Wilfredo Rivera se mantiene de pie ante los golpes de la vida (horizontal-x3)
Wilfredo Rivera, a la izquierda, acepta que nunca se recuperó de su primer revés ante Pernell Whitaker, reyerta que acabó en una polémica decisión. (Archivo / GFR Media)

Wilfredo Rivera era muy talentoso como boxeador, pero en cierta manera demasiado “buena gente” para dedicarse a la ruda profesión del pugilismo.

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El retirado peleador, actualmente con 48 años de edad, tuvo grandes peleas e incluso ante los ojos de casi todo el mundo venció al entonces invicto campeón mundial welter Pernell Whitaker el 12 de abril de 1996 en St. Marteen.

Sin embargo, los jueces del Consejo Mundial de Boxeo le dieron la pelea a Whitaker, en lo que es considerado uno de los robos más descarados en un deporte ya infame por ese tipo de estafas.

Rivera perdió de manera cerrada la revancha y tuvo importantes duelos con Oscar de la Hoya y Fernando Vargas, a quien tuvo al borde del nocaut en el segundo asalto, y Shane Mosley. Pero perdió las tres y se retiró en 2005 con marca de 35-7-1 y 21 triunfos por nocauts.

La década después de su retiro vio a Wilfredo pasar por momentos muy difíciles. Problemas con su entonces pareja lo dejaron sin hogar y sin dinero, al punto de que durante un periodo, el afable expúgil se vio obligado a vivir en su automóvil.

Sin embargo, Wilfredo es un luchador, y con la ayuda de varias personas logró ponerse de pie nuevamente. El Nuevo Día habló con el expúgil riopedrense sobre su estado actual, su futuro y sus recuerdos del boxeo.

¿A qué te dedicas hoy día?

—Estoy de entrenador de boxeo en el municipio de Bayamón, en un gimnasio en la décima sección de Santa Juanita, entremedio de la escuela elemental y el centro comunal. Estoy (laborando) desde octubre del año pasado. Pero como el local estaba un poco abandonado, estuve un tiempo arreglándolo. En enero empecé a recibir niños. El alcalde de Bayamón (Ramón Luis Rivera, hijo) no sé cómo, consiguió mi (número de teléfono) celular y me llamó personalmente. Me dio trabajo como chofer del municipio. Empecé en 2013 y en octubre me pasaron a entrenador de boxeo. Me dieron el gimnasio de Santa Juanita. Lo limpiamos junto con ‘Motorita’ Feliciano y empezamos a entrenar a los muchachitos en enero. Tenemos equipo, pero necesitamos un ring porque el que tenemos es muy chiquito y no sirve para que los muchachos boxeen. Aunque no lo creeas, me han llegado ofertas de boxeo, para pelear con Ricardo Mayorga (se ríe). Yo no lo creía y les dije que si me dan $50,000 voy a pelear hasta a Nicaragua con él (se ríe).

Wilfredo Rivera ( Suministrada)

¿Cómo estás de salud?

—Estoy muy bien. La gente piensa que yo estoy mal, pero en realidad es que yo soy gago de nacimiento, y es algo emocional. Cuando estoy nervioso hablo rápido y me voy 10-7. Pero mi esposa (Paula Febus) me ayuda, me dice que lo tome con calma y hable articuladamente. Así hablo clarito.

¿Cuánto tiempo llevan juntos Paula y tú?

—Estamos casados desde el 18 de julio 2014, gracias a Dios. Estoy buscando casa en Bayamón, pero estoy viviendo ahora mismo en Coamo.

¿Y bajas a Bayamón a trabajar a diario?

—Todos los días. Y estoy estudiando un bachillerato en Gerencia en la Universidad del Este en Santa Isabel. Increíblemente, tengo todas A y estoy en tercer año (se ríe). Es una gran experiencia.

¿Qué es lo más que recuerdas de tu carrera como boxeador?

—El trago amargo de mi primera pelea con Whitaker. Después de esa pelea, no fui el mismo boxeador porque emocionalmente fue un golpe bien fuerte. Más fuerte que todos los golpes que me dieron en el ring.


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