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Canastota. La inmortalidad, ese privilegio que la vida reserva solo para la grandeza, graduó ayer a otro distinguido miembro, uno que se ganó la vida a golpes, y con su humildad, el corazón de su gente.

Es boricua, viene de Cupey Alto y se llama Felix "Tito" Trinidad.

En una emotiva ceremonia, el querendón de Puerto Rico fue oficialmente exaltado ayer al Salón de la Fama del Boxeo Internacional  y colocó para siempre su nombre al lado de las grandes figuras de la historia de este deporte como Muhammad Ali, Joe Frazier, Rocky Marciano, Jack Dempsey, Julio César Chávez, entre otros.

Trinidad, quién no pudo aguantar las lágrimas al dedicarle su exaltación a su padre, don Félix Trinidad, se convirtió así en el décimo boricua en ser incluido en el recinto de los inmortales, junto con Sixto Escobar, Carlos Ortiz, José "Chegüí" Torres, Pedro Montañez, Wilfredo Gómez, Wilfred "El Radar" Benítez, Edwin "Chapo" Rosario, Herbert "Cocoa Kid" Hardwick y el árbitro Joe Cortez.

También  fueron exaltados Oscar De la Hoya y Joe Calzaghe, el árbitro Richard Steele, el promotor inglés Barry Hearn, el periodista Graham Houston y el fotógrafo Neil Leifer.

"Estoy más que orgulloso de que hoy nos puedan reconocer, pero más orgulloso de ser boxeador por casi toda mi vida", sostuvo Trinidad en su turno al podio.

"Esta carrera del boxeo no es fácil, pero se puede. Yo la hice, Joe Calzaghe la hizo, Oscar de la Hoya la hizo y aquí estamos", mencionó.

Pero el momento culminante de su discurso llegó cuando dedicó su exaltación a su padre, don Félix Trinidad. Fue en ese instante que las emociones lo embargaron y sin poder contenerse, comenzó a llorar.

"No pude controlar esas emociones cuando empecé a hablar de él (su papá). Yo le agradezco tanto por todo lo que hizo conmigo", dijo Trinidad en un aparte con este medio luego de concluida la actividad.

La ceremonia inició con una caravana en la que formaron parte varias celebridades del boxeo, incluyendo a Trinidad, quien desfiló con su esposa Sharon Santiago y sus cinco hijas. ,a comitiva recorrió parte de la avenida principal de la ciudad antes de que los actos comenzarán en los predios del museo.

En tarima también participaron otras luminarias del boxeo como Michael Spinks, Rubén "el Púas" Olivares, Pipino Cuevas, Glenn Johnson, los boricuas John John Molina, Iván Calderón, John Ruiz, Ortiz, Gómez, Cortez y los promotores Don King y Bob Arum, entre muchas otras figuras.

En el acto oficial se leyó además una carta que envió Muhammad Alí para la ocasión.

En el público que se aglomeró en los alrededores del pabellón donde se celebró la exaltación, un centenar de boricuas no paraba de corear el ya famoso grito de "Tito", "Tito", "Tito" y de ondear banderas boricuas, mientras Trinidad, desde la tarima, nunca dejó de saludar a su gente.

De la Hoya, por su parte, también dedicó un extracto de su discurso a la figura de Trinidad. Dijo que era "un privilegio" ser exaltado al Salón de la Fama junto al boricua y recreó lo que fue el encuentro de ambos el 18 de septiembre de 1999.

"Nos enfrentamos un día; la llamaron "La pelea del milenio"; él (Tito) estaba invicto y yo también; unificaríamos campeonatos; el Mandalay Bay a reventar y ¿saben qué? Bueno, olvídenlo" dijo bromeando De la Hoya al evitar hablar de la derrota que sufrió esa noche de manos del boricua.

"Pongámoslo de esta manera: es menos doloroso pararnos aquí vestidos de traje que subirme al ring con Trinidad", destacó.

De la Hoya también reconoció a su esposa, la boricua Millie Corretjer por el apoyo que siempre le ha brindado en su vida.

"Mi esposa es mi roca. Ha estado conmigo todo el tiempo acompañándome. Es lo más especial que me ha pasado en la vida", expresó el llamado "Golden Boy", quien también resaltó a sus tres hijas "que tienen sangre mexicana y sangre puertorriqueña".


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