiraba mucho. Trabajado incansable. Yo trabajé con Chapo y después que terminé trabajar con él y perder el título se fue con Manny y lo hizo campeón mundial. Era único”.

“Deja un gran legado. Yo era admirador de él. Uno respeta y lo de él está escrito. Es una gran perdida”, concluyó.

Los restos de Siaca serán expuestos hoy en Levittown Memorial. Será sepultado mañana.


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