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Wilfred Benítez (pantalón blanco) busca golpear a Antonio Cervantes durante la pelea titular disputada en el Hiram Bithorn. (Archivo)

Lo impresionante de Wilfred Benítez en su época de oro no solo era que ganaba, sino cómo ganaba y a quienes. Criado en un hogar donde se desayunaba, almorzaba y cenaba boxeo, Wilfred prácticamente pasó de la cuna al cuadrilátero.

Con un padre entrenador, era inevitable que Wilfred comenzara a entrenar casi desde que comenzó a caminar. De chico imitó a sus hermanos Frankie y Gregory -ambos buenos peleadores profesionales- y luego los acompañó en el gimnasio que tenía  su padre, don Goyo Benítez, en el patio de su casa en Saint Just, Carolina.

Allí, Wilfred dio sus primeros pasos boxísticos, siguiendo las instrucciones de su padre y guanteando con sus hermanos y con varios otros boxeadores de la cuadra de don Goyo, entre los que se encontraba Esteban de Jesús.

El chiquillo resultó ser un ‘wonderkid’, un niño genio. Tanto así que, apenas llegando a la adolescencia, su padre lo ponía a guantear con peleadores profesionales.

A menudo, Wilfred los dominaba.

Debutó como profesional con solo 15 años, dos meses y 11 días de edad. Noqueó en un asalto a su rival, Hiram Santiago.

Ganó 25 peleas al hilo y retó al reconocido campeón mundial súper ligero, el colombiano Antonio Cervantes, Kid Pambelé. Fue un encuentro entre un veterano púgil de pulida técnica y un juvenil prodigio. Benítez ganó por decisión dividida. Así se convirtió en el campeón mundial más joven de la historia, a la edad de 17 años, cinco meses y 25 días.

Benítez apenas comenzaba su histórica campaña campeonil.

El 14 de enero de 1979, Benítez ascendió a la división wélter y destronó al sólido peleador mexicano Carlos Palomino, arrebatándole el fajín 147 libras del Consejo Mundial de Boxeo vía decisión dividida tras 15 asaltos de combate en el estadio Hiram Bithorn.

Tras ceder el título ante Leonard en lo que fue su segunda defensa, el púgil tan bien conocido como La Biblia del Boxeo enfiló sus cañones hacia las 154 libras y hacia una nueva meta: convertirse en el primer boxeador latinoamericano con campeonatos en tres divisiones distintas.


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