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El delantero de la selección argentina, Lionel Messi, durante el entrenamiento. (horizontal-x3)
El delantero de la selección argentina, Lionel Messi, durante el entrenamiento. (EFE)

Buenos Aires - Lionel Messi es la única razón que alienta las esperanzas de Argentina de hacer un buen papel en el Mundial 2018 de Rusia.

Como nunca antes, la suerte albiceleste está atada al astro del Barcelona, de 30 años y quien jugará su cuarta y probablemente última Copa del Mundo.

La mayoría de los jugadores del plantel cargan con el lastre de tres finales perdidas: Mundial de 2014, Copa América 2015 y Copa Centenario 2016. Varios de ellos están en el ocaso de su carrera (Javier Mascherano), otros aquejados por lesiones (Sergio Agüero y Lucas Biglia) y algunos que debían liderar el recambio no han rendido lo que se esperaba de ellos (Paulo Dybala).

Argentina se clasificó con lo justo a Rusia, en la última fecha de las eliminatorias sudamericanas, gracias a una actuación superlativa de Messi, tres goles incluidos, ante Ecuador. Pasado el susto, había confianza en la capacidad del técnico Jorge Sampaoli para encontrar en poco tiempo un once ideal afín al juego del capitán y máximo artillero de la selección en su historia con 61 tantos. Pero la derrota 6-1 ante España en un amistoso a fines de marzo desnudó lo lejos que está de ese objetivo.

Una mirada a la selección de Argentina:

 Técnico

Sampaoli, de 58 años, asumió en junio de 2017 en reemplazo del despedido Edgardo Bauza, con Argentina al borde del abismo en las eliminatorias.

Nunca jugó profesionalmente ni dirigió un club de primera división en el fútbol argentino. Desarrolló su carrera de entrenador en Perú y luego en Chile, donde los éxitos al mando de Universidad de Chile lo catapultaron al seleccionado de ese país en 2012. Bajo su conducción, la Roja ganó el primer título de su historia en la Copa América que organizó en 2015, tras derrotar en la final a Argentina por penales. También llegó hasta los octavos de final del Mundial de 2014.

Durante su primera experiencia en Europa, al frente del Sevilla, recibió la propuesta de dirigir la Albiceleste, con apenas cuatro partidos por delante para resolver la clasificación a Rusia.

Admirador de Marcelo Bielsa, Sampaoli pregona el riesgo posicional, táctica que consiste en atacar en bloque e imponer superioridad numérica sobre el rival. No ha podido, sin embargo, imprimir su estilo a la Argentina.

Arqueros

Sergio Romero parecía perfilarse como titular en Rusia, su tercer Mundial en el arco. Pero una lesión lo dejó fuera.

Así que Franco Armani, convertido en figura de la liga argentina con unos pocos partidos en River Plate, al que llegóeste año tras una larga y exitosa trayectoria en el fútbol de Colombia, se peleará la portería con Wilfredo Caballero (Chelsea).

Defensores

Nicolás Otamendi, pilar en la defensa del Manchester City campeón de la liga inglesa, es la única pieza inamovible en la última línea.

Decidido por un esquema con cuatro en el fondo, Sampaoli apostaría por Federico Fazio, el gigante de casi dos metros de la Roma de Italia, como su socio en la zaga central luego de advertir que Marcos Rojo (Manchester United) no está en un nivel óptimo como consecuencia de una larga inactividad por grave lesión de rodilla.

Gabriel Mercado (Sevilla) y Marcos Acuña (Sporting Lisboa) corren con alguna ventaja para ocupar el lateral derecho e izquierdo, respectivamente, sobre Nicolás Tagliafico (Ajax).

Mediocampo

Sampaoli entiende que allí debe nacer el juego asociado que contenga y explote lo mejor de Messi. Pero también requiere de volantes con criterio para el retroceso.

Biglia (Milan) era su preferido como volante central, pero sufrió la fractura de dos vértebras en un partido de liga y la recuperación demandará entre cinco y seis semanas, casi sobre el Mundial.

Las dudas sobre Biglia aumentan las acciones de Mascherano, un histórico que va por su cuarto Mundial a los 33 años. Pero había quedado muy relegado en la consideración después de abandonar Barcelona para jugar en el fútbol de China. El mediocampo se completaría con Ever Banega (Sevilla) y Manuel Lanzini (West Ham). En tanto que Giovani Lo Celso (PSG), Eduardo Salvio (Benfica, Portugal) y Maximiliano Meza (Independiente) son otras opciones en carpeta.

Delantera:

Messi y Ángel Di María son certezas, aunque con éste último hay que tomar recaudos por sus problemas físicos. Sufrió desgarros en los últimos torneos oficiales que jugó para Argentina.

Como nueve se perfilaba Agüero, figura del Manchester City, hasta que una lesión en la rodilla izquierda a principios de marzo y una posterior artroscopia en abril obligaron a Sampaoli a meditar otras alternativas en caso de que el “Kun” no llegue óptimo.

Gonzalo Higuaín, artillero de la Juventus, tiene un trauma no resuelto con Argentina: los goles errados en las tres finales. No se objetan sus condiciones, pero su fragilidad emocional le juega en contra.

Dybala (Juventus) nunca logró asociarse con Messi y retrocedió varios casilleros cuando declaró que le costaba jugar al lado del mejor futbolista del mundo. Sampaoli lo ve como reemplazante natural de Messi o eventualmente como delantero de punta o nueve.

Con la mira en Catar 2022 más que en Rusia, Cristian Pavón (Boca Juniors), es uno de los jugadores más desequilibrantes de la liga argentina y es opción de recambio.

Los partidos

Concentrada en Bonnitsky, en las afueras de Moscú, Argentina debutará en la capital rusa el 16 de junio ante Islandia. Seguirá contra Croacia el 21 en Nizhny Nóvgorod y cerrará el 26 frente a Nigeria en San Petersburgo.


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